Buenas perspectivas para exportar carnes orgánicas
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Uno de los principales aspectos que desalienta la producción natural de carne es la falta de «una Cuota Hilton» que abarque al sector orgánico.
«Lo hablábamos con la gente del Movimiento Argentino de Productores Orgánicos (MAPO), porque los costos son mayores que la producción de carne tradicional», recordó.
Indicó que «dentro del sector entre los productores no hay mucho interés, especialmente al no poder llegar a una vaca supergorda, y además tienen que meterse en un sistema de certificación que les lleva como dos años, mientras tienen que pagar los costos».
«Por eso es difícil convencer al productor para que haga carne orgánica», opinó López Quesada, al considerar que la producción orgánica implica más de trabajo pero le brinda un reconocimiento en pesos al final de la cadena.
El principal problema que enfrenta el productor que intenta encarar la producción de hacienda orgánica tiene que ver con el tiempo. «Debe esperar dos años sin realizar ningún tipo de actividad que implique el uso de agroquímicos, para que los certificadores aprueben la aptitud del campo», recalcó.
Insistió en que «el problema es que debe tener la explotación parada dos años y sin que le produzca nada, y en las actuales condiciones nadie puede encarar un proyecto así».
En el caso del grupo que coordina López Quesada hay unos 30 productores que se dedican a la producción de carne orgánica y exportan unos 2,5 millones de toneladas de cortes finos que llevan su certificación orgánica otorgada por las entidades autorizadas.

