La rotación de cultivos de cobertura puede revertir la tendencia a la degradación del suelo generada por la soja y la agricultura continua. Así se indicó durante Forrajes 2004 -Seminario Técnico de Mejor pasto.com.ar realizado en Buenos Aires.
En los últimos años, el sistema de producción agrícola de la región pampeana evolucionó hacia ciclos cada vez más largos e incluso, en algunas zonas, hacia la agricultura continua. Más recientemente, la soja se transformó en el cultivo más importante de la región, desplazando al maíz de las rotaciones. Esto produjo -según Antonio Parsons -«reducción del contenido de carbono y degradación del suelo».
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En este sentido, se sabe que el maíz es más sensible que la soja a dicha degradación y a condiciones ambientales como la disponibilidad de agua, la radiación, las temperaturas y los nutrientes. «La degradación de los suelos -continuó el especialista genera un círculo vicioso en el que la soja es cada vez más rentable en relación con el maíz, incentivando un aumento adicional en su participación en las rotaciones.» No obstante, advirtieron que «en el largo plazo, el rendimiento de la soja también se verá afectado y así la rentabilidad de todo el sistema disminuirá». «Para revertir esta tendencia -siguieron-, resulta imprescindible desarrollar sistemas de producción que devuelvan al suelo su capacidad productiva. Antaño se lograba mediante la rotación con praderas de gramíneas y leguminosas.
Colapsado el sistema por labranzas continuas, el agricultor buscó alternativas en los abonos verdes y los cultivos de cobertura.» Las especies más utilizadas para estos fines son las gramíneas (centeno, trigo, cebada, avena, triticale y raigrás) y leguminosas (vicias y tréboles), se dijo en Mejorpasto. com.ar.
«Pero ya consolidada la siembra directa, la atención se centró especialmente sobre los cultivos de cobertura, cuyos residuos quedan en superficie, liberando los nutrientes contenidos en la biomasa vegetal al descomponerse. Además de controlar la erosión, estos cultivos se utilizan para reducir la compactación, minimizar el lixiviado de nitratos residuales, incrementar el contenido de carbono y nitrógeno del suelo, controlar malezas y aportar nitrógeno mineral al cultivo siguiente», sostuvo Parsons. Al respecto, los cultivos de cobertura pueden ser incluidos en diferentes rotaciones de la región pampeana, si bien es más fácil hacerlo en la de maíz/soja. «En este caso -aconsejó Parsons-, la rotación más recomendable es centeno o avena/soja/ vicia o trébol encarnado/maíz.» En la rotación trigo/soja de segunda/maíz/soja de primera, aseguraron, la sugerencia es «incorporar una gramínea entre el maíz y la soja de primera y una leguminosa entre la soja de segunda y el maíz. Pero en este segundo caso es crítico sembrar el cultivo de cobertura lo más tempranamente posible y ajustar el momento de terminación del crecimiento según la humedad del suelo, la biomasa producida y el ciclo y fecha de siembra del maíz».
Por último, Parsons concluyó en Forrajes 2004 señalando que «en el sudeste de la provincia de Buenos Aires, en las rotaciones con predominio del trigo y el maíz, se tiende a acumular una gran cantidad de rastrojo en superficie. Aquí se puede incluir una leguminosa, preferiblemente vicia, como cultivo de cobertura».
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