23 de abril 2002 - 00:00

Confirman caída de 12% para la oferta de vacunos

El mercado de vacunos estaría experimentando un cambio estructural. Los novillos siguen sin aparecer y los valores de la hacienda tienden a mantenerse sostenidos, según indicó un informe de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (AACREA). La entidad consultó a tres especialistas del sector ganadero para que elaboren sus pronósticos.

IGNACIO IRIARTE
Especialista en el mercado de carnes

En el mercado se observa una declinación de la oferta ganadera del orden de 10 por ciento a 12 por ciento respecto del año pasado que es aún superior si se la compara con la de años anteriores.

El stock vacuno se mantiene estable en unos 49 millones de cabezas. Pero la realidad es que desde agosto de 2000 la oferta está descendiendo de manera progresiva. En su momento se dijo que la caída de la oferta se debía a la reaparición de la aftosa y al cierre de los mercados de exportación.

Luego, durante el primer trimestre de 2002, se pensó que la oferta no aparecía por la incertidumbre económica: el consejo generalizado era esperar y no vender. Y en los comienzos del segundo trimestre de este año la oferta siguió cayendo con un impacto muy positivo en los precios de la hacienda gorda. En este último caso la retracción se explicó por las lluvias combinadas con los daños generados por los excesos hídricos.

Pero en épocas normales todos estos factores se regularizan a los pocos días y luego aparecía mucha hacienda de golpe que impactaba negativamente en los precios. La novedad es que esto no está sucediendo. Los feed lots están funcionando -con suertea una tercera parte de su capacidad instalada. La suplementación con grano de maíz se ha eliminado o reducido al mínimo en muchos planteos de invernada.

En grandes zonas ganaderas las praderas están arruinadas o seriamente perjudicadas por los excesos hídricos. Todo esto hace que la posibilidad de contar con una cantidad significativa de hacienda terminada a partir de julio-agosto de 2002 sea cada vez más lejana.

Alguien puede decir que en algún momento los novillos tienen que terminarse. Nadie puede guardarse la totalidad de los novillos para ver qué pasa más adelante en el tiempo; con lo cual, se puede decir que la caída de la oferta de hacienda gorda tendría un carácter estructural.

Los mismos compradores de hacienda están diciendo que ni hay gordo ni lo va a haber.

Por lo tanto, desde hace meses estamos pensando que la oferta en algún momento se va a recomponer, pero esto no su-cede. El ganadero que tiene animales cuenta hoy con un activo interesante; un activo que está acompañando por detrás al dólar y por delante a la inflación. Todo indica que vamos hacia una ganadería más extensiva, con cargas más reducidas, un menor uso de insumos dolarizados (caso fertilizantes), plazos más largos de terminación y probablemente también con saltos muy abruptos en el precio de la hacienda.

Los exportadores han vuelto a trabajar, pero se encuentran con una oferta de novillos pesados muy ajustada.

Sabían que iba a ser difícil conseguir animales, pero no tanto.

De todas formas, los frigoríficos exportadores aún tienen muy pocos negocios entre manos. En la medida que no reaparezca la aftosa, siempre está la posibilidad de exportar y esto tiene una fuerte incidencia en el valor interno de la hacienda; con lo poco que se exportó hasta comienzos del segundo trimestre de este año, se ha hecho mucho ruido en el mercado.

Además, hemos visto algo que no se observaba en los últimos 20 años: el hecho de que el mestizo de exportación registre un valor superior al del mestizo liviano; esto es una muestra de que no hay novillos pesados.

IVAN O'FARRELL
Consignatario de Liniers

Enfrentamos el momento de mayor oferta de terneros de las zonas de cría de la Cuenca del Salado y del Norte, aunque la producción se vende de mane-ra gradual por motivos climáticos y por la incertidumbre económica.

El valor de la invernada subió hasta $ 1,30-$ 1,40 por kilo en ambas regiones a partir de los aumentos de precio del gordo, pero luego se produjo una diferenciación de 10 centavos por kilo a favor de la zona sur.

Las cotizaciones de principios de abril llegaron a $ 1,40-$ 1,45 por kilo para terneros machos de hasta 150 kilos en la Cuenca del Salado.

Los que superaban ese kilaje se vendieron a $ 1,25-$ 1,30 por kilo.

En el Norte los precios de iguales categorías fueron $ 1,30-$ 1,35 y $ 1,15-$ 1,30.

Para las próximas semanas se prevé que continuará la tónica de ventas graduales como defensa ante la inflación, frente a una demanda cautelosa por parte de los invernadores que no convalidan precios del ternero alejados de los del novillo.

Los costos para movilizar hacienda desde el Norte a la zona de invernada se han incrementado de 0,10 a 0,14 centavos por kilo como consecuencia del aumento de las tarifas de flete.

IGNACIO GOMEZ ALZAGA
Presidente del Centro de Consignatarios de Productos del País


Las inundaciones, los problemas generados por los excesos hídricos y las restricciones crediticias no permiten «aguantar» los terneros durante demasiado tiempo en diversas zonas criadoras, y esto haría que la oferta de esta categoría se mantenga fluida. Además, la entrada del invierno (con la consecuente reducción de los recursos forrajeros seguida de nuevas pariciones) ayuda a estimular este proceso, porque no todos los criadores cuentan con una superficie lo suficientemente amplia como para aguantar los terneros hasta noviembre-diciembre próximos.

Algunos empresarios criadores importantes estuvieron buscando campos de invernada en la región oeste para terminar sus propios animales, pero encontraron grandes dificultades para conseguirlos. El mercado de vientres está firme porque muchos empresarios con excedentes provenientes de la agricultura o de otras actividades extraagropecuarias deciden invertir en hembras ante la vuelta de la inflación.

Los plazos de pagos de los terneros varían de contado hasta 30 días, pero lo más habitual son las operaciones a 15-20 días.

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