• ... «¡Qué lástima, Argentina..., un país tan rico...!», dijo en forma apenas audible un diplomático de un país desarrollado, lamentándose por la situación local. El «lugar común» en el que cayó el representante extranjero fue, sin embargo, una constante entre sus pares durante el multitudinario festejo del Día de Europa (UE), a principios de la semana, en el remozado Tattersal de Palermo. Encabezados por el embajador comunitario, el griego Patgrakis, operando como «dueño de casa», los hombres de las relaciones internacionales alternaron con numerosísimos empresarios, algunos políticos (Enrique Olivera o Patricia Bullrich, entre otros) y «poquísimos» funcionarios oficiales. A nivel ministerial estuvieron sólo Daniel Filmus (Educación) y Ginés González García (Salud), además del miembro de la Corte Suprema, Eduardo Zaffaroni. La ausencia casi masiva de miembros del gobierno fue atribuida por varios de los representantes extranjeros, al malestar que causó la nueva Constitución europea, que incorpora a las islas Malvinas al egido europeo. Lo más sorprendente, decían, es que los primeros borradores de ese texto tienen ya dos años, y en ese lapso ningún representante local habría hecho llegar alguna objeción. Por otra parte, aunque el sector agropecuario no es la prioridad de los europeos actualmente, igual no descuidan ningún frente. Se comentaba allí, por ejemplo, que las indicaciones geográficas constituyen hoy la principal política que tienen para el sector (¿será porque además de un lógico reconocimiento, constituyen una excelente herramienta para restringir el acceso a sus mercados?). También, con representantes de otras regiones, comentaban la propuesta con que varios países centrales parece que van a concurrir a la próxima reunión de la OIE ( Organización Internacional de Epizootias), antes de fin de mes, en París.
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• ... que no es discutible que la BSE, o mal de la «vaca loca», es el problema sanitario más grave que tiene el organismo multilateral, especialmente por los países que afecta y, naturalmente, porque causa la muerte de los humanos. Ante esto, y por los daños comerciales que se vienen registrando, tratarían de clasificar a los países en 3 o 4 grupos por el grado de afectación. Así, la Argentina, que es uno de los pocos libres del gravísimo mal, podría figurar en el 1º, en el que quedarían englobados los de casos «eventuales», y donde seguramentefigurarían también algunosdel Hemisferio Norte como Estados Unidos o Canadá, países que, al menos oficialmente, reconocen unos pocos casos. Contrariamente, y a pesar de la significativa diferencia respecto de la aftosa (que, entre otras cosas, no mata), el burocrático organismo internacional, presidido por el discutido André Vallart, no avanzaría en la modificación de la clasificación aftósica, definiendo en el máximo estatus: «países libres» (de aftosa), eliminando el «con, o sin vacunación», como buscan desde hace años, varios países, incluida la Argentina.
• ... que, en cuanto a lo netamente sectorial, sin duda, la última semana estuvo signada por las alternativas del paro de los gremios estatales que afectó, especialmente, a la operatoria con hacienda demostrando, una vez más, la fragilidad del sistema. Sin embargo, no fue éste el único conflicto. Por el contrario, se podría decir que en varias zonas productoras hubo medidas de fuerza. En el Sur, los pesqueros; en el Alto Valle, las jugueras; en Tucumán, los productores de limones y los empleados rurales; en Misiones, los yerbateros (que ya le presentaron otra causa judicial al titular de Agricultura, Miguel Santiago Campos, por mal ejercicio de la función, debido al precio que laudó para esta materia prima) además, claro está, de los empleados del SENASA que inmovilizaron distintos mercados a lo largo del país, enrareciendo aun más la hoy «sensible» plaza de la carne. De hecho, y aunque haciendo malabares, todos tratan de contener los precios antes de que ( Roberto) Lavagna avance con su amenaza de más retenciones. Pero cualquiera sabe, aun este ministro de Economía, que cuando se altera la oferta en semejante magnitud, es muy difícil mantener estables los valores. Pero mientras resultaban vanos los esfuerzos por diluir este conflicto, otra señal de alerta ya se había activado, al agudizarse la restricción energética, especialmente en materia de gas y electricidad, temas sobre los que el sector empresario viene alertando hace mucho tiempo, entre otras cosas, porque si crecen aumentando su actividad (y absorbiendo mano de obra), son sancionados por el mayor consumo, lo que les eleva más aún los costos y, nuevamente, «molestan» al gobierno que quiere controlar la inflación a cualquier costo. De todos modos, al Ejecutivo «no le habría caída bien» el reclamo público de algunas industrias, y la « amonestación» no se hizo esperar, aunque probablemente hoy, en una reunión concertada de apuro con el secretario de Energía, Daniel Cameron, se puedan limar algunas asperezas. Pero si de altos costos se trata, los productores agropecuarios no están mucho más tranquilos, debido a los aumentos que vienen registrando en fletes e insumos. «Si el gobierno está tan preocupado por los precios a los consumidores, ¿por qué no les aplica retenciones también a los proveedores de insumos para la producción?», preguntó, sarcástico, un destacado ruralista aludiendo, entre otras, a la suba registrada por un fertilizante de uso masivo cuyo precio actual es 75% superior al que tenía en promedio en 2002, tras la pesificación. Lo insólito es que la suba es en...¡dólares!... Por eso, también, crece la expectativa sobre el análisis -y la propuesta-que en los próximos días, finalmente, el Foro Agroindustrial le entregaría al gobierno (hoy lo están analizando lo titulares de todas las entidades miembro). El primer trabajo, naturalmente, será sobre política fiscal, aunque después se le hará llegar al Ejecutivo el estudio sobre las prioridades en materia de infraestructura (en esta cosecha muchas de ellas quedaron en absoluta evidencia), y también el de sanidad, a los que luego se podrían agregar otros.
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