7 de febrero 2006 - 00:00

Ganadería: crisis de difícil solución

El Consejo Directivo de las Confederaciones Rurales de la Provincia de Santa Fe (CARSFe) realizó un prolongado análisis de la situación del mercado de carnes y particularmente del abastecimiento interno, la exportación y la incidencia en los precios, en el marco de las últimas medidas oficiales adoptadas para el sector.

En primer término se coincidió en el diagnóstico de una crisis de la ganadería, provocada por un prolongado período de intervencionismo estatal orientado al mantenimiento de un bajo precio de la carne, lo que confinó el negocio ganadero a los peores campos y a las peores condiciones para su desarrollo, por su baja rentabilidad.

Esta política determinó el estancamiento del rodeo vacuno argentino, en una existencia con pocas variaciones en los últimos 50 años, que frente al crecimiento de la población, que se duplicó, implica una disminución de la disponibilidad por habitante, lo cual, sin duda, pone en situación crítica el equilibrio entre oferta y demanda.

• Agravantes

Equivocadas decisiones políticas como las retenciones, la eliminación de los reintegros a las exportaciones y la limitación del peso de faena han agravado la situación de la oferta. Sin perjuicio de esta realidad, que es un dato inevitable hacia el futuro, existe otro componente que contribuye fuertementea la expresión de la crisis: se trata de la brecha que se ha abierto desde el fin de la convertibilidad entre los ingresos de la gente y el precio de muchos bienes transables empujados por el tipo de cambio y los niveles salariales, confiriéndoles una competitividad internacional que antes no tenían.

En este contexto, la carne junto con otros productos de alimentación constituyen las variables baratas que sustentan la vigencia de esa brecha, sin grandes conflictos, realizando por este camino una monumental transferencia de ingresos hacia sectores económicos privilegiados desde la conducción política. Esto no es nuevo en la Argentina, y es la principal causa del estancamiento de la ganadería.

La diferencia reside en que la realidad actual no ofrece márgenes y de persistir en este camino muy pronto no solamente no podremos exportar, sino que tendremos que importar carne para nuestro abastecimiento interno.

La solución pasa por superar prejuicios ideológicos, por reconocer un nivel de rentabilidad en el negocio ganadero que lo haga competitivo con otras opciones de la actividad agropecuaria y el desarrollo de un programa sostenible en el tiempo que permita la recuperación de la existencia de vientres y su mayor eficiencia a la hora de reproducir a partir de la posibilidad de recuperar para la actividad mejores campos y un nivel de inversión y gestión adecuado a los nuevos objetivos.

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