8 de septiembre 2001 - 00:00

Expectativa por el informe del USDA sobre producción

El mercado concentra su atención en el próximo informe del USDA, que se revelará el próximo 12 y que determinará con mayor precisión a qué cifra final llegarán las cosechas de maíz y soja en los EE.UU. En maíz, con la actual humedad del subsuelo en la mayoría de las regiones productivas, es posible que se alcance la madurez final sin dificultades.

En soja, depende aún observar cómo se comporta el clima en estos primeros 10 días del mes para terminar de definir, en líneas generales, qué va a acontecer durante esta campaña.

Ambos cultivos son, eso sí, vulnerables a alguna helada temprana en el medio oeste norteamericano. También habrá que monitorear cómo se comporta el clima durante la etapa de recolección, donde un clima húmedo podría marcar mermas en la producción de soja y maíz, además de inconvenientes con la calidad de ambos productos.

Bajo condiciones normales de clima, es posible que los productores americanos opten por dejar secar naturalmente los cultivos, para no enfrentar los mayores costos de energía que se observan durante esta campaña con lo que es posible que la cosecha no se vuelque de golpe al mercado, a no ser que se genere un mercado inverso, con buenos premios en las posiciones cercanas, que justifiquen una recolección rápida.

Clima

El martes, el USDA reveló el estado de los cultivos en los EE.UU. El informe reveló que la soja buena a excelente permanecía en 52% del área, sin cambios con respecto a la semana anterior. El maíz bueno a excelente marcaba 53% contra 55% de la semana previa.

En trigo se anunciaba que 89% de la cosecha de primavera se encuentra finalizada, contra 73% de la semana anterior y 78% del promedio habitual a esta altura del año. El trigo ha transitado, de lejos, el camino que recorrían las plazas de maíz y soja en Chicago.

Los usuarios finales que teman que los acontecimientos climáticos en los países podrían comprometer el actual nivel de precios y la calidad, se harán presentes en los mercados de los
EE.UU.

En Canadá la cosecha resultará definitivamente mala, del orden de los 20 millones de toneladas, contra 26,8 millones obtenidos el año anterior. En Australia las condiciones mejoraron ligeramente, pero una parte importante de la producción se ha perdido, particularmente en el oeste del país, que es habitualmente la región más rica en rendimientos, lo que implicará que este año la cosecha de ese país supere los 21 millones de toneladas.

En la CEE el problema radicó en el mal clima reinante durante la recolección, lo que determinó pérdidas en la producción y problemas de calidad; la cosecha rondará los 94 millones de toneladas, 11 millones por debajo del nivel del año 2000. Un factor que podría atemperar la escasez de oferta de esta campa-ña es la recuperación productiva que podría sobrevenir en los países de Europa del Este y la ex URSS a partir de esta campaña, que en líneas generales ha sido buena, aunque la mayor parte de estas disponibilidades no se volcarán a los canales de exportación. En la Argentina se intenta terminar de implantar algunos lotes en el SE de la provincia de Buenos Aires. Los precios de la nueva campaña tuvieron un comportamiento flojo durante toda esta semana y es posible que en enero asistamos a una importante oferta estacional, producto de ventas forzadas en busca de liquidez.

Subsisten algunas dudas con respecto a lo que va a resultar ser la demanda global de harina de soja en la próxima temporada. Según «The Economist», el mundo ha entrado en recesión, lo que en la economía mundial implica crecimientos anuales menores a 2%. La harina de soja es mucho más elástica que el aceite en cuanto a la reacción a factores adversos en el plano económico. Este factor, asociado a la firmeza relativa del dólar contra las monedas europeas y asiáticas podría dañar las exportaciones proyectadas.

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