«Les vamos a poner carburadores a las vacas para que nos otorguen alguna medida de reactivación...», exclamó el secretario de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Ricardo Grether, en medio de la reunión en la que la cadena de la carne, productores, frigoríficos y consignatarios definía un diagnóstico del sector en la Secretaría de Agricultura.
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Atónito, el representante de la Sociedad Rural, Marcelo Fielder, no pudo disimular su incomodidad ante el bullicio que provocó el comentario del hombre de CRA. Consignatarios y ganaderos quieren ser alcanzados con el plan reactivante o, al menos, con alguna medida de apoyo, tal como ocurrió con los frigoríficos afectados por la merma de colocaciones de carne por el problema de la aftosa. Pero las industrias quieren que se generalicen los beneficios y que establezca un régimen previsible y con seguridad jurídica para la distribución de las cuotas de carne, mien-tras los intermediarios y productores vuelven a la carga con viejos reclamos: disminución o eliminación de impuestos y mayores controles sanitarios e impositivos con un sistema equitativo de premios y castigos.
«Ahora tenemos que evaluar los trabajos realizados, y luego, Economía decidirá si se puede apoyar al sector», repetía la segunda y tercera línea de la Secretaría de Agricultura (no participaron secretarios ni subsecretarios), mientras ganaderos como Sebastián Rodríguez Larreta y Alejandro Salemme (productores de Angus) se mostraban disconformes con el retraso, ya que todos creían que, luego de casi un mes de tarea de análisis y reuniones semanales, legarían una respuesta inmediata a los pedidos.
Críticas
Los ánimos quedaron conmovidos luego de la reunión en la que los privados del campo blanquearon sus críticas hacia algunos sectores, como el automotor, que ya fueron alcanzados por el plan reactivante.
En tanto, desde Agricultura se destacaba que ya se analizó la competitividad de 10 cadenas agroalimentarias y agroindustriales, pese a que «algunos criticaron la pluralidad y amplitud de la convocatoria» y subrayaban también que «varios sectores solicitaron que esta forma de trabajo se constituya en una metodología de trabajo periódica». Según la coincidencia de los representantes de la cadena de la carne, no sería éste el caso. «Se nos incendia el carro», repetía un consignatario que reclamaba una mayor reducción de la tasa actual del impuesto a los créditos y débitos bancarios por el manejo de fondos por cuenta de terceros. «En Agricultura existe voluntad, pero el que decide es Domingo Cavallo», decía un industrial de la carne.