7 de noviembre 2001 - 00:00

El sector necesita nuevas inversiones

La gnadería Argentina debe revertir su imagen en el mundo e incorporar trazabilidad y etiquetados
La gnadería Argentina debe revertir su imagen en el mundo e incorporar trazabilidad y etiquetados
Recién transcurrido un año después de 2000, ya no vemos esa ilusión que nos hizo ser el granero del mundo y los mayores exportadores de carne bovina, con 50% del mercado. Hoy hemos perdido el liderazgo en el mercado de carnes, ocupando tan sólo 5% de la torta.

Hasta hace muy poco -pues hoy tenemos cerrados los mercados por la aftosa- ocupábamos el sexto lugar, siendo superados en orden creciente por Nueva Zelanda, Canadá, Brasil, los Estados Unidos y Australia.

Por reiteraciones de políticas y acciones equivocadas, Australia nos superó con el tiempo en 358% (1.220.000 t respecto de las 340.000 t argentinas).

Pero reparemos en que los australianos piensan que el mayor desafío para su industria frigorífica y su producción ganadera es la competencia futura de la Argentina.

Estos cambios nos hacen ver que el camino no está lleno de rosas. Pero tampoco todas son espinas.

Por ello consideramos que esta crisis nos exige respuestas rápidas.

Siempre es más fácil echar culpas y más complicado presentar propuestas; como somos hombres de campo, estamos acostumbrados al esfuerzo diario, a lo difícil, a no tener claudicaciones; de ahí que nuestra consigna es parar la crisis y aferrarnos a la posibilidad.

Como la peor gestión es la que no se hace, proponemos cambiar la imagen, revirtiendo el éxodo, para volver a tener gente con ganas de crecer y por ende hacer progresar nuestro país.

Para el desarrollo de la Argentina
es imposible que continúen grandes frigoríficos cerrados en Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, La Pampa, Buenos Aires, por citar algunos.


Es un verdadero despropósito que sigamos teniendo campos vacíos, que en lugar de estar llenos de vida, estén muertos. Por ello deben venir los extranjeros a producir y ocupar lo que no se ocupa, para dar trabajo y bienestar a una gran masa de argentinos desocupados.

Progreso

Que esto no se interprete como vender o perder soberanía. Todo lo contrario, será vender los frutos de la producción y crear una conciencia progresista y exportadora. Esa es la salida.

Los créditos son caros, lentos e inaccesibles
. Si hacemos al país interesante para los ojos de los inversores extranjeros, ellos vendrán, y al reactivarse nuestra nación, el sistema financiero irá de la mano de este crecimiento y cambiará en sentido positivo.

De ahí que estemos convencidos de que no ganamos nada con demorar una nueva y pujante corriente inmigratoria; sólo así el campo recuperará las dos generaciones que le faltan, los hombres que se fueron y las vacas que no están.

Con lo anunciado anterior-mente no queremos ponerle ruedas a nuestro territorio, y que se lo lleve el mejor postor. Pero sí, a su producción.

Por ello recordamos lo publicado por el vicepresidente del BICE, Osvaldo Cortesi, que decía que «La Pampa no tiene ruedas. La carne que producimos en nuestras pampas sólo la tendrá si se articula una política firme y consensuada para llevarla a todas las regiones del mundo con las garantías necesarias de apelación de origen para que su inserción sea permanente».

Es importante que consideremos que nuestras embajadas, gobernantes y todos nuestros empresarios tienen la obligación de seducir a la inversión extranjera. Es hora de que seamos confiables, creíbles y previsibles, con un adecuado mecanismo de control.

De ahí la imperiosa necesidad de un
SENASA fuerte y confiable, con políticas sanitarias firmes, no con oportunidades partidistas.

Ni al más neófito se le escapará que la crisis europea fue provocada por priorizar lo productivo sin importar el consumidor. Ellos están siendo víctimas de sus subsidios que los están llevando a la desconfianza, y lo que es peor aún, a la muerte de la población.

Acá en la Argentina nadie se murió ni morirá por comer carne vacuna. Nuestro país es el más seguro del planeta respecto de la BSE, dioxina, E. Coli, entre otros males; de ahí
la necesidad de tener una adecuada trazabilidad con un correlato en el etiquetado.

Estas condiciones, al igual que el cambio que se está operando en Alemania y en otros países miembros de la Unión Europea, donde se empieza a poner en primer lugar la protección al consumidor, luego de la terrible crisis alimentaria que están padeciendo debido a las políticas aberrantes llevadas a cabo, nos exigen tener una república plena, produciendo en un medio natural; de allí, nuestra obligación de no perder otra oportunidad y llenar las góndolas del mundo, que no nos seguirán esperando eternamente.

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