"Combatir al picudo debe ser prioridad del Estado nacional"

Campo

La falta de un combate nacional definitivo contra la plaga del picudo algodonero posterga el desarrollo y afecta la competitividad de toda una cadena agroindustrial como la textil-indumentaria, que emplea a medio millón de personas. De hecho, la lucha contra el picudo cada año está siendo más difícil y desproporcionada.

Los recursos nacionales asignados en el presupuesto del SENASA no son suficientes, y la plaga cada vez se expande hacia regiones más ricas en algodón, como el oeste del Chaco y Santiago del Estero.

Desafortunadamente, la situación nacional ya es muy complicada, debido a que, hasta el año pasado, había unas 50 mil hectáreas del país infestadas con picudo y, como a principios de 2007, no se pulverizó la zona afectada cuando brotaron los botones florales del algodón, la plaga se reprodujo y se propagó sin control. En efecto, se estima que podría haber hasta 200 mil hectáreas infestadas a fines de junio de este año. Esa cifra equivale a la mitad de las hectáreas sembradas de algodón en la Argentina. Por consiguiente, es vital que esta problemática sea considerada como de emergencia nacional y que simultáneamente los técnicos encargados del tema en coordinación con el sector privado con intereses directos, busquen la manera de erradicar exitosamente el picudo con el sistema más eficaz y económico.

Los métodos exitosos no son desconocidos. De hecho, son los que se aplicaron en los Estados Unidos ante el feroz avance de la plaga y ya funcionaron. En efecto, luego de tener un elevado grado de infestación, en esa nación con un estricto plan se logró erradicar 93% de las hectáreas afectadas dedicadas al cultivo del algodón. Pulverizar, destruir los rastrojos, y colocar trampas fueron los instrumentos más importantes que los expertos utilizaron y que habría que replicar en la Argentina. Esa experiencia nos sirve, asimismo, como una lección para no gastar recursos en tecnología que fue probada y no sirvió en un primer intento de erradicación del picudo en los Estados Unidos, como los picudos estériles, que implican inversiones enormes. El programa de eliminación de la plaga se debe aplicar rápidamente, porque cuanto más tarde se lleve adelante, peor será el problema y mayor el costo para su definitiva solución. El SENASA tiene un plan de erradicación a cinco años, que cuesta aproximadamente 45 millones de dólares. Este permitiría conservar una producción de por lo menos 200 millones de dólares anuales de fibra de algodón y los empleos de 20 mil familias rurales, sin contabilizar, por ejemplo, la mano de obra que trabaja en las desmotadoras, las fábricas aceiteras, las hilanderías, las tejedurías, las tintorerías y en la confección de prendas de vestir o de otros artículos textiles para el hogar. Estos fondos se deben conseguir de forma urgente.

  • Fondos

    Afortunadamente, la Secretaría de Agricultura de la Nación ya ha comprometido parte de los fondos necesarios para el año en curso. No obstante, el Ministerio de Economía de la Nación también debe apoyar activamente este programa y reservar las partidas necesarias para el resto de 2007 y años subsiguientes. Hasta ahora, el SENASA estuvo perdiendo la guerra, porque trabajó reactivamente frente al problema del picudo. Esto debe cambiar de manera radical. El SENASA tiene que poder actuar proactivamente y asegurar también la erradicación de la plaga del departamento paraguayo Ñeembucu, debido a que, con sus 6.000 hectáreas de algodón, permanentemente están reinfestando nuestras provincias algodoneras, que limitan con el sur del Paraguay.

    A su vez, el empleo de un plan consistente implicará, como ocurrió en los Estados Unidos, incrementar la competitividad de toda la región. En rigor, los costos en la Argentina se reducirán entre 100 y 300 dólares por hectárea sembrada (entre el costo directo del tratamiento químico y el mayor rendimientopor hectárea). Esto permitirá volver a poder abastecer a todo el mercado nacional de fibra y generar un saldo exportable que posibilite, como en 1997 y 1998, ser los quintos exportadores de algodón del mundo y de generar divisas por más de 300 millones de dólares anuales.

    * Vicepresidente de la Fundación de Lucha contra el Picudo Algodonero (FULCPA)
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