22 de agosto 2002 - 00:00

Cereales: caen exportaciones

Los volúmenes de exportación de cereales de la Argentina continúan siendo bajos. En la última semana, y a pesar de las mejoras de los valores, pocos negocios se concretaron con el extranjero. En el caso del maíz, se cerraron dos negocios de 50 mil toneladas cada uno. Un comprador fue Chile y el otro fue Siria. Ambos negocios son con carga desde los puertos del río Paraná y se realizarán en la primera quincena de setiembre. Con estos negocios Chile lleva comprado un total de 650 mil toneladas y Siria, 180 mil toneladas. Al mirar el ranking de países compradores, continúa primero España, con 825 mil toneladas compradas; segundo Corea del Sur, con 800 mil toneladas; tercero Chile, con 650 mil toneladas; y cuartos Egipto y Perú, con 550 mil toneladas cada uno.

La Argentina vendió, hasta el momento, 6.940.000 toneladas de maíz al extranjero. Si comparamos con la misma época del año pasado, veremos que se han vendido 1.365.000 toneladas menos
. En el período anterior a esta fecha, se habían colocado en el extranjero un total de 8.305.000 toneladas. En el caso del trigo, solamente se comercializaron 40 mil toneladas que fueron adquiridas por nuestro gran comprador que es Brasil. La entrega será realizada «enseguida» desde los puertos bonaerenses de Necochea y Bahía Blanca. Con este negocio, la Argentina lleva vendidos 9.820.000 toneladas de trigo al extranjero. Brasil aparece como el primero en el ranking de países compradores, con 5.490.000 de toneladas; luego está Irán, con 1.000.000 de toneladas; e Irak, con 680 mil toneladas. La poca actividad demostrada en las ventas de ambos cereales demuestra la firme decisión de los productores agropecuarios nacionales a no vender su mercadería. Algunos analistas pensaban que con la suba de precios, muchos vendedores se verían tentados a cerrar negocios, cosa que no ocurrió en definitiva. Además, los productores argentinos esperan que los precios mejoren, basados en la problemática de los cultivos en los EE.UU, ya que muchos operadores internacionales indican que las precipitaciones caídas en las zonas productivas del país del Norte llegaron tarde y que los cultivos que se encuentran dañados, por más que llueva, no mejorarán su condición. En tanto, las lluvias en la Argentina fueron beneficiosas para los trigos sembrados, que necesitaban agua para poder evolucionar correctamente y para que se pudieran hacer las aplicaciones de herbicidas, ya que con seca esto no se podía realizar. Además, las precipitaciones, fuera de los cascos urbanos, benefician a aquellos que estaban y están preparando las tareas de labranza, preparando las tierras para la siembra de la cosecha gruesa.

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