27 de julio 2006 - 00:00

"El deber del Estado es abrir mercados. No cerrarlos"

El Plan Ganadero busca elevar la producción de carne a 3.600.000 toneladas y aumentar la faena anual a 15.700.000 cabezas.
El Plan Ganadero busca elevar la producción de carne a 3.600.000 toneladas y aumentar la faena anual a 15.700.000 cabezas.
En estos últimos cortocircuitos que tuvo que afrontar la cadena de ganados y carnes, no hubo vencedores. Perdimos todos. No es momento de revanchas, pero sí de reflexiones profundas.

Aprender de los errores pasados puede ser un disparador para no volver a cometerlos. Siguiendo estos postulados, podremos llegar a tener éxito en el Plan Ganadero recientemente presentado en sociedad.

Nadie que tenga dos dedos de frente puede estar en contra de incrementar la productividad del rodeo nacional y mejorar la competitividad de la cadena para lograr un adecuado abastecimiento de carnes en el mercado interno y externo.

Para lograr esto, se pretende llevar la tasa de extracción de 24,7% a 27%. Elevar la tasa anual de destete a razón de 1.400.000 terneros/año. Aumentar la producción de carne a 3.600.000 toneladas. Incrementar el peso de faena y aumentar la faena anual de las actuales 14.000.000 a 15.700.000 de cabezas. Evidentemente, metas para lograr de acá a cuatro años. Mientras tanto, hasta 2010, reiterando lo anunciado anteriormente en materia de errores cometidos, debemos detenernos en el pasado viernes 21 de julio en Liniers, con la inquietante «sugerencia» de no comprar a los habituales adquirentes.

Consideramos que el paro no tuvo el objeto de desabastecer, ni de provocar estampidas; sólo la idea de que se nos escuche.

Esto no sólo fue un atentado al mercado al alterar el libre juego de la oferta y demanda, sino un verdadero acto intimidatorio a toda la República. Por el bien de todos, y la supervivencia del novel plan, no puede volver a suceder.

Respetar los mercados y aceptar el incentivo del precio es el único camino para que algo marche.

Es deber del Estado estar al frente de todas las negociaciones internacionales abriendo mercados y no cerrándolos.

La ganadería argentina tiene el compromiso con los consumidores del país y el mundo de atenderlos en tiempo y forma. Cuantas más trabas se interpongan, más difícil será llevar a cabo el cometido.

Favorecer el crecimiento de las economías en el interior del país es entender el negocio ganadero, pues éste es un verdadero motor de desarrollo, colonizador y dador genuino de empleo.

Deben volver las generaciones que se fueron del campo; con ellas también volverán las vacas.

La aplicación de un plan sanitario y reproductivo básico debe ser el pilar.

Las enfermedades paraarancelarias, económicas o aftósicas hay que erradicarlas de cuajo y actuar en bloque. En esto el Mercosur debe ser uno solo, no olvidemos que constituye la reserva de carne vacuna más grande del mundo.

  • Desgravaciones

    Los incentivos impositivos, con leyes rápidas en el Congreso de la Nación, deberán servir para desgravaciones por animales pesados; en éstos se debería tener en cuenta la dentición para fomentar eficiencia. Por toda media res de más de 135 kilos con no más de 4 dientes no se debería tributar Ganancias por encima de ello.

    Las amortizaciones aceleradas no sólo se deben hacer en pasturas, sino en todo tipo de instalaciones, alambrados, mangas, aguadas, etcétera.

    Los mercados de futuros y electrónicos pueden ser una buena opción, siempre y cuandose respete la libertad de operar.

    Los guardaganados electrónicos deberán servir no sólo impositivamente sino sanitariamente, de ahí que debe ser uno solo el estándar sanitario. Hoy todos sabemos que coexisten varios.

    La tipificación de cortes y el cuarteo de la media res son una buena medida; de allí la necesidad de dotar con créditos para frío a las plantas faenadoras.

    Los créditos, tanto para productores -ya sea para mejoras genéticas, infraestructura, pasturas, sanidad, etc.- como para industrias sólo servirán en un marco estable, predecible y sin confrontación.

    Bastante se restó; nuestro país, con forma de costeleta, debe marchar en consonancia con su patrimonio, no contra él.

    Enfrentamientos o cortocircuitos pasados pusieron en escena a distintos interlocutores.

    Ministro, secretario, subsecretario, secretario extra cartera, etc. Es imprescindible tener uno solo, hoy ausente. Este debe ser el ministro de Agricultura y Ganadería, para así atender la problemática y buscar las soluciones.

    Este plan no será una panacea, pero es una oportunidad que merece no ser desaprovechada por ningún integrante de la cadena.

    (*) Presidente de la Asociación de Productores de Carne Bovina Argentina (Aprocaboa).
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