15 de octubre 2002 - 00:00

Continúan quitando recursos al campo

En razón de que la economía del país no muestra signos de recuperación y que, dada la depreciación de nuestra moneda, los únicos sectores que se presentan rentables son aquellos que están ligados a la exportación, algunos funcionarios gubernamentales han vuelto a la falaz idea de que el campo es la «vaca lechera» de la economía.

No caben dudas de que comparativamente con otros sectores de la economía más ligados al consumo doméstico el campo presenta condiciones relativamente mejores, pero ello no es motivo para creer que es un pozo de donde el Estado puede seguir sacando recursos. Solamente en «retenciones» a los productos granarios (granos, subproductos y aceites) el Estado les estaría sacando algo más de 1.700 millones de dólares anuales. Nos parece correcta toda política social que sea solidaria con aquellos sectores de la economía con mayores dificultades de subsistencia. Pero, a su vez, interpretamos que la mejor política «solidaria» es la que pueden llevar a cabo directamente los productores con sus demandas de bienes y servicios, alentando a todos aquellos sectores industriales y de apoyo que están fuertemente relacionados (con eslabonamientos hacia delante y atrás) con el sector agropecuario.

• Precios

Los mayores precios circunstanciales que tienen los productos agrícolas y el mayor ingreso que para el sector agropecuario ello significa servirían para alentar la ocupación de mano de obra en otros sectores de la economía. El valor agregado por el sector agropecuario, teniendo en cuenta todos los sectores relacionados tal como se deducen de la llamada tabla de Insumo-Producto, participa con casi 40% del Producto Bruto Interno, con la nota importante de que son los sectores que representan al «interior» del país, que es precisamente el más abandonado y que tiene los más altos índices de pobreza e indigencia.

Por otra parte, hay que tener siempre en cuenta que al ser el sector agropecuario el que genera divisas en un orden superior a los 13.000 millones de dólares anuales, apoya indirectamente a los otros sectores aparentemente no ligados con él, que necesitan hacerse de esas divisas para la importación de bienes de equipo e insumos.

Dentro de la falsa impresión que generan los mejores precios en pesos de los productos agrícolas, hay una serie de medidas por las que algunos funcionarios del gobierno pretenden hacerse socios de aquella aparente riqueza del sector agropecuario. Mencionemos algunas:

a) las retenciones a la exportación, que ya significaron un incremento de su alícuota de 20% y que son un sostén del débil equilibrio del presupuesto primario (sin intereses)
. Esto último nos muestra, y preferiríamos equivocarnos, que va a ser difícil que el gobierno se desprenda de este irracional impuesto;

b) las propuestas de disminuir la alícuota del IVA ventas a la mitad, es decir 10,5%. Según un completo estudio llevado a cabo por SEA Consultores, la reducción del IVA ventas a 10,5%, de las retenciones de IVA a 8% y de lo cobrado a 2,5% tendrían los siguientes efectos: el maíz quedaría con un saldo técnico de 28 pesos por hectárea y con un saldo de libre disponibilidad (retención + percepción) de 166,2 pesos por hectárea. El trigo quedaría con un saldo técnico de 8,1 pesos por hectárea y con un saldo de libre disponibilidad de 102,6 pesos. La soja no quedaría con saldo técnico (IVA ventas por 128,8 pesos e IVA pagado por 117,0 pesos) y con un saldo de libre disponibilidad de 100,3 pesos.
De llevarse la tasa del IVA ventas a 10,5%, los productores terminarían financiando al Estado.

c) La salida de la convertibilidad dispuesta en enero pasado y la posterior depreciación del peso está generando un panorama muy incierto con respecto a las consecuencias que ello podría producir en la liquidación del Impuesto a las Ganancias. De no tomarse las correspondientes medidas de «actualización de activos a través de un índice equitativo y de desestimar impositivamente las ganancias por tenencias», aparecerán utilidades ficticias, es decir que no son tales. En un ejemplo presentado en la Confederación de Asociaciones Rurales de la Tercera Zona se muestra que para un productor de soja que siembra 400 hectáreas en campo de terceros, con equipos contratados, el Impuesto a las Ganancias a pagar, en la situación actual, llega a 163.712 pesos. Actualizando costos de implantación y alquiler, como corresponde, el impuesto a tributar sólo sería de 42.304 pesos.

d) Cuando se establecieron los primeros ferrocarriles (ingleses y franceses) las distintas líneas barrieron las zonas de producción y apuntaron a los puertos de exportación. Así se construyó la Argentina del primer centenario (1910).
Hoy en día no existe un plan de transporte y la prueba de esto es que el aporte que realizaba el Estado (u$s 40 millones) para bajar el peaje del dragado de la salida de nuestros principales productos de exportación por las vías navegables ha sido suspendido.

Esto implicará, en el futuro, mayores costos que terminará pagando el sector productor.
De todas maneras, la mencionada suspensión del aporte del Estado es un malísimo negocio para el propio gobierno, dado que ese aporte contribuía a aumentar las exportaciones, que a través de las retenciones generan aportes al Estado.

(*) Director del Dto. de Informaciones y Estudios Económicos de la Bolsa de Comercio de Rosario.

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