Londres (DPA) - Las autoridades galesas reconocieron que la epidemia de fiebre aftosa iniciada a mediados de febrero aún no concluye, como se esperaba. El gobierno anunció ayer el sacrificio de 1.500 ovejas tras haberse hallado anticuerpos en muestras de sangre, además de las 4.000 sacrificadas durante el fin de semana, y advirtieron que podría haber «más malas noticias aún».
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Aunque el número de animales afectados es relativamente pequeño frente a los 3,7 millones sacrificados desde el comienzo de la epidemia, el hecho que pasten libremente en una amplia zona podría indicar que la epizootia podría haberse difundido con ellos.
Mientras había inquietud sobre otras zonas montañosas, autoridades veterinarias advertían que las lluvias del próximo otoño podrían ayudar también a difundir la enfermedad.
Temores
Se teme asimismo que la enfermedad esté siendo difundida intencionalmente, por granjeros que esperan obtener compensación de parte del Estado o por quienes han recibido encargos estatales para los sacrificios en masa u operaciones de limpieza. Según el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales, la epidemia costó 3.200 millones de dólares desde su aparición.
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