26 de mayo 2008 - 00:00

Dicen en el campo

Javier de Urquiza
Javier de Urquiza
... que la inexplicable prolongación del conflicto entre el gobierno y el campo sigue siendo aprovechada por varios, y así se van sumando hechos y situaciones que avanzan mientras la atención pública mira para otro lado. Y la carne parece que es uno de los rubros preferidos. Es que ¡a las 1.000 toneladas de Hilton que parece que «rechazó» la Cancillería argentina para cambiarla por ajos!, según los comentarios de pasillo, se suma un hecho que, de confirmarse, no es menos escandaloso, ya que mantendría «cautivo» el mercado de vaca conserva, hoy a magros $ 0,70-0,80 el kilo, para prácticamente una sola empresa que se dedica al enlatado. De hecho, hasta el viernes, seguía sin ser publicada en el Boletín Oficial la Resolución 95 que es la que permitiría exceptuar a las vacas conserva (E y F), entre otros, de las insólitas (y para algunos, incumplibles) exigencias del ROE rojo, el permiso para exportar. Así, las ventas al exterior de este tipo de carne, que en un porcentaje muy alto va a Rusia donde recién es procesado, están paradas. No hace falta decir lo que sucede cuando desaparece del mercado uno de los principales demandantes. La plaza se desploma, los criadores vuelven a recibir precio vil por sus vacas de descarte (que junto con los terneros del año son, prácticamente su único ingreso), y los beneficios se concentran en la empresa que produce enlatado que puede comprar su materia prima a precios bajísimos. 

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... que, algunos vinculan al omnipresente secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, muy callado últimamente, con esta situación, pero ni él ni otros funcionarios abrieron la boca ni dan explicaciones. Es cierto, también, que varias cosas ya entran en el terreno de lo inexplicable. Ese sería el caso, si se confirma, del levantamiento de la preferencia Mercosur para comprar trigo, por parte de Brasil. Es que el gobierno del petista Luiz Inácio Lula da Silva ya se habría cansado de reclamarle a la Argentina el cumplimiento de los envíos de trigo y, ante la falta de respuestas ciertas, la opción sería asegurarse la provisión en otros mercados. Tampoco tuvieron respuesta los importadores alemanes de carne que en sendas misivas al canciller Jorge Taiana; al jefe de Gabinete, Alberto Fernández; y al embajador argentino en Bruselas, Guillermo Nielsen, «reiteran» el pedido de regularización de los envíos. «Si la Argentina no tiene vocación exportadora,entonces instaremos a nuestro gobierno a asignarle esa cuota (que hoy dispone la Argentina, y que incluye a la Hilton) a otros proveedores», dirían las cartas que nuestros funcionarios tienen sobre sus escritorios. Hasta ahora, sin embargo, ni el secretario de Relaciones Internacionales, Alfredo Chiaradía, y mucho menos el de Agricultura, Javier de Urquiza, o aunque sea el embajador argentino en Alemania, Guillermo Nielsen, se pronunciaron al respecto para desvirtuar estas versiones tan negativas ¿o no podrán?... 

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... que, si de «desapariciones» se trata, la de De Urquiza no es la única. De hecho, en su diezmada cartera (que casi no cuenta siquiera con subsecretarios), tampoco se nota demasiado la presencia de los titulares de los organismos que dependen de la SAGPyA, como el INTA de Carlos Cheppi, y más aún el SENASA de Jorge Amaya. Ambos organismos administrando abultadísimos presupuestos (este último cuenta ahora con $ 600 millones anuales, más u$s 130 millones del BIDBanco Mundial). Pero el silencio de Amaya no alcanza para «acallar» múltiples conflictos de un organismo que no se caracterizó, justamente, por dar explicaciones (de hecho, todavía se espera que informe cómo se produjo el brote de aftosa de Corrientes de febrero de 2006). Tanto es así que algunos ya lo comparan con la gestión del controvertido Luis Barcos, a fines de los '90. Dicen que, al igual que entonces, la « descentralización» lo único que logró es un desorden mayúsculo. En ese tembladeral, nuevamente los enfrentamientos gremiales en el laboratorio de Martínez, aún a cargo de la controvertida Torres Leedhan (otrora protegida por quien actuaba como jefe de Gabinete, Carlos Milisevic), se ponen cada vez más jugosos. Se habla, por ejemplo, de más de media docena de sumarios, de denuncias de «persecución», y de causas que pueden llegar al grado de «penales», aunque probablemente Amaya desconozca absolutamente todo esto (pero no debiera). 

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... que, tanto conflicto sectorial «distrae» al más pintado. Eso le habría ocurrido al gobernador K, Jorge «Caqui» Capitanich. Tan preocupado por agradar al Ejecutivo y generar actos para la Presidente, el hombre parece que se confundió y llevó a Cristina de Kirchner a inaugurar una planta de hilados en Puerto Tirol de capitales brasileños, que ya había sido inaugurada por el anterior gobernador, Roy Nikish, el 9 de diciembre del año pasado. Para colmo, la temperatura en el Chaco, con una térmica superior a los 35° C, no era la más apta para un pingüino (o pingüina) y la Presidente, transpirando copiosamente, no alcanzaba con su mínimo abanico a aplacar semejantes calores. Otra vergüenza también destacable fue con el nuevo intento de denuncia contra el campo del ahora mediático, muy oficialista, titular de Fedecámaras, Rubén Manusovic. Ya había intentado (sin ningún éxito) confrontar con los productores de Entre Ríos, en Gualeguaychú, y ahora parece que pretendía hacer avanzar una denuncia por « contaminación» porque, sostenía, los productores que iban a Rosario llevaban restos de « herbicidas» en sus zapatos. Realmente, muy poco serio. Las que sí son serias son las declaraciones de uno de los principales especialistas en «ese yuyito», la soja, Juan Carlos Griet. Visiblemente preocupado por el clima, la evolución alcista en los precios de los insumos y las alteraciones en los mercados agrícolas locales (casi no operativos), Griet destacó que «necesitamos trabajar para producir 120-130 millones de toneladas anuales de cosecha. Acá estamos distribuyendo la pobreza en lugar de generar riqueza», señaló el técnico, seguramente pensando que en la línea actual es prácticamente imposible que se aumente la producción 30 o 40 millones de toneladas.

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