6 de diciembre 2001 - 00:00

Carne: confían que se abrirán mercados

Luego de inspeccionar el establecimiento, los veterinarios europeos compartieron un asado con Angel Girardi
Luego de inspeccionar el establecimiento, los veterinarios europeos compartieron un asado con Angel Girardi
Cuando el riesgo-país está en las nubes y el efecto habitante se siente en la tierra o en el subsuelo, pues muchos han desaparecido, nos parece oportuno, como productores que nacimos y pelearemos hasta el final, dejar por un momento el riesgo-país y el efecto o consecuencia habitante y que nos centremos en «las posibilidades de la Argentina».

El 19 de noviembre pasado nos visitó e inspeccionó un grupo de veterinarios de la Unión Europea. Precisamente el 23 de noviembre tuvimos la visita de dos integrantes de la Comisión Europea, Johannes Fiedler e Ivo Filippini, junto a funcionarios del SENASA, a nuestro establecimiento Mangore, situado en Gaboto, provincia de Santa Fe. Allí los inspectores de la Unión Europea comprobaron in situ el sistema de producción argentino.

Expectativas

Al comienzo fue un duro y minucioso examen, que no sólo se centró en observar todo, sino también en interrogar, no sólo a nosotros, sino también a nuestros colaboradores. Una vez que los visitantes comprobaron que no les ocultábamos nada, les pedimos disculpas no como productores, sino como argentinos por el ocultamiento y mal mane-jo de la enfermedad del tan mentado virus siniestro «ST» (silencio tramposo ).

Ellos lo entendieron y nos dieron esperanzas ciertas de que el informe será favorable. Prueba de ello es que el veterinario alemán Johannes Fiedler nos dijo que lo que más ansiaba era poder comer carne bovina argentina en esta próxima navidad junto a su familia en Berlín.

No es ninguna novedad que recuperar un mercado es mucho más difícil que llegar por prime-ra vez, de ahí la necesidad de no equivocarnos. El hecho de volver a caer en lo mismo sería la defunción de nuestro sector y, por qué no decirlo, de la locomotora del país.

Ese tren debe comenzar a visitar los países europeos, que deben tener el correlato en Israel, Chile y, en un futuro, en Canadá y en los Estados Unidos.

Es hora de destacar y resaltar nuestras posibilidades, somos una de las pocas reservas ecológicas del planeta. Acá, en un sistema pastoril con vacas cuerdas, con productores capacitados e industrias frigoríficas ávidas en demostrar su potencial, no por ello sin olvidar ni omitir los errores del pasado, nos aferramos a la posibilidad. Para que ésta se haga realidad y no sea un sueño, es necesario una autocrítica y un llamado a la ética. Por ello, una vez tenido el dictamen de la Unión Europea, para el cual somos optimistas, nos deberemos poner a producir a pleno. Dios quiera que no sólo por el bien de nosotros, que estamos con nuestras vacas de sol a sombra, sino del país todo, nos dejen hacerlo.

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