15 de noviembre 2002 - 00:00

Curtidores demandan por más cueros

La escasez de cueros afecta fuertemente a la industria curtidora y, como consecuencia, los precios se incrementaron en 302% desde 1999 hasta agosto de este año.

La caída que experimentó la faena de vacunos perjudicó a los curtidores que, en muchos casos, deben recurrir a la importación para poder cumplir con los compromisos en el exterior.

Debido a la reducción de la oferta, el sector cuenta con 40 por ciento de capacidad ociosa que obligó, además de importar cueros, a adquirir materia prima al contado y con pago anticipado, en concepto de garantía para mantener la relación comercial.

Asimismo, existen quejas de que muchos frigoríficos suben hasta 50 por ciento el precio de referencia que ronda los 3,55 pesos el kilo.

En este sentido, el curtidor debe comprar por kilo y vender luego por metro el producto industrializado.

• Brecha

Asimismo la brecha que existe entre el precio del kilo vivo en pie y el kilo de cuero se ensanchó en los últimos años: en agosto de 1999 el kilo de cuero cotizaba en 0,92 centavos y el del novillo en pie rondaba los 0,92,; mientras que en el mismo mes de 2002 el cuero llegó a los $ 3,70 y el novillo tocó $ 1,92.

Según un informe de la Cámara que agrupa a las empresas curtidoras, los aranceles a la exportación del cuero crudo y wet blue disminuyeron desde 1992, cuando dicho tributo era de 30%, muy por encima de 5 por ciento actual.
Los reintegros en tanto son de 2,5 por ciento para cueros terminados y 1,2 por ciento para los semiterminados.

La crisis de aftosa que resurgió en marzo de 2001, provocando la pérdida de más de 70 mercados de exportación, repercutió fuertemente sobre las curtiembres dado que hubo una importante caída de la faena y como consecuencia de la oferta de cueros crudos.

«Al ser un subproducto, cuando se vende menos carne, no hay cuero disponible para la industria», se lamentó el presidente de la
Cámara de la Industria Curtidora Argentina (CICA), Eduardo Wydler.

«Ahora podemos decir que aumentó la faena, gracias a que se abrieron más mercados», indicó, aunque agregó que «el problema es que hay que recuperar la confianza de los clientes perdidos y en eso estamos trabajando, pero no es fácil». Wydler recordó que lograr el status de «libre de aftosa sin vacunación» costó a la Argentina 4 años y «en sólo 12 meses lo perdimos, por lo tanto la pregunta es ¿cuánto vamos a tardar en recuperarlo?».

En este sentido,
los empresarios destacan en que es importante avanzar sobre la certificación de calidad de procesos y origen, es decir, la trazabilidad.

• Calidad

«El curtidor tiene que saber de dónde viene el cuero, porque muchas veces, cuando llega del frigorífico, se descubren nuevas fallas que a simple vista no se vieron», explicó Wydler y añadió: «Todo esto tiene que ver con la calidad». El empresario indicó que «es difícil imaginar la cadena de valor sin una profunda concientización sobre el cuidado de la materia prima».

Entre los principales defectos, el empresario enumeró el avance de plagas o defectos que se presentan por espinillos, alambres de púas, parásitos, moscas de los cuernos, reiteradas marcas de fuego, transportes con inconvenientes, picanas y mal desuello, entre otros.

«Por eso queremos incentivar el desarrollo de la cadena de valor, para que cada uno de los integrantes pueda ser retribuido en su justa medida.»

Mientras 80 por ciento del producto industrializado se destina a la exportación (60 por ciento es semiterminado y 40 por ciento terminado), sólo 20 por ciento queda para cubrir las necesidades del mercado local.


Las ventas al exterior totalizaron 336 millones de dólares durante los primeros 7 meses de este año.


El principal comprador fue Estados Unidos, con 95,8 millones, 28 por ciento del total.


Lo sigue China, con 61,4 millones, México, con 36,2 millones y Brasil, con 26 millones de dólares
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