... que ésta es una de las veces que menos interés despertó la definición de nuevas autoridades para el sector, aunque se descarta que en la asunción del secretario de Agricultura hoy, en Economía, será numerosa la concurrencia (como es habitual en estos casos). Las razones que se argumentan para la indiferencia son varias: por un lado, porque la Secretaría sigue sin recuperar el nivel que tuviera en otras épocas, y porque los principales problemas del sector siguen definiéndose en otras áreas (Banco Nación, AFIP, Cancillería o, directamente, en el entorno más cercano de Roberto Lavagna). Otras razones que aparecen en el escenario es que el equipo de Paseo Colón está constituido por elementos muy poco conocidos, comenzando por el titular, Miguel Campos, que hace más de 8 años que, como agregado agrícola, está en Brasilia con mucho más contacto -lógico- con brasileños que con argentinos y a quien sólo un puñado de empresarios avícolas, algún frutícola y otros del sector lechero le conocen la cara. Algo distinta es la situación de uno de los subsecretarios, Javier de Urquiza, quien, de larga militancia en el ruralismo de CRA por la Patagonia, se acercó al gobierno de Kirchner con la titularidad del Consejo Agrario de Santa Cruz. Su historia con la entidad aún continúa, al punto que llegó a ser uno de los candidatos de esa organización para ocupar el lugar vacante de Arturo Navarro en el Consejo del INTA, posibilidad que abortó por algunas razones no muy claras en aquel momento.
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... que, en el caso del otro subsecretario, Claudio Sabsay, ocurre casi lo mismo a nivel de desconocimiento, aunque éste fue funcionario del PROMEX -el ex Programa de Promoción de Exportaciones-, durante la primera parte de la gestión de Felipe Solá en Agricultura, de quien también luego se distanció, alejándose además del cargo, hasta que volvió a reaparecer como vicepresidente del BICE, el banco oficial mayorista de comercio exterior. Ahora, sin embargo, los comentarios lo ubicaban como el casi seguro secretario impulsado por el mismo ministro Roberto Lavagna (con quien habría trabajado varios años), lo que habría sido frustrado por una rápida movida de Solá (no se sabe si por algún encono pendiente con su ex colaborador o para mostrar que todavía le queda algún poder dentro de Agricultura), que colocó finalmente a Campos. Lo que dicen muchos es que, si ésta es la situación, entonces el nuevo secretario ya arranca debilitado, pues, por un lado, no nombra a ninguno de sus colaboradores más directos (el kirchnerismo ocupa la Subsecretaría de Pesca y la de De Urquiza, y Lavagna la restante, además de atribuírsele al ministro la confirmación de Bernardo Cané en el SENASA, quien, a su vez, ya viajó con Campos a Brasil este fin de semana), y la línea directa con Economía -al margen de la formal- quedaría entonces más en manos de Sabsay, su supuesto subordinado, que de él mismo.
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... que otros aires se viven alrededor del Banco Nación, donde parece haber caído muy bien la designación de Felisa Miceli en lugar del controvertido Horacio Pericoli. El conocimiento que tendría Miceli del sector y de la industria, sumado a la confirmación, el viernes, de algunos directores (especialmente Guillermo Moore de la Serna, tal vez, uno de los más profundos conocedores del sector agropecuario) hicieron abrigar esperanzas respecto del logro de soluciones, especialmente, respecto del «espinoso» tema de los pasivos, la refinanciación de las deudas agropecuarias y las eventuales ejecuciones bancarias, todos temas que, desde hace más de dos años, están prácticamente estancados, lo que más de uno atribuye al manejo hegemónico que habrían tenido algunos gerentes sobre el particular, lo que, obviamente, no logró ser modificado por la presidencia anterior. Algunos de los directores que ya habían confirmado su alejamiento eran Adolfo Canitrot, Españolo y Bossio, entre otros.
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... que, a pesar de los cambios oficiales, hay cosas que permanecen constantes, y la voracidad sindical parece ser una de ellas. De hecho, se supo que, durante la semana que pasó, el titular del UATRE, Gerónimo Benegas, volvió a la carga con los presidentes de las cuatro entidades, para lograr un nuevo aumento en los salarios rurales que los lleven a $ 500 mensuales de mínimo. Para lograrlo invitó a un asado a la noche, aunque el «quincho» elegido -y que pidió prestado- fue el de Coninagro, «por su comodidad». Así, la nueva cumbre, a la que se volvió a impedir el acceso de los técnicos (parece que a Benegas no le gusta el «diálogo» con ellos), debió soportar los nuevos embates del «Momo» sobre los dirigentes que parecen encontrarse entre la espada y la pared, ya que sus bases, en el interior, no les aceptarían que avalen un aumento más en estas condiciones. De hecho, ya formalmente así se lo hicieron saber a varios de ellos, tanto desde cooperativas como desde rurales de distintas localidades del país. Ahora, tanto Luciano Miguens de la Rural, como Manuel Cabanellas de CRA, Eduardo Buzzi de la Federación Agraria y Mario Raitieri de Coninagro tienen entre sus manos 8 propuestas distintas (aunque todas llegan al mismo piso de $ 500, aparentemente cifra mágica que parece cerrar -por ahora- las pretensiones gremiales) para evaluar y dar una respuesta no bien se vuelva a poner en marcha la Comisión de Trabajo Agrario que, aunque depende del ministro de Trabajo, Carlos Tomada, todavía no tiene definida su conducción, aunque algunos no descartan que podría volver un ex relativamente reciente presidente de ésta, que había logrado un sorprendente buen diálogo, tanto con dirigentes como con los gremialistas.
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