3 de marzo 2003 - 00:00

Dicen en el campo...

... que crece la incógnita: ¿de quién es la cupé BMW, negra, con vidrios polarizados, que en el estacionamiento del UATRE, el gremio de los trabajadores rurales, se ubica habitualmente en la cochera identificada como: «Compañero Venegas»?.

Hasta los más críticos sobre la conducción actual del gremio, descreen que pueda pertenecer a su titular, el inefable «Momo». Donde no quedan dudas es acerca de la relación de Gerónimo Venegas con el presidente Eduardo Duhalde, quien más de una vez concurrió al hotel de la calle Reconquista, que adquiriera -para el gremio- el sindicalista, y que rara vez es ocupado por los trabajadores rurales. Tal vez por eso, como retribución de «visitas», Duhalde habría cedido el Salón Blanco de la Casa de Gobierno para el lanzamiento de la más que controvertida Libreta Rural que, aparentemente, ya se pone en marcha desde este mes.


... que hay bastante malestar e inquietud en el Norte por el casi millar de cabezas de ganado sin vacunar que, un banco oficial de carácter nacional, habría «secuestrado» como parte de pago de un deudor y depositado en un campo de terceros.

Se preguntan si las autoridades de la entidad financiera habrán escuchado hablar, por ejemplo, de la aftosa... A pesar de la gravedad, sin duda, no es lo que más inquieta por estos días del sector financiero donde, el tema del tratamiento que recibirán las deudas en mora de los productores, concitan toda la atención.

Es que prácticamente nadie tiene expectativa de que haya cambios sustantivos al respecto, a pesar de la «prórroga», aparentemente hasta fines de mayo, dada por el principal acreedor, el Banco Nación, para llegar a acuerdos. Es que si con la pesificación y posteriormente la posibilidad de pagar con bonos, el campo habría cancelado entre $ 500-600 millones sobre los casi $ 3.000 millones que se estima constituían la masa prestada sólo por esta entidad, poco más se podría esperar ahora.

Los que conocen el asunto sostienen que de este monto, apenas 35 por ciento-40 por ciento sería regular (difícilmente con intención de cancelar, pues ya lo habrían hecho), mientras que la cartera irregular está constituida por los que están en peores condiciones, o los más «duros».

«El que no lo hizo antes, no lo va a hacer ahora», consideraba estos días un analista sectorial que, sólo demostró alguna expectativa favorable por cierto porcentaje de casos del grupo de reinserción productiva. Naturalmente, si el plazo para los acuerdos se extiende hasta mayo inclusive, será otro tema más para el próximo gobierno...

... que, lejos de lo que sostienen las autoridades bonaerenses, parece que dista de haberse llegado a un acuerdo con Santa Fe por el tema de la laguna La Picasa. Es que mientras las huestes del gobernador Felipe Solá siguen defendiendo la opción de drenar la laguna «aguas arriba», por el Paraná, los santefesinos de Carlos Reutemann, siguen hablando de la salida del agua hacia el sur, por la provincia de Buenos Aires, tal como indican la mayoría de los códigos internacionales que se sustentan en el obvio principio de que «el agua corre hacia abajo». Para respaldar su posición, la gente de Santa Fe sostiene, además, que para bajar 2 metros la cota de La Picasa recuperando, así en dos años, 20.000 de las 40.000 hectáreas inundadas, se puede drenar por el río Salado cuando éste fluye en baja, derivando unos 5 metros cúbicos por segundo, ya que en las crecidas soporta picos que superan los 100 metros cúbicos/seg de caudal.


Dicen también que, el bombeo para «elevar» el agua y sacarla por el Paraná cuesta cerca de $ 2 millones anuales (hay que subirla 12-14 metros), mientras que hacia abajo el monto se reduce a unos $ 500.000, dado que las lomadas no superan los 5 metros.


Y otro tanto ocurre con la propia obra ya que de $ 110-120 millones, se reduce a apenas $ 25-30 millones saliendo directamente por el Salado.


Tal es la diferencia, que los cálculos santafesinos concluyen que, de no drenarse directamente hacia Buenos Aires, conviene más «comprar» las 20.000 hectáreas factibles de recuperar, que dado que están en zona ganadera pueden valer entre 1.000 y 1.200 dólares por hectárea, que hacer la obra.

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