30 de noviembre 2000 - 00:00

CARNES: EXPORTACIÓN

En el marco de la 68ª Sesión General del Comité Internacional de la Organización Internacional de Epizootias el pasado 24 de mayo la Argentina fue reconocida por los 156 países miembros como "País libre de fiebre aftosa sin vacunación". Con este reconocimiento se inició el fin de una larga época de postergación en el acceso de las carnes argentinas y subproductos a todos los mercados del mundo.

El próximo paso consistía en encarar las negociaciones bilaterales con aquellos países y bloques, como la Unión Europea y el Japón, que constituyen mercados atrayentes para nuestras exportaciones.

Para la Argentina la Unión Europea representa el destino del 20 % de las exportaciones con una presencia muy fuerte en el complejo agroindustrial. Pero en términos del intercambio, el saldo es negativo, en 1999, las importaciones desde la UE, superaron en mas de 2000 millones de dólares a las exportaciones, que fueron de 4800 millones de dólares.

Dos son los factores que hacen que Europa se aleje como mercado de las carnes o granos producidos en Argentina. El principal es la cada vez mayor absorción y vinculación entre la Unión Europea y los países productores agropecuarios de Europa del Este. La segunda son las secuelas de medidas para arancelarias fruto de la guerra comercial entre Europa y USA.Basta recordar temas como trazabilidad, denominación de origen, prohibición de ingreso de materiales transgénicos, etc, y otras reglas, que ni los propios países europeos como Francia, Holanda o Gran Bretaña pueden aplicar.

A esto se le suma ahora la fuerte caída en el consumo producto de las inseguridades generadas por el surgimiento de la "vaca loca". Aunque no existe presencia de esta enfermedad en la Argentina hasta el momento, sirve como excusa para levantar medidas y barreras para arancelarias para le entrada de productos importados a ciertos países. También se exigen garantías en los mercados internacionales para evitar no ser objeto de medidas arbitrarias que restrinjan sus exportaciones.

Una de las medidas recientemente adoptadas, la supresión de las carnes en los menús de comedores públicos y privados, es muy peligrosa para el sector. Puede conllevar a un cambio en las preferencias de los consumidores e inducirlos a inclinarse por el pescado y las aves. Asimismo, las harinas de origen animal también están siendo reemplazadas por vegetales, conformando así un duro golpe a la industria ganadera.

De esta manera, cobran importancia los mercados que Argentina no esta atendiendo, el de América Latina (excepto Chile y Brasil) y los del Medio Oriente y Asia. La mayor expectativa pasa por la apertura de los países que exigen el "riesgo cero" ya que México, Japón y Corea aparecen como destacados importadores no sólo de cortes sino también de menudencias, y dado los valores que se obtienen se podría mejorar de forma substancial la integración de carnes.

Japón acapara el 20 % de las compras mundiales de carne. La decisión de diversificar sus importaciones obedece a una necesidad de disminuir los precios de compra alentando la libre competencia entre los países proveedores, USA, Australia, Nueva Zelandia, Uruguay y Argentina.

Es importante considerar que la apertura de mercados de Japón no contará con sistemas de cuotas, ni aranceles diferenciales, simplemente con un arancel de importación único elevado. Este sistema podría también ser implementado en el futuro por Corea del Sur, el cual fue conminado por la Organización Mundial de Comercia a liberar sus esquemas de entrada para carnes extra USA, país que domina dicho mercado.

Estrategias y marketing:

Es claro que el principio de éxito sanitario no se vio acompañado de un ímpetu comercial exportador, detectándose un amplio retroceso en los volúmenes por exportarse, debido a la mala nota que los importadores le asignaron al país por la reciente detección de animales con el virus de aftosa. En los negocios globales, mantener una marca con prestigio que de margen de ganancia es lo principal. Será difícil para la Argentina crear esa marca, si persiste el descontrol fronterizo, las dudas en cuanto a la aftosa, y las mayores dudas en cuanto a precios y volúmenes que tienen los importadores extranjeros de este producto. La gran pregunta que se escucha en el exterior, es podrá la Argentina reunir volumen, mantendrá los precios, será un proveedor confiable

Dentro de la Argentina no se observa un cambio en las costumbres, no hay grandes innovaciones tecnológicas, aumentos en los niveles de productividad y eficiencia, aceleración de los procesos, constancia productiva. Tampoco se perciben avances en la eficacia de las transacciones comerciales, baja de impuestos, devolución de retenciones, ni con los clientes internos, y menos con los externos.

A nivel de producto, existe un bajo desarrollo del mismo, pocas o nulas acciones dirigidas hacia el cliente, interno o externo. No se ven acciones serias de posicionamiento de productos, detección de nichos, o desarrollo de marca. Excepto la reciente inversión de un grupo de fondos de inversión en un frigorífico procesador, no se registran grandes inversiones extranjeras en el negocio. Se discute, continuamente la creación de un ente de promoción, pero la decisión solo quedo en discutir si se la cobra a cada productor un dólar por animal faenado o no. Es claro que en la carne no hay articulación entre la industria y el campo, más bien se trata de quitar margen al peldaño que sigue en la cadena de pagos. La desarticulación es evidente, los mercados no están tipificados por calidad de producto, sino mas bien por posibilidad de cobro o no. Salvo casos singulares no se ha desarrollado sistemas de aseguramiento y certificación de la calidad. Falta innovación y desarrollo de nuevos productos con valor agregado. No existe una escala de premios, que permita unir la preferencia del consumidor, con las posibilidades de producción del productor medio. Otra vulnerabilidad es la ausencia de promoción y desarrollo de marca privada en el exterior. Actualmente es nula la inversión en promoción que realizan las empresas exportadoras, no existiendo tampoco asistencia estatal en la materia.

Dirigentes y especialistas coinciden en que, pese a su buena calidad, lo que necesita la carne argentina es un adecuado marketing. El sector y el gobierno se encuentran abocados en dicha tarea con un programa de promoción y propaganda incluyendo a los embajadores y personalidades artísticas y deportivas del país. Cabe señalar, que el primer país exportador de carnes vacunas es Australia que gasta, aproximadamente 200 millones de dólares por año para promover sus productos cárnicos. Con el objetivo de promocionar la carne argentina, 11 frigoríficos del país y representantes del sector cárnico participaron, en el mes de mayo, de la feria de la National Restaurants Association en Chicago. Entre las actividades de promoción, se han convocado artistas y deportistas destacados, a quienes se designó como "embajadores agropecuarios".