La incidencia del caballo en el producto bruto agropecuario se ubica en 8%
Parece increíble que en un país hecho a caballo como la Argentina, hacer comprender que la hípica no es el divertimiento de unos pocos, sino una industria que mueve divisas y genera empleos resulte tan difícil. Bastaría con mostrar los datos de la incidencia del caballo en el producto bruto agropecuario que se sitúa en 8% o el movimiento de dinero entre ingresos y egresos que nos hablan de $ 1.400 millones anuales para que se escuche el sector.
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Aunque el dato más relevante sea la mano de obra que ocupa esta industria, ya que viven del caballo más de 180 mil argentinos --llevado a una familia tipo podemos decir que comen en nuestros país 800 mil personas de la hípica-con la salvedad hecha de que la gran mayoría es mano de obra no calificada.
Podríamos hablar loas del polo argentino, sin lugar a dudas el mejor del mundo, o podríamos lamentarnos del pato, el deporte nacional con graves problemas para sostenerse; pero prefiero dejarlo para más adelante como así también el análisis de otras disciplinas para meterme de lleno en el tema del turf que está viviendo en estos días momentos de grandes luchas y por lo tanto de grandes definiciones.
Competencia
Tal vez por creencias del pasado o tal vez por no haberse aggiornado a través del tiempo, el turf está caminando un espiral descendente que asusta, claro está que la competencia en cuanto a espectáculos y divertimientos han cambiado; hace 30 años la vida de countries era para un pequeño grupo de gente, la oferta de paseos, parques y otras atracciones eran ínfimas, el domingo era fútbol y carreras.
Pero no es la única competencia, como es sabido la actividad vive de las apuestas y hoy la oferta de juego se ha multiplicado; cada vez más juegos de azar aparecen en la calle, hicieron su incur-sión los casinos y los bingos con una terrible omisión que otros países no tuvieron, donde se abría una sala de juegos ésta tributaba un porcentaje del producido para ser imputados a los premios hípicos, en que las otras latitudes tienen en claro el impacto social de la hípica; basta un sólo ejemplo para entenderlo: para que cada caballo corra una carrera pasa directa o indirectamente desde su nacimiento por alrededor de 20 trabajadores. ¿Cuánta gente vive de los bingos y los casinos?
En la Argentina parece ser que el sangre pura de carrera es un producto suntuario tanto que así se lo estipuló cuando se reglamentó el IVA a estos productos, o sea que la incidencia económica y social del sangre pura en nuestro país parece ser igual al whisky escocés o los perfumes franceses.
Este el proceso de concientización entablado hacia colegas de distintas esferas del gobierno tanto nacionales como provinciales para que los reclamos de la industria hípica sean atendidos y así sostener esta actividad en el convencimiento de que no hay ni habrá nunca una mejor política de asistencia social que la que nos hace falta implementar, manteniendo abiertas todas las fuentes de trabajo para que todos tengamos la oportunidad de ganarnos dignamente el pan de nuestros hijos.
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