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La introducción de nuevas variedades resistentes a los ataques de insectos permite disminuir considerablemente la cantidad de tratamiento de insecticida, en particular en el cultivo del algodón", subraya la AFSSA en un informe dedicado a los Organismos Genéticamente Modificados (OGM) publicado hoy por "Le Figaro".
Recuerda que "en Estados Unidos, las estimaciones para 2001 avanzan una reducción de 2.000 toneladas (de insecticidas) vinculadas a la utilización de variedades para el maíz y el algodón" con un gen Bt resistente a los insectos.
En los países en desarrollo, añade, la introducción del algodón Bt implica un menor recurso a los insecticidas con un daño disminuido para el medio ambiente y "para la salud de los que manipulan esos productos, a menudo sin las precauciones requeridas".
Los autores del estudio se pronuncian con claridad sobre el debate en Francia de la autorización de los ensayos de transgénicos, al subrayar que "no se ha podido atribuir ningún problema sanitario específico a un OGM puesto en el mercado, sea de toxicidad o de alergia".
No obstante, admiten que "eso no excluye que pueda haber un riesgo, pero por ahora no puede identificarse de forma precisa, ni menos cuantificarse".
Reconocen que la primera generación de transgénicos se concibieron con fines económicos, mientras que en los de segunda generación dominan las ventajas en términos sanitarios y de menor impacto negativo de los cultivos sobre el medio ambiente.
El documento, titulado "OGM y alimentación *se pueden identificar y evaluar beneficios para la salud ?", examina varios cultivos transgénicos, como el maíz y el algodón modificados para resistir a los insectos, la remolacha tolerante a un herbicida o el arroz enriquecido con vitamina A.
El informe de la AFSSA va en la misma dirección que el dictamen de las Academias de Ciencias y de Medicina de Francia, que en 2002 consideraban que los beneficios que se derivaban de las OGM superaban los eventuales riesgos.
Los autores del estudio se han centrado en los beneficios porque a su juicio sólo se habla de los riesgos, y es imposible que el debate avance si no se tienen en cuenta todos los elementos.
Las conclusiones del informe llegan al mismo tiempo que una nueva campaña contra los transgénicos en Francia, con operaciones de arrancado de campos de trigo y de maíz en varios puntos de las cercanías de Toulouse el pasado fin de semana.
En las operaciones, en las que participaron en torno a un millar de personas, había personalidades como José Bové, símbolo de la lucha contra la globalización o el diputado ecologista Noel Mamere, cuya imagen se ha hecho más conocida en el mundo tras casar a dos hombres, acción que le valió la suspensión durante un mes como alcalde de la localidad de Begles.