El sector vitivinícola argentino se presenta como un nicho para la inversión externa, dada la reconocida calidad de las uvas argentinas y el bajo valor de las tierras y la mano de obra, luego de haberse devaluado el peso respecto del dólar, coincidieron varios expertos.
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«El bajo costo en dólares de la tierra y la mano de obra está despertando gran interés entre los inversores extranjeros, que ven en la Argentina un gran potencial de desarrollo dinamizado principalmente por la posibilidad de exportar», señaló el director de la Cámara de Comercio e Industria Franco-Argentina (CCIFA), Jean Edouard de Rochebouët.
•Inversiones
Según Rochebouët, quien además de ser parte de la entidad es dueño de una bodega en Mendoza, «en este último tiempo están llegando muchos extranjeros con ganas de comprar tierras y dedicarlas al cultivo de la vid, en especial la uva malbec (vino tinto), seguida de la torrontés (vino blanco), dos tipos de uva en las que la Argentina se destaca por sobre sus competidores». Si bien el malbec es de origen francés, se admite internacionalmente que el mejor lugar para su producción es la Argentina.
«Ahora parece una evidencia hablar de malbec en la Argentina, pero hace 10 años no lo era», señaló otro bodeguero, el francés Herbé Joyaux-Fabré, que hace diez años llegó a Sudamérica con la idea de invertir en Chile, pero, luego de probar algunos vinos finos argentinos, se decidió por la Argentina.
Desde en primer momento, el empresario francés apuntó a la exportación y hoy vende a más de 24 países de todo el mundo más de 70% de los vinos finos que produce en su finca de Luján de Cuyo, en la provincia de Mendoza, donde vive con su esposa desde hace diez años.
Si bien el bodeguero se queja de las retenciones a las exportaciones y de la mala imagen que quedó en la memoria de los europeos tras los acontecimientos de diciembre (saqueos), insiste en que «para el segundo semestre vamos a tener buenas perspectivas en cuanto a la exportación».
La Argentina forma parte del grupo de los países productores de vino del «nuevo mundo», que integran, entre otros, Australia, Chile y Sudáfrica.
«La mayoría de los que vienen a invertir en la Argentina tiene intención de empezar de cero, porque los costos son menores», señaló el bodeguero francés, que enseguida advirtió que, en este caso, hay que esperar de tres a cinco años para la primera cosecha.
Mendoza concentra 90 por ciento de las inversiones del sector, y el restante 10 por ciento va a Salta, que se destaca por tener «lo viñedos más altos del mundo» (2.500 metros sobre el mar).
También está creciendo Río Negro, que es una zona fresca con gran potencial, aunque más alejada.
De todos modos, aseguró el empresario, «90 por ciento de los que invierten lo hace para exportar y no para el mercado interno, que está muy saturado, con marcas muy conocidas, además de la recesión en la que se encuentra».
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