Dicen en el campo...
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• ... que también allí, entre charla y charla, se consideraban las alternativas que ahora enfrentan los funcionarios de Agricultura con Miguel Campos a la cabeza; la «incidencia» que todavía parece tener en el área el gobernador Felipe Solá; el futuro del SENASA, con el antes y el después de Bernardo Cané; el malhumor ganadero ante la inminencia de los pagos para el Instituto de Promoción de Carne, que preside Arturo Llavallol de la Rural (alrededor de $ 1,80 por animal, entre productores y frigoríficos) mientras sigue sin saberse bien para qué, o cuál va a ser el destino de esos fondos (aunque algunos ya propugnan, por ejemplo, afrontar los, al menos, 70.000 euros de costo para tener presencia en la feria de Anuga, en Alemania, y otros encarar un rimbombante proyecto estratégico de la carne, cuya primera etapa ascendería a más de u$s 300.000, entre otros temas). Más estratégico se mencionaba, por ejemplo, que las 700 cosechadoras importadas de Brasil en las últimas campañas equivalen a 7.000 puestos de trabajo (en el país vecino), aunque en parte eso se compensa por el ingreso de divisas vía las exportaciones de soja. También, que se está trabajando en la elaboración de nuevas raciones para la hacienda para que los sistemas de feed-lot produzcan menor cantidad de metano y sean menos contaminantes para el ambiente (lo que no muchos saben).
• ... que sigue sin solución definitiva el conflicto generado por la Resolución 11 de junio pasado, de la Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA) ahora presidida por Alfonso Navone, y que determinó el aumento del salario de los empleados rurales de todo el país en forma homogénea (a $ 550 como piso), y sin considerar las características, costos de vida y rentabilidades de la producción en las diferentes regiones. La medida, fuertemente impulsada por el titular del gremio -UATRE-, el ultraduhaldista Gerónimo Venegas (que hace alarde de ser «dueño» de algún gobernador, y que no baja la voz para asegurar que «a partir de ahora a los mandatarios provinciales los pongo yo»), generó la inmediata reacción y el rechazo de la delegaciones regionales ante la ola de despidos y recortes de nómina que prevén en sus zonas, la no adopción de la medida en Misiones, el pedido de aplicación de una cautelar en Salta (algo similar estaría ocurriendo en Río Negro), la oposición formal de CRA (que insiste con objetar jurídicamente la norma si no se corrige), la negativa a suscribirla -hasta ahora- por parte de la Secretaría de Agricultura, y las complicaciones para más de un dirigente nacional por la presión de las bases del interior, entre otras cosas. Naturalmente, a esta altura, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, ya debe tener alguna alternativa de solución realmente «federalista» para semejante desaguisado, aunque todavía se debe estar preguntando: «¿Como se llegó a esto?».
• ... que ya es evidente la desesperación de los bancos, especialmente oficiales, por lograr la colocación de fondos. Ante la indiferencia de los tomadores, al menos de los que tienen carpetas al día, para solicitar préstamos, ahora optaron por sensibles bajas en las tasas. Es que, por ejemplo, hasta hace unas semanas atrás, para el Plan Ovino, que estaba en una tasa de 20,5%, había sólo dos solicitudes, mientras que en el principal banco oficial, el Nación, que preside Felisa Miceli, los pedidos generales a nivel país apenas superaban los 2.500. De todos modos, el centro de inquietud sigue pasando por la reiteradamente fallida solución de los pasivos, de las moras, es decir, de la cartera irregular que complica por igual a entidades financieras y deudores. Tanto es así, que ahora se está estudiando la posibilidad de poner en marcha un fideicomiso (no productivo, sino de pasivos) adonde poder mandar los «incobrables» del esquema convencional, ya que es un sistema bastante más «flexible» al no estar reglado por el Banco Central. Mientras, sigue el tratamiento «caso por caso», que, al menos desde el campo, es rechazado en general porque la experiencia indica que no suele ser solución (se estima que por este sistema se lograrían sanear no más de 25% de los casos en mora).
• ... que, contrariamente a lo que muchos creen, el principal deudor del banco oficial más importante no es el campo, que pocos meses atrás alcanzaba 35% del total de la cartera morosa (superior a 50% en aquel momento), y sólo 12% del total de clientes (20.000 contra 154.000), aunque dentro del rubro, tal porcentaje representaba más de 60% de la mora de los clientes agropecuarios. Otro dato interesante es que 38% del total adeudado en mora por todos los sectores en esa entidad financiera (cerca de $ 1.800 millones) recaía en apenas 0,5% de los clientes (menos de 900) conocidos como «los grandes deudores» y, entre éstos, prácticamente no figuran productores agropecuarios.


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