Azúcar: cierra año bueno pero crece la inquietud
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Hoy, desde el punto de vista técnico-productivo, los cañeros argentinos están al nivel de los más eficientes. «La tecnología empleada en el ámbito local no difiere de la aplicada en Australia y Sudáfrica, tanto en la maquinaria utilizada como en variedades, plantación, fertilización y costos», dice Gramajo. Los datos de AACREA muestran una mayor eficiencia en Salta y Jujuy (provincias que acaparan 40% de la producción) debido, en gran parte, a la existencia de ingenios y productores de grandes dimensiones que facilitan el manejo del cultivo. A eso se suman las condiciones agroecológicas y climáticas de las provincias citadas, que resultan más aptas que las de Tucumán.
• Perspectivas
La evolución favorable de los precios preocupa a los cañeros a la hora de efectuar pronósticos para el mediano plazo. Los productores, esperanzados en mejorar sus alicaídas economías, han comenzado a renovar sus envejecidos cañaverales a un ritmo importante. «Vemos nubarrones en el horizonte. Se esperan grandes excedentes de azúcar en la campaña 2003 e incluso en la 2004», dice Gramajo. Se estima que la producción de 2004 será de aproximadamente 1,8 millón de toneladas, del cual 1,5 millón será absorbido por el consumo interno. «Habrá que exportar entre 300.000 y 400.000 toneladas para que los precios se mantengan en un nivel razonable», opina Gramajo. ¿Es posible alcanzar esas metas de exportación? En 1999 se exportaron 195.000 toneladas (12% de la producción). En 2000 hubo un leve incremento, pero en 2001 apenas se superaron las 100.000 toneladas.
Gramajo opina que para lograr la exportación de los excedentes, todos los involucrados (cañeros, industriales, obreros y representantes del gobierno) deben trabajar en conjunto y desarrollar una política azucarera: «No podemos invertir demasiado ni ser previsibles como sujetos de crédito sin un horizonte claro. Las inversiones, tanto en el campo como en la industria, son altas y necesitan ser amortizadas en el largo plazo». Alrededor de 51% de las ventas al exterior tienen como destino a Estados Unidos. Chile representa 43% y Colombia demanda 2%.
La Argentina distribuyó la cuota estadounidense entre ingenios azucareros, cooperativas de productores y empresas comercializadoras conforme al desempeño exportador de cada uno en los destinos no cuotificados.
El temor a la superproducción se vincula con los ciclos de la producción. La caña de azúcar es un cultivo semiperenne cuya cepa dura de 5 a 6 años. Eso determina que todos los años se deba renovar 20% para mantener la productividad. Pero cuando los años son malos, el alto costo de implantación impide la renovación.
El consumo de azúcar en la Argentina mantuvo una tendencia creciente en la última década, impulsado por la disminución de precios y por la expansión de las industrias que utilizan esta materia prima como insumo. Entre éstas figuran la elaboración de bebidas gaseosas, la industria de las golosinas, la repostería, los helados, las mermeladas, los lácteos y las frutas en conserva. Sólo 40% del azúcar que se destina al mercado interno se consume como tal. Entre los subproductos, la melaza de caña se emplea para la obtención de alcohol etílico y como suplemento para alimentación animal. El bagazo se utiliza como combustible sustituto del gas en la industria azucarera o como insumo básico para la producción de papel.


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