20 de febrero 2004 - 00:00

Fuerte incremento del precio del flete marítimo a escala mundial

La mayor demanda de buques en el mundo ha generado un incremento en el valor del flete marítimo para comercio exterior. Se estima que durante el 2003 este aumento fue del 174%. En Argentina, este fenómeno afecta tanto a las exportaciones como a las importaciones. De estas últimas, un 51% corresponde a las compras externas transportadas vía marítima. El precio por tonelada transportada promedio pasó de 22,30 U$S/Tn en enero, a 35,70 U$S/Tn en diciembre: un incremento del 60%. De todas maneras, el aumento no incidió por igual en todos los usos económicos. Los más afectados fueron combustibles y lubricantes, y bienes intermedios, con una elevación del precio por tonelada de 44% y 32% respectivamente.

En Argentina también se torna preocupante el incremento en los costos de fletes en las principales rutas de navegación marítimas del mundo. Con el impulso del cambio de precios relativos sobre el sector exportador de productos primarios, los agentes de comercio exterior se inquietan por el efecto que el aumento de los costos de transporte tienen sobre nuestros envíos al exterior. Sin embargo, con la vuelta al crecimiento en nuestro país y la apreciación del tipo de cambio, las importaciones se han recuperado, alcanzando en el 2003 U$S 13.813 millones, un 54% más que en el año anterior y, por lo tanto, debe considerarse el impacto que la elevación de los costos de transporte tuvieron y tendrán sobre los productos que Argentina compra en el exterior.

El aumento del precio del costo del flete marítimo proviene de la mayor demanda mundial, sobre todo por parte de China, y en
menor medida de la necesidad de buques para la guerra. Además, se produjo un fenómeno de desfasaje entre los buques desguazados y los construidos, juntamente con los mayores costos asociados al uso de embarcaciones viejas para reducir esta brecha.

Las consecuencias de estos factores no tienen precedentes en el ámbito mundial. El Índice de Import Dry compuesto por otros tres indicadores (Baltic Capesize, Handymax y Panamax) que incluyen los contratos de fletes de distintos tamaños en las rutas de importación marítima del mundo (entre las que se encuentran los trayectos con destino a América Latina), muestra esta tendencia.

Durante el 2003, el costo del flete medido por esta variable se incrementó en un 174% frente a la suba del 98% del año 2002 y a la caída del 45% en el 2001. Mensualmente, la mayor alza se registró en octubre, cuando el aumento respecto del mes anterior fue de 52%. Además, desde enero hasta agosto de 2003 el incremento fue de sólo el 30%, mientras que en los meses restantes (septiembre-diciembre) fue del 110%.

Del total de las importaciones argentinas efectuadas durante el 2003, el 51% se transportó vía marítima, registrando estas últimas un incremento respecto del 2002 del 56%, alcanzando un nivel de U$S 6.698 millones.

Si se considera el precio promedio por tonelada del flete para aquellas compras realizadas por buque, se observa que el mismo pasó de 22,30 U$S/Tn en enero, a 35,70 U$S/Tn en diciembre: un incremento del 60%. Mensualmente, la variación porcentual mayor también se registró después de agosto, verificándose el mayor incremento en diciembre (24%).

La observación de las importaciones por uso económico permite establecer sobre qué rubros de productos recayó en mayor medida el incremento en el transporte. El comportamiento dentro de los usos es bastante disímil, ya que no en todos ellos se registraron aumentos del flete y seguro pagado por tonelada, sino que algunos de ellos disminuyeron su valor.

Entre los que incrementaron el costo de su flete, se encuentran combustibles y lubricantes, y bienes intermedios, con un aumento del 44% y 32% respectivamente. En tercer lugar se encuentran los bienes de consumo, con sólo un 1%.

Por el lado de los que siguieron un patrón opuesto al verificado internacionalmente, se ubican aquellos que durante el año vieron crecer en gran medida sus importaciones. Los bienes de capital disminuyeron el precio del flete pagado por tonelada en un 6% y, coincidentemente, vieron incrementadas sus importaciones Fob vía marítima en un 214%. A su vez, los vehículos automotores siguieron la misma dirección, ya que disminuyó el flete por tonelada en un 7%, aumentando sus importaciones en un 500% de enero a diciembre de 2003. Por último, el uso que más disminuyó su costo fue el sector de piezas y accesorios para bienes de capital, que cayó un 11%, mientras sus importaciones Fob crecieron un 50% aproximadamente. El punto del incremento en el valor importado y la disminución en el costo por tonelada del flete parece, para estos usos, una cuestión de escala que compensa con creces el aumento del precio del flete.

Por lo tanto, las importaciones argentinas no sintieron tanto el efecto del incremento de los fletes marítimos, dado que la falta de escala debido a los bajos niveles de importaciones a principio de año compensó, a medida que se fueron recuperando, el efecto total vía reducción de costos medios, aprovechando de mejor manera los costos fijos de los envíos.

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