1 de enero 2001 - 00:00

"Faltan criterios para desarrollar políticas del agro"

Entusiasta, visionario, a veces eufórico y otras realista, Angel Girardi, productor agropecuario de Santa Fe, gestó, algunos años atrás, la Asociación de Productores de Carne Vacuna Argentina (Aprocaboa), entidad que ha sabido ganarse un lugar entre los productores y referentes del campo. Hoy lucha entre la incomprensión de las clásicas entidades del agro y de funcionarios, aunque cuenta con el apoyo moral de entidades inter-medias de peso en el país. Es más común verlo mezclado entre consumidores que en pasillos oficiales, aunque su importancia como empresario rural lo convierte en referente obligado a la hora de discutir sobre temas ganaderos. En Girardi se presenta una suma poco habitual: dirigente y empresario al que le va bien, podría decirse. Por este motivo, que no invalida los anteriores, Ambito Financiero conversó con él, sobre los temas que domina, los que le importan a la gente del campo.

Altibajos

Periodista: ¿Cómo fue el año ganadero?

Angel Girardi:
Con muchos altibajos en lo sanitario. Comenzó con una desmedida euforia y siguió con la preocupación de la aftosa. Para ser un país realmente sano, además de ser declarado por la Organización Internacional de Epizootias (OIE), es más importante ser confiable. Es importante destacar que Uruguay reanudó enseguida sus exportaciones a los Estados Unidos antes que la Argentina, pero el problema lo tuvieron después que nosotros. La diferencia es que nuestros vecinos asumieron el problema y no lo ocultaron, entonces el presidente (Jorge Battle) se encargó personalmente del problema. Acá hubo una incomunicación entre las autoridades y los productores pagamos las consecuencias.

P.: ¿Cuál es su opinión sobre la gestión de la Secretaría de Agricultura durante el último año?


A.G.:
No se vio una unidad de criterio para desarrollar políticas activas. Con el problema de la aftosa quedó demostrada esta cuestión. Un secretario de Agricultura no puede ir a las reuniones de prestado, tiene que ir por derecho propio. El campo necesita un referente en las reuniones de Economía. Aprocaboa desea que en 2001 Agricultura se convierta en ministerio, no importa quién encabece el organismo.

P.: En el año 2000 se consolidó la idea del embajador agropecuario, lanzado hace dos años por Aprocaboa, que fue apoyada por el gobierno.


A.G.: Las gestiones de los embajadores agropecuarios deben ser concretas y no mediáticas. Por ejemplo, Soledad Pastorutti, cuando estuvo en el Luna Park y cuando cantó en Rosario, terminó el show, saludó y dijo: «Me voy a comer un bife». Esas son las acciones que necesitamos. Esos son los aportes desinteresados. ¡Porque a los embajadores agropecuarios no hay que pagarles!

P.: ¿...?

A.G.: Los embajadores agropecuarios deben actuar en forma totalmente desinteresada y, entonces, hay que proyectarlos, hay que premiarlos y no hay que manosearlos ni discriminarlos, porque hoy a algunos se los mima y a otros se los ignora.

P.: ¿Cómo afecta la crisis de la «vaca loca» a la Argentina?


A.G.:
No nos beneficia porque los precios de la carne en el mercado internacional bajaron, debido a la fuerte caída de la demanda. Toda crisis rompe el equilibrio, entonces hay que tener ingenio y salir a buscar mercados ocasionales como Egipto o los países a los que les vende Irlanda. Esta vez la crisis de la «vaca loca» es mucho peor, porque antes estaba circunscrita a un país (Inglaterra), pero ahora se expandió a toda la Unión Europea.

P.: Entonces, ¿cómo debe encararse la promoción?


A.G.:
Es importante que definamos el sistema de producción en la Argentina. Estamos convencidos de que la «delikatesen» argentina es el sistema pastoril, porque es natural. Asimismo, tenemos que achicar la brecha entre los consumidores y el productor, que puede ser a través de la Liga de Amas de Casa.

P.: ¿Qué opina del proyecto del Instituto Nacional de Carnes?


A.G.:
Nosotros les tenemos miedo a los «súper fondos», porque a veces generan gastos y nunca se dice con qué fin. El Instituto de Promoción tiene que tener aportes graduales, porque para saber si algo funciona no se precisa mucha plata.

P.: ¿Cómo serían los aportes graduales?


A.G.:
Tiene que haber tres etapas: experimentación, crecimiento y consolidación. Para la primera parte se podría pedir un aporte de 0,20 centavo; luego, esa cifra se suplicaría para la etapa siguiente y, finalmente, cuando esté consolidada, quedaría en 0,70 centavo, como lo estipula el proyecto original.

P.: ¿Aprocaboa está en contra del proyecto que envió el Poder Ejecutivo a la Cámara de Diputados?


A.G.:
No estamos en contra, pero se puede perfeccionar. Nos gustaría saber qué hay atrás. Acá hay gente que tiene
30.000 hectáreas y no hace nada, o que tiene 100 y hace desastres. Entonces, hay que ver quién está detrás de los proyectos y con qué derecho hablan de un sector que no conocen. Que las decisiones no se tomen para seguir ocupando un lugar prestado y que quien las tome esté comprometido con el sector, no sólo porque le guste jugar el papel de productor agropecuario. En el Instituto de Promoción tiene que haber gente que trabaje en el campo, porque si no se desvirtúa la idea original. Toda la gente que integre el equipo de promoción, exceptuando al personal administrativo, tiene que trabajar ad honórem. Porque se está impulsando la figura de un presidente que sea rentado, que se pueda renovar siempre. En cambio, el mandato tendría que renovarse en forma intermediaria. ¿Por qué hay que aportar más para tener protagonismo, no existen frigoríficos capaces en hacer lobby? Entonces aportemos lo mismo y lleguemos al mismo objetivo. Acá se precisan más neuronas que plata.

P.: ¿Cuáles son las expectativas para este año?


A.G.:
El blindaje puede ser la oportunidad para que todos los sectores productivos exijamos que la deuda se pague con producción. Esperemos que bajen los intereses y que éstos sean acordes a los valores de producción, porque hoy el sistema financiero con la actividad productiva es perverso.

Riesgos

P.: ¿Los problemas sanitarios locales e internacionales que mencionó no van a entorpecer el trabajo de promoción?

A.G.:
No, pero las malas noticias se difunden más que las buenas. La Argentina es el país con menor riesgo de adquirir «vaca loca» y eso no se publicita. Pero no hay que promocionar haciendo hincapié en los problemas sanitarios de los otros países, sino en las ventajas que tenemos, como es el sistema de producción natural. Por eso, me asusta cuando se confunde al consumidor diciéndole que la hacienda de calidad es la tipo feed-lot.

P.: ¿Cuáles son las materias pendientes de la ganadería argentina?


A.G.:
No sabemos aprovechar las pasturas naturales, tenemos que aumentar la carga y aumentar el peso de faena y eliminar la evasión impositiva. Pero, fundamentalmente, hay que lograr una comunión entre los productores y los frigoríficos, respecto de la puntualidad de los pagos y el precio que pactan. Hay frigoríficos concursados a los que le dan cuota Hilton y nadie dice que están negociando su deuda a 6 meses y hasta un año. Entonces se está premiando al frigorífico que defraudaron a los productores agropecuarios. ¿Cómo las entidades no salen a decir esto?

P.: ¿Está de acuerdo con la campaña de promoción que hizo la Secretaría de Agricultura en los diarios alemanes?


A.G.:
No hay que ir detrás de los hechos. Hay que anticiparse. Me parece bien que se promocione el sistema pastoril, natural. Yo escuché en algunos despachos oficiales que con engorde se solucionaba todo... A mí, eso me da terror.