30 de enero 2003 - 00:00

Brasil "tendría" soja transgénica

A pesar de que Brasil asegura que cultiva soja convencional, las autoridades admiten que «puede haber plantaciones con cultivos genéticamente modificados en algunas regiones del sur del país».

«En caso de que haya algún producto transgénico comercial es sólo la soja», aseguró el director del departamento de Defensa e Inspección Vegetal del Ministerio de Agricultura, Odilson Ribeiro.

Las autoridades brasileñas han admitido que puede haber oleaginosas transgénicas de la variedad Roundup Ready por la proximidad de la frontera con países como la Argentina y Paraguay, que producen soja genéticamente modificadas.

Pero dicha producción se limitaría al estado de Rio Grande do Sul, al presentar las mismas condiciones climatológicas, advirtió. «Por encima de ese estado, sería muy difícil la existencia de grandes cultivos. En todo caso, serían pequeñas plantaciones ilegales», indicó Ribeiro.

Para el investigador de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), Francisco Aragao, en esos cultivos ilegales radica el peligro, ya que es imposible monitorear el origen, el tipo de semillas y el proceso productivo.

Un estudio reciente de la Comisión de Comercio Internacional estadounidense aseguraba que 60% de la soja brasileña es transgénica, lo que Ribeiro descarta por «no tener base técnica».

La Unión Europea, por su parte, calcula que puede elevarse a 10% y recientes publicaciones en la prensa brasileña afirmaban que puede situarse entre 15% y 30%. La Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad (CTNBio) aprobó recientemente la comercialización de soja transgénica del tipo Roundup sin necesidad de un informe sobre el impacto ambiental.

El Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (IBAMA) -uno de los organismos que debe autorizar la liberación de este tipo de comercio- y Greenpeace entraron en la Justicia contra la decisión de la CTNBio. El tribunal regional del Distrito Federal debe emitir su fallo, que podrá ser recurrido en el Tribunal Supremo Federal.

• Nuevas variedades

Se calcula que Brasil pierde 30% de los alimentos después de la cosecha. «Hay nuevas variedades que podrían ser cultivadas, pero si se espera demasiado podríamos perder el grano y las plantas y se habrá perdido todo el trabajo», alertó la profesora de la Universidad de Sao Paulo, Marie Anne Van Sluys, a favor de los alimentos genéticamente modificados. «Todo lo que se come hoy tiene ADN y no por eso nos hemos convertido en una pera o en una manzana», justificó en declaraciones a la agencia «AFP».

Embrapa, que produjo una vaca clonada, tiene varios proyectos listos para poner en marcha en cuanto se autoricen los alimentos transgénicos: el
poroto ( feijao) alimento básico de la dieta brasileña-resistente al virus 'mosaico dorado', la papaya o las papas, informó Aragao.

En el caso de la soja, Embrapa trabaja con la introducción de genes resistentes a los herbicidas o la producción de proteínas -como la hormona del crecimiento o la insulina- con fines farmacológicos. Pero para todo ello, además del IBAMA, también se necesita la autorización de la Agencia Nacional de Seguridad Alimentaria y del Ministerio de Agricultura.

Mientras Brasil no cultive alimentos genéticamente modificados, teóricamente tiene una ventaja sobre otros que lo hacen, aseguran los expertos.
«Lo que se espera es que el mercado pague un valor mayor por la soja brasileña, que está libre de transgénicos», concluyó Ribeiro, quien aseguró que «nuestro objetivo es el cumplimiento de la ley».

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