1 de febrero 2005 - 00:00

Agrarios de Córdoba en estado de alerta

«El campo ha ingresado en una etapa de crisis de rentabilidad que afecta fundamentalmente a los pequeños y medianos productores.» Con este argumento, el Plenario del Consejo Delegado Regional Córdoba de la Federación Agraria Argentina, presidido por Daniel Martinelli, declaró ayer en estado de alerta a todos los productores de la provincia de Córdoba. Y manifestó que «instará a la conducción nacional de la entidad que conduce Eduardo Buzzi para que adopte la misma medida en todo el país « delineando un plan de lucha que deberá ser ejecutado antes de la finalización del presente ciclo productivo».

Los agrarios indicaron durante su reunión plenaria que «habiendo transcurrido 20 meses de gestión del nuevo gobierno nacional y luego de haber compartido por parte de la Federación Agraria Argentina algunos de los lineamientos políticos enunciados a su inicio, la realidad actual nos llama a la reflexión ya que por la no implementación de políticas orientadas al sector agropecuario en los momentos de contextos favorables, tanto externos como internos, nos lleva irremediablemente a ingresar a una etapa de crisis de rentabilidad que afecta fundamentalmente a los pequeños y medianos productores, definiéndose esto en la continuidad de su desaparición».

La delegación Córdoba de la Federación Agraria también detalló los puntos críticos por los que atraviesa el campo:

• Retenciones a los productos agropecuarios:
éstas quedaron disimuladas en los momentos de altos precios internacionales; hoy, en este nuevo contexto, la presión resultante se torna insostenible. Toda vez que los insumos en rubros como la soja han tenido incrementos del orden de 34% durante el período enero 2004-enero 2005, el valor del grano de soja disminuyó en el mismo período 34,2%. Esto demuestra una licuación de la rentabilidad recuperada en los últimos tiempos, así como que el mecanismo a utilizar de aplicar estas gabelas debe estar relacionado con la ecuación costos-ingresos. En definitiva, la aplicación hoy de retenciones torna a la actividad productiva primaria inviable.

•plain Presión impositiva: sumado a las retenciones y a los impuestos a los débitos y créditos bancarios, a los combustibles y ganancias, se agrega la nueva forma de liquidación del IVA en forma mensual, conllevando a la imposibilidad de compensar los saldos técnicos, provocando la existencia de créditos fiscales irrecuperables y débitos que inexorablemente se deberán pagar a fin del ciclo, colaborando esto a la pérdida de rentabilidad. Se debe modificar inmediatamente la liquidación mensual del IVA agropecuario por una forma anual. Esto como medida coyuntural, pero que atendiendo a las características de nuestro actual sistema impositivo, se deberá trabajar en la modificación total del actual sistema impositivo.

• Endeudamiento y financiamiento:
la no solución por parte del Banco de la Nación Argentina al problema de endeudamiento del sector agropecuario, más las irracionales tasas de interés para nuevos créditos, se torna en un cóctel peligroso para este nuevo período de crisis en el cual estamos ingresando. El gobierno nacional debe arbitrar los medios para la solución a estas cuestiones; nuestra visión se orienta a plasmar en realidades el discurso del presidente de la Nación de solucionar el problema del endeudamiento agropecuario.

• Semillas:
enfático rechazo a la aplicación del proyecto presentado por la SAGPyA para una nueva ley de semillas. Esta nueva alternativa demuestra un carácter recaudador en beneficio de las empresas semilleras y se constituyen para el pequeño y mediano productor en un factor más de dependencia tecnológica y de un atentado contra su rentabilidad.

Exigimos al presidente de la Nación la misma firmeza demostrada en las declaraciones públicas que hablan de las negociaciones con las empresas de servicios públicos privatizadas.

• Economías regionales:
es necesaria una mayor atención por parte de los gobiernos tanto nacionales como provinciales a estas economías, que son generadoras de una gran cantidad de mano de obra, con su consecuente impacto social. Los irresolutos problemas de comercialización debieran ser tenidos en cuenta, ya que no podemos seguir permitiéndonos que los productores tengan que tirar su producción, tal cual sucedió en esta última campaña con la cosecha de tomate.

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