3 de diciembre 2007 - 00:00

Dicen en el campo...

... que mientras se siguen sumando los festejos de fin de año, dos fueron los temas centrales que volvieron a conmocionar ( naturalmente, junto con el clima, ya que, con atraso, finalmente comenzó cierta seca debido a la anunciada Niña). El primero fue el nuevo cierre de los registros de exportaciones de trigo que, aunque previsible, no deja de sacudir profundamente a los productores pues constituye la demostración palmaria de hasta dónde pueden intentar llegar los funcionarios de este -y del próximo-gobierno (ya que básicamente es el mismo). El segundo fue más profundo aún puesto que alcanzó hasta al propio Poder Ejecutivo, y fue la decisión de un grupo de tamberos de mandar a faena a Liniers sus vacas lecheras para mostrar, sin eufemismos, la «muerte» de la lechería a la que el gobierno está sometiendo al sector con los continuos recortes de precios. La medida, que se podría repetir la semana próxima, tampoco sería la última, pues, y ahí está el jaque a los funcionarios, los tamberos también recortarían costos vía no enfriar la leche que entregan. Este, muy creativo, recurso, pondría a las usinas que abastecen el gran consumo interno en alerta máximo, pues en ese caso, los mayores costos los tendría la industria, hoy por hoy, aparentemente aliada del gobierno en el recorte del precio de la materia prima a los tamberos. Prácticamente estos fueron los temas centrales que se escucharon en los variadísimos encuentros de los últimos días (un importante banco privado de la City que hace los cócteles de periodistas más multitudinarios de la Ciudad, el de un ascendente bufete de abogados -Adrogué, Márquez, Zaballa-en el Sofitel de Arroyo; en un almuerzo bastante cerrado de productores agrícolas de primera línea en Barrio Parque, y hasta en los 25 años de periodismo «enológico» de Sabatino Arias en el Sheraton, entre otros.)

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... que, naturalmente, no fueron los únicos temas que se abordaron. Por ejemplo, en la City, si bien se respiraba alguna distensión por la baja relativa del petróleo a nivel internacional, no ocurre lo mismo en el plano nacional, más vale, todo lo contrario. Es que volvieron a comenzar las restricciones en las ventas de naftas en algunas zonas (no más de $ 20-$ 25 por auto), y también de gasoil, con el agravante de que en este caso, los precios superan los $ 2,50-2,70 el litro. Simultáneamente, los empresarios del campo se quejan por la flexibilidad, sólo a la suba, en los precios de varios agroquímicos y fertilizantes. Así, mientras los nitrogenados registran aumentos respecto del año pasado de 40%-50%, (¡en dólares!), los fosfatados rondan 80%, y también en dólares. Por su parte, hay herbicidas (de los más usados) que ya subieron cerca de 100% respecto de la media de precios del año pasado. Debido a esto, más el clima que causó complicaciones-(y promete complicarmás aún), y las previsibles nuevas intervenciones oficiales en los mercados, más de un productor está pensando seriamente hasta dónde llegar con las inversiones. Y uno de los casos es el del trigo, bastante afectado por las heladas tardías que algunos ya comienzan a abandonar, pues con el mercado de exportación cerrado, no todos creen justificable seguir gastándole plata. Otro caso es el del maíz, que también fue dañado por el frío, obligando a resembrar más de un potrero. Sin embargo, no todos los productores parecen tan dispuestos a hacerlo, a pesar de los extraordinarios precios internacionales que hacían prever para esta campaña un récord de 22 millones de toneladas vs. los 20 millones del máximo anterior. El aumento se debía al incremento de 12% en el área de siembra, porcentaje que ahora se puede ver reducido porque, además, falta agua en varias regiones.

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... que el que seguro no va a ser récord es el trigo, que desde hace varias campañas dista de los 20 millones de toneladas que se consiguieron ya a fines de los 90. La caída, obviamente, no sorprende frente a las medidas que se siguen adoptando con el cereal, aunque recién ahora los privados comienzan a «blanquear» la verdadera producción que se prevé y que, lógicamente, es bastante inferior a los volúmenesque se manejaban, bien superiores a los 15 millones de toneladas. En ese caso hubieran quedado, efectivamente, algo más de 7 millones de toneladas para exportar, volumen que prácticamente ya está anotado. El problema ahora es que la cosecha parece que será bastante menor, por lo que algunos prevén que el cierre (tardío) de los registros no va a alcanzar, y es probable que el gobierno deba apelar a medidas más drásticas aún. Por supuesto que, en ese caso, todas las miradas se dirigen hacia el controvertido y poderoso secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

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... que lo que no parece estar en manos de un secretario y, ni siquiera de un subsecretario, ya que nunca se lo nombró, es el despacho de la Subsecretaría de Agricultura que está en manos (o firma) de un ignoto funcionario. Se sabe que donde las cosas no están tan tranquilas es en el INTA, dado el cambio relativo que el Poder Ejecutivo, de la mano de la señora de Kirchner, le está imprimiendo a la relación con el «líder bolivariano», Hugo Chávez. Es que con el viento en popa que traían, el titular del INTA, Carlos Cheppi, impulsó una serie de acuerdos con Venezuela. «¡Aló, Caracas!», era lo más escuchado en los pasillos del organismo. Ahora, sin embargo, la relación estaría tomando alguna distancia, y Cheppi no sabe qué hacer con los 700 técnicos de aquel país que están viniendo a aprender a usar la maquinaria agrícola que ya se les vendió y que en gran porcentaje aún descansa en depósitos.

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