«En siembra directa pasamos de ser matadores de todo a manejadores de la variada fauna que existe en el suelo», sentenció Dirceu Gassen, investigador y gerente técnico de Cooplantio (Brasil), durante su disertación en la apertura del X Congreso Nacional de Aapresid. Actual gerente técnico de una cooperativa de agricultores dedicados a la siembra directa que se creó en 1984 en Alegrete (Brasil), el especialista destacó las bondades que esta práctica brinda para lograr un control biológico de plagas. «Tenemos que monitorear qué existe en el suelo, planificar, controlar en forma biológica, como también lograr estrategias de manejo de poscosecha y rotaciones periódicas de cultivos», indicó Gassen. Este tipo de prácticas agrícolas permitirá «atender la demanda de la sociedad que busca una agricultura más limpia y sustentable», agregó. Gassen precisó que «la actividad biológica del suelo no es sólo de organismos animales», todo lo contrario, «cerca de 80% se ori-gina en el movimiento y en el desarrollo vegetal, y 20%, por la actividad animal. Entonces, cuando se habla de actividad biológica, lo principal es pensar en el desarrollo de raíces y rastrojos, los que provocarán una cadena de descomposición de vegetales que aportará más nutrientes al suelo. «Cuantas más raíces, más rastrojos y más actividad biológica haya, la descomposición va a producir otras tantas sustancias químicas que serán la clave de la continuidad de la agricultura», dijo el especialista brasileño.
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Como dato, apuntó que más de 90% de las especies de plagas que se encuentran en el suelo está bajo control natural o biológico, con lo cual se puede lograr un monitoreo y manejo, sin necesidad de la aplicación indiscriminada de insecticidas.
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