"El deber del Estado es abrir mercados. No cerrarlos"
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El Plan Ganadero busca elevar la producción de carne a 3.600.000 toneladas y aumentar la faena anual a 15.700.000 cabezas.
Respetar los mercados y aceptar el incentivo del precio es el único camino para que algo marche.
Es deber del Estado estar al frente de todas las negociaciones internacionales abriendo mercados y no cerrándolos.
La ganadería argentina tiene el compromiso con los consumidores del país y el mundo de atenderlos en tiempo y forma. Cuantas más trabas se interpongan, más difícil será llevar a cabo el cometido.
Favorecer el crecimiento de las economías en el interior del país es entender el negocio ganadero, pues éste es un verdadero motor de desarrollo, colonizador y dador genuino de empleo.
Deben volver las generaciones que se fueron del campo; con ellas también volverán las vacas.
La aplicación de un plan sanitario y reproductivo básico debe ser el pilar.
Las enfermedades paraarancelarias, económicas o aftósicas hay que erradicarlas de cuajo y actuar en bloque. En esto el Mercosur debe ser uno solo, no olvidemos que constituye la reserva de carne vacuna más grande del mundo.
Los incentivos impositivos, con leyes rápidas en el Congreso de la Nación, deberán servir para desgravaciones por animales pesados; en éstos se debería tener en cuenta la dentición para fomentar eficiencia. Por toda media res de más de 135 kilos con no más de 4 dientes no se debería tributar Ganancias por encima de ello.
Las amortizaciones aceleradas no sólo se deben hacer en pasturas, sino en todo tipo de instalaciones, alambrados, mangas, aguadas, etcétera.
Los mercados de futuros y electrónicos pueden ser una buena opción, siempre y cuandose respete la libertad de operar.
Los guardaganados electrónicos deberán servir no sólo impositivamente sino sanitariamente, de ahí que debe ser uno solo el estándar sanitario. Hoy todos sabemos que coexisten varios.
La tipificación de cortes y el cuarteo de la media res son una buena medida; de allí la necesidad de dotar con créditos para frío a las plantas faenadoras.
Los créditos, tanto para productores -ya sea para mejoras genéticas, infraestructura, pasturas, sanidad, etc.- como para industrias sólo servirán en un marco estable, predecible y sin confrontación.
Bastante se restó; nuestro país, con forma de costeleta, debe marchar en consonancia con su patrimonio, no contra él.
Enfrentamientos o cortocircuitos pasados pusieron en escena a distintos interlocutores.
Ministro, secretario, subsecretario, secretario extra cartera, etc. Es imprescindible tener uno solo, hoy ausente. Este debe ser el ministro de Agricultura y Ganadería, para así atender la problemática y buscar las soluciones.
Este plan no será una panacea, pero es una oportunidad que merece no ser desaprovechada por ningún integrante de la cadena.
(*) Presidente de la Asociación de Productores de Carne Bovina Argentina (Aprocaboa).



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