18 de diciembre 2003 - 00:00

Azúcar: cierra año bueno pero crece la inquietud

Azúcar: cierra año bueno pero crece la inquietud
Los satisfactorios valores obtenidos por el azúcar durante 2003 permiten pronosticar un fuerte incremento en el volumen en la campaña 2004, que no podrá ser absorbido por el mercado interno. Si no se logra exportar los excedentes, puede ocurrir un impacto negativo en los precios.

El sector azucarero celebró un año muy positivo, caracterizado por un importante crecimiento de la producción conjugado con buenos precios. Sin embargo, las perspectivas a mediano plazo no son tan optimistas; se estima que se puede llegar a una situación de sobreproducción que termine impulsando los precios a la baja.

• Un millón de toneladas

Con una producción que rondó el millón de toneladas solamente en Tucumán (provincia que posee 59% de la producción) y un precio de 70 centavos más IVA el kilo en el ingenio durante toda la zafra, la producción azucarera volvió a ser rentable y relativamente previsible. Según el informe «Agroalimentos argentinos», elaborado por el área de Economía de AACREA, la década de los '90 tuvo un impacto dispar sobre los productores cañeros. Por un lado, hubo un incremento de las importaciones considerado muy negativo. En 1994, por ejemplo, el volumen comprado en el exterior fue equivalente a 23% de la producción local. Ese porcentaje es altísimo si se lo compara con las cifras de 2001, en el que las importaciones representaron 0,08% de la producción local.

«Durante los '90, el neoliberalismo nos jugó una mala pasada», dice Otto Gramajo, productor y presidente del Centro de Agricultores Cañeros de Tucumán (CACTU). Según sus estimaciones, hoy esa provincia cuenta con 5.000 productores cañeros y un área sembrada de 184.000 hectáreas, mientras que en los años '80 hubo 15.000 productores que ocuparon 250.000 hectáreas. El aspecto positivo de los años '90 fue la derogación de la Ley 19.597, que por más de dos décadas reguló la producción, la industrialización y la comercialización de azúcar, estableciendo cupos de producción, cuotas de exportación y precios mínimos.

La caída de esas limitaciones permitió la aplicación de distintas innovaciones tecnológicas gracias a las cuales la producción se mantuvo pese a la disminución del área sembrada, lo que implicó mayor eficiencia.

Hoy, desde el punto de vista técnico-productivo, los cañeros argentinos están al nivel de los más eficientes.
«La tecnología empleada en el ámbito local no difiere de la aplicada en Australia y Sudáfrica, tanto en la maquinaria utilizada como en variedades, plantación, fertilización y costos», dice Gramajo. Los datos de AACREA muestran una mayor eficiencia en Salta y Jujuy (provincias que acaparan 40% de la producción) debido, en gran parte, a la existencia de ingenios y productores de grandes dimensiones que facilitan el manejo del cultivo. A eso se suman las condiciones agroecológicas y climáticas de las provincias citadas, que resultan más aptas que las de Tucumán.

• Perspectivas

La evolución favorable de los precios preocupa a los cañeros a la hora de efectuar pronósticos para el mediano plazo. Los productores, esperanzados en mejorar sus alicaídas economías, han comenzado a renovar sus envejecidos cañaverales a un ritmo importante. «Vemos nubarrones en el horizonte. Se esperan grandes excedentes de azúcar en la campaña 2003 e incluso en la 2004», dice Gramajo. Se estima que la producción de 2004 será de aproximadamente 1,8 millón de toneladas, del cual 1,5 millón será absorbido por el consumo interno. «Habrá que exportar entre 300.000 y 400.000 toneladas para que los precios se mantengan en un nivel razonable», opina Gramajo. ¿Es posible alcanzar esas metas de exportación? En 1999 se exportaron 195.000 toneladas (12% de la producción). En 2000 hubo un leve incremento, pero en 2001 apenas se superaron las 100.000 toneladas.

Gramajo opina que para lograr la exportación de los excedentes, todos los involucrados (cañeros, industriales, obreros y representantes del gobierno) deben trabajar en conjunto y desarrollar una política azucarera: «No podemos invertir demasiado ni ser previsibles como sujetos de crédito sin un horizonte claro. Las inversiones, tanto en el campo como en la industria, son altas y necesitan ser amortizadas en el largo plazo». Alrededor de 51% de las ventas al exterior tienen como destino a Estados Unidos. Chile representa 43% y Colombia demanda 2%.

La Argentina distribuyó la cuota estadounidense entre ingenios azucareros, cooperativas de productores y empresas comercializadoras conforme al desempeño exportador de cada uno en los destinos no cuotificados.

El temor a la superproducción se vincula con los ciclos de la producción. La caña de azúcar es un cultivo semiperenne cuya cepa dura de 5 a 6 años. Eso determina que todos los años se deba renovar 20% para mantener la productividad. Pero cuando los años son malos, el alto costo de implantación impide la renovación.

El consumo de azúcar en la Argentina mantuvo una tendencia creciente en la última década, impulsado por la disminución de precios y por la expansión de las industrias que utilizan esta materia prima como insumo. Entre éstas figuran la elaboración de bebidas gaseosas, la industria de las golosinas, la repostería, los helados, las mermeladas, los lácteos y las frutas en conserva. Sólo 40% del azúcar que se destina al mercado interno se consume como tal. Entre los subproductos, la melaza de caña se emplea para la obtención de alcohol etílico y como suplemento para alimentación animal. El bagazo se utiliza como combustible sustituto del gas en la industria azucarera o como insumo básico para la producción de papel.

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