Brasil "tendría" soja transgénica
La Unión Europea, por su parte, calcula que puede elevarse a 10% y recientes publicaciones en la prensa brasileña afirmaban que puede situarse entre 15% y 30%. La Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad (CTNBio) aprobó recientemente la comercialización de soja transgénica del tipo Roundup sin necesidad de un informe sobre el impacto ambiental.
El Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (IBAMA) -uno de los organismos que debe autorizar la liberación de este tipo de comercio- y Greenpeace entraron en la Justicia contra la decisión de la CTNBio. El tribunal regional del Distrito Federal debe emitir su fallo, que podrá ser recurrido en el Tribunal Supremo Federal.
• Nuevas variedades
Se calcula que Brasil pierde 30% de los alimentos después de la cosecha. «Hay nuevas variedades que podrían ser cultivadas, pero si se espera demasiado podríamos perder el grano y las plantas y se habrá perdido todo el trabajo», alertó la profesora de la Universidad de Sao Paulo, Marie Anne Van Sluys, a favor de los alimentos genéticamente modificados. «Todo lo que se come hoy tiene ADN y no por eso nos hemos convertido en una pera o en una manzana», justificó en declaraciones a la agencia «AFP».
Embrapa, que produjo una vaca clonada, tiene varios proyectos listos para poner en marcha en cuanto se autoricen los alimentos transgénicos: el poroto ( feijao) alimento básico de la dieta brasileña-resistente al virus 'mosaico dorado', la papaya o las papas, informó Aragao.
En el caso de la soja, Embrapa trabaja con la introducción de genes resistentes a los herbicidas o la producción de proteínas -como la hormona del crecimiento o la insulina- con fines farmacológicos. Pero para todo ello, además del IBAMA, también se necesita la autorización de la Agencia Nacional de Seguridad Alimentaria y del Ministerio de Agricultura.
Mientras Brasil no cultive alimentos genéticamente modificados, teóricamente tiene una ventaja sobre otros que lo hacen, aseguran los expertos. «Lo que se espera es que el mercado pague un valor mayor por la soja brasileña, que está libre de transgénicos», concluyó Ribeiro, quien aseguró que «nuestro objetivo es el cumplimiento de la ley».


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