28 de marzo 2006 - 00:00

Consejos para el consumo de productos de la pesca

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) brindó, en un comunicado, a los consumidores y comerciantes algunos consejos que orienten la venta y el consumo responsables de productos de la pesca, ante la próxima celebración de las Pascuas. 

Resulta pertinente señala el informe-, recordar a los consumidores, comerciantes y transportistas algunas recomendaciones para la venta y el consumo de pescado en la celebración de las Pascuas, período en el que históricamente se verifica un pico en las ventas de este producto.

Los recursos tecnológicos disponibles permiten producir alimentos con un alto grado de seguridad. La mayoría de las intoxicaciones de origen alimentario ocurren por la manipulación inadecuada de los productos, especialmente luego de su adquisición.

Las recomendaciones a los consumidores son las siguientes: comprar los productos de la pesca en los comercios debidamente equipados -cámaras de frío, congeladores, hielo, personal capacitado-; no hacerlo en la vía pública.

No adquirir productos de la pesca que tengan olores rancios.

Recordar que los productos congelados deben ir directamente al freezer (-18º C) del hogar, protegiéndolos de la descongelación.

En caso de no disponer de estos equipos, guardarlos en el congelador de la heladera y consumirlos en el día.

Los pescados y mariscos no se pueden descongelar y volver a congelar.

Al cocinarlos hay que consumirlos lo antes posible y cuando pierden el calor de la cocción, no dejarlos a la temperatura ambiente.

Al momento de la compra y de la cocción, los filetes deben ser firmes al tacto, si tienen aroma a mariscos o a rancio, no son aptos para el consumo.

Los ojos del pescado fresco entero deben ser brillantes.

La presencia de opacidad o hundimiento indica deterioro; salvo en los casos de la Lisa y el Dorado, ya que esta conformación responde a su condición anatómica.

En los pescados enfriados, sus branquias deben ser rojas y presentar una carne firme que no ceda a la presión del dedo, las escamas deben ser brillantes y bien adheridas al cuerpo.

El pescado fresco puede conservarse de uno a dos días en la parte más fría de la heladera y hasta tres meses en un freezer.

Las pencas o trozos de bacalao salado deben tener aspecto seco y no presentar puntos rojos o negros en la superficie, si los tienen es una muestra que han sido atacadas por mohos y por lo tanto no son aceptables.

Las latas de conservas pesqueras, al igual que otros enlatados, no deben presentar abolladuras, hinchazones, ni oxidaciones.

Es importante verificar los rótulos de procedencia y fecha de vencimiento.

Conlleva riesgos comprar productos de elaboración casera y/o artesanal que no se encuentren debidamente registrados y autorizados.

Al adquirir mejillones enteros frescos, u otros moluscos bivalvos, deben estar vivos, esto se comprueba al encontrarse cerradas las valvas, si están abiertas, al recibir un leve golpe deberían cerrarse.

Los transportistas, por su parte, deben: mantener la cadena de frío; transportar los productos en condiciones adecuadas de embalaje y, en los casos que corresponda, con abundante hielo en escamas.

Al momento de su transporte, los productos pesqueros deben estar acompañados de la documentación obligatoria y los certificados de amparo sanitario expedidos por el SENASA, o la Corporación del Mercado Central de Buenos Aires, si los productos han sido adquiridos allí.

Los moluscos bivalvos (mejillones, vieyras, cholgas, etcétera) deben incluir en el Certificado de Amparo Sanitario del SENASA, el número de análisis y el Libre de toxina paralizante de los moluscos; Por último, el consumo de productos pesqueros sanos requiere que los comerciantes.

Mantengan la temperatura de cámaras y freezers dentro de los niveles exigidos.

Mantengan los pescados y mariscos en exposición en estado fresco con abundante hielo en escamas.

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