En el mundo hay un total de 45 millones de hectáreas sembradas con transgénicos. La Argentina es el tercer productor. Los cultivos genéticamente modificados registraron durante la última década un crecimiento «impresionante» en todo el mundo y se estima que para el año 2010 el mercado de transgénicos moverá unos u$s 25.000 millones, según un estudio difundido por la Comisión Económica para América latina y el Caribe (CEPAL). El documento detalla que en 1996 existía en el mundo un total de 45 millones de hectáreas sembradas con semillas transgénicas, principalmente de soja, maíz, algodón, canela y otros cultivos menores. Los Estados Unidos, Canadá y la Argentina, en ese orden, son los países en los que más se ha aplicado esta tecnología, cuyo objetivo es satisfacer demandas específicas.
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El estudio sostiene que parte importante del conocimiento científico sobre las semillas transgénicas se desarrolló en el ámbito privado.
En el caso de la soja, se codificó genéticamente la capacidad de tolerar altas dosis de glifosato, herbicida genético que, aplicado a los cultivos en las etapas que anteceden y siguen a la siembra, permite aumentar notoriamente las cosechas.
Sin embargo, apunta el análisis de la CEPAL, los resultados en términos de rebaja de costos no han sido categóricos, porque el ahorro derivado de la reducción del volumen de pesticidas se ve contrarrestado por el alto costo de la semilla transgénica.
• Alarmismo
Según expertos reunidos el año pasado en Alicante (España), existe en el mundo un total de 67 alimentos transgénicos aptos para su comercialización, pero la posibilidad de encontrarlos y adquirirlos en grandes superficies comerciales y tiendas «es reducida» debido «al alarmismo que ecologistas y otros colectivos» han causado en la población.
De hecho, la Unión de Consumidores de Japón ha señalado que 80% de los japoneses no quieren comida manipulada genéticamente, aunque el gobierno garantice su seguridad. Al mismo tiempo, según consigna la CEPAL, se ha fortalecido en el escenario agrícola mundial como reacción a los transgénicos la opción por la agricultura orgánica, «que rechaza el uso de organismos modificados genéticamente y el empleo de agroquímicos».
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