Estiman una caída para la industria del aceite
La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) celebra su 21º aniversario, pero este año no hay festejos. "Debido a las condiciones económicas por las que atraviesa nuestro país, la comisión directiva de la cámara ha resuelto no festejar con un cóctel como tradicionalmente lo ha venido haciendo. En su lugar hemos decidido donar a comedores infantiles la totalidad del monto que todos los años destinamos al evento", indicaron en una carta. Sin embargo, los empresarios igualmente se manifestaron sobre la necesidad de una política de Estado que contemple, entre otras cosas, al sector oleaginoso. Hoy se reproduce parte de lo que sería el discurso del presidente de CIARA, Raúl Padilla, por el aniversario de la entidad.
Si bien en los últimos dos años, gracias a la competitividad del sector, hemos podido mantener nuestro liderazgo internacional en la exportación de aceites y harinas proteicas, también, y por primera vez en mucho tiempo, el nivel de actividad de 2000 mostró una caída de 5% respecto de 1999, fenómeno que, como mínimo, se mantendrá este año. Asimismo -y lamentablemente, para un país que requiere perentoriamente de divisas-a pesar de que seguimos siendo el primer sector exportador con 20% del valor total de exportaciones, en 2000 tuvimos una pérdida de aproximadamente 500 millones de dólares en la exportación de nuestros productos.
Reclamo
Otro caso de especial mención es India que, en menos de un año, incrementó abruptamente sus derechos de importación, produciendo además un fuerte desequilibrio arancelario en perjuicio del aceite de girasol, producto en el que la Argentina ejerce un fuerte liderazgo mundial. El complejo oleaginoso argentino requiere una política de Estado.
Si bien se ha dado un gran paso en el camino correcto mediante la sanción de la Ley de Competitividad para la Producción Agrícola y la Industria Alimentaria, y con la reimplantación de los reintegros a las exportaciones de aceites envasados, todavía es necesario profundizar el esquema de reformas. El IVA exportación es un tema central en la recuperación de la competitividad que persistentemente hemos señalado y que requiere una perentoria reforma, la cual debe incluir una fuerte reducción de su alícuota y un profundo cambio de estructura. Este impuesto nunca fue neutral y, para una industria como la nuestra que exporta 95% de lo que produce, no sólo implica una retracción anual de nuestro capital de trabajo superior a los mil millones de dólares con el consiguiente encarecimiento de financiación que ello implica más el aumento de exposición al riesgo, sino que también el Estado debe devolver posteriormente más de lo que recauda ya que los problemas de evasión persisten, y con ello, la inseguridad en las operaciones del sector.
Políticas agresivas
La Argentina debe encontrar la senda del crecimiento. Aumentar y diversificar sus exportaciones. Tanto Estados Unidos, como China o la Unión Europea han mostrado claramente que piensan continuar su agresiva política de producción y exportación y los países más pequeños seguirán usando todos los instrumentos posibles para cerrar nuestra entrada, tal como lo hacen ahora Chile, Perú, Uruguay y Venezuela.
Ahora se aproximan negociaciones vitales que marcarán el destino del complejo oleaginoso argentino y nos definirá como productores de materias primas o de productos procesados.


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