28 de enero 2003 - 00:00

Buenas perspectivas para exportar carnes orgánicas

Crecen las posibilidades de colocar las carnes orgánicas argentinas en el mercado internacional, en especial hacia los países desarrollados, aunque la oferta no es suficiente para atender esa demanda, aseguraron productores cooperativistas del sector.

«Hay grandes posibilidades para colocar las carnes orgánicas argentinas porque hay una demanda creciente particularmente en la Unión Europea y en los mercados de gran poder adquisitivo como Estados Unidos», explicó Federico López Quesada, encargado de coordinar las operaciones comerciales en la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA). Mientras el consumo de alimentos orgánicos en el mundo se mantiene en ascenso, en el rubro de las carnes no pasa lo mismo ya que la Argentina «está en una etapa inicial, aunque en otros productos orgánicos como las hortalizas o las frutas el desarrollo se produjo más rápido», explicó.

La producción de carnes orgánica no es de reciente data. A principio de la década de los años '90 el médico veterinario Guillermo Schnigman armó una explotación ganadera de tipo natural con un rodeo de unas 200 cabezas y el secreto de la calidad de las carnes estaba en las pasturas que se les suministraba a los vacunos.

La demora en lograr un avance más firme de la actividad para la producción de carne orgánica tiene varias aristas, pero una de las más importantes tiene que ver con «el poco o nulo impulso que se le da a esta actividad desde el gobierno», se quejó López Quesada. En las actuales condiciones, el mercado internacional paga un monto que oscila entre 15 y 20 por ciento más que los actuales valores de la Cuota Hilton, estimada en unos seis mil dólares la tonelada.

• Actitud

El otro punto pasa por la actitud de la gente, donde «hay poco interés y para los productores se hace bastante difícil» introducir el producto, explicó.

Uno de los principales aspectos que desalienta la producción natural de carne es la falta de «una Cuota Hilton» que abarque al sector orgánico.

«Lo hablábamos con la gente del Movimiento Argentino de Productores Orgánicos (MAPO), porque los costos son mayores que la producción de carne tradicional», recordó.

Indicó que «dentro del sector entre los productores no hay mucho interés, especialmente al no poder llegar a una vaca supergorda, y además tienen que meterse en un sistema de certificación que les lleva como dos años, mientras tienen que pagar los costos».

«Por eso es difícil convencer al productor para que haga carne orgánica», opinó López Quesada, al considerar que la producción orgánica implica más de trabajo pero le brinda un reconocimiento en pesos al final de la cadena.

El principal problema que enfrenta el productor que intenta encarar la producción de hacienda orgánica tiene que ver con el tiempo
. «Debe esperar dos años sin realizar ningún tipo de actividad que implique el uso de agroquímicos, para que los certificadores aprueben la aptitud del campo», recalcó.

Insistió en que «el problema es que debe tener la explotación parada dos años y sin que le produzca nada, y en las actuales condiciones nadie puede encarar un proyecto así».

En el caso del grupo que coordina López Quesada hay unos 30 productores que se dedican a la producción de carne orgánica y exportan unos 2,5 millones de toneladas de cortes finos que llevan su certificación orgánica otorgada por las entidades autorizadas.

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