Dos enfermedades que atacan a los ovinos amenazan con contagiar a la hacienda de todo el país. El titular de una cabaña ubicada en El Bolsón denunció que el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) decidió levantar la interdicción a su rodeo de ovinos patagónicos sin haberse curado la enfermedad que la provocó. «El SENASA nos interdictó las ovejas en junio del año pasado por enfermedades pulmonares graves y en enero de 2002, sin haberse resuelto el problema, levantó la medida», dijo, Francisco Rivas, propietario del establecimiento Belvedere II dedicado a la cría de ovejas lecheras de alta calidad. Se trata del maedi visna y adenomatosis ovina, dos enfermedades de las vías respiratorias, altamente contagiosas, difíciles de diagnosticar y complejas de curar, que no tienen mayores antecedentes en el país, según informó la agencia estatal de noticias «Télam». «La interdicción nos prohibía sacar los animales de la cabaña y su levantamiento nos autoriza legalmente a venderlos y trasladarlos a otros lugares del país, pero como el problema de fondo sigue sin resolverse podríamos provocar un daño irreparable a toda la producción ovina del país», enfatizó Rivas. Los primeros indicios de la enfermedad se tuvieron por denuncias del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de Chile, que detectó señales de maedi visna en unas ovejas frisonas compradas en ese establecimiento argentino.
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El reclamo de los sanitaristas chilenos se basó en que ambas enfermedades tienen un período de incubación estimado de 2 a 3 años y que los animales podrían haber estado enfermos desde antes de salir de la Argentina, ya que esas patologías también resultaban desconocidas para el vecino país. La primera reacción de las autoridades locales, que habían emitido los certificados sanitarios de salida de los animales, fue negar el problema aduciendo que la enfermedad no tenía antecedentes en el país, puntualizó Rivas.
Pero la insistencia de los funcionarios del país vecino determinó que el 14 de junio de 2001 los técnicos del SENASA realizaran un sangrado sobre el rodeo que dio resultado positivo de maedi visna, según la documentación recopilada por el ovejero. Por entonces el rodeo estaba compuesto por 414 animales, ahora reducidos a 370, y la «confirmación de la enfermedad fue un golpe terrible» para los productores que habían comprado poco tiempo atrás la cabaña con sus animales de pedigrí sin sospechar su mal estado sanitario.
• Sin respuestas
El disgusto fue mayor cuando además de confirmarse la existencia de maedi visna, se comprobó la presencia de adenomatosis, la otra enfermedad que sólo se detecta cuando el animal está muerto.
Las notas enviadas al por entonces secretario de Agricultura, Marcelo Regúnaga, solicitando su intervención para resolver el problema sanitario quedaron sin respuesta.
Averiguaciones realizadas por el damnificado dan cuenta de que en 1989 se detectó adenomatosis en algunos ovinos de Tierra del Fuego, lo cual constituiría un antecedente de la patología en el país. Otras versiones indican que algunas estaciones experimentales del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), que compraron ovejas a los anteriores dueños del Belvedere II, debieron sacrificar animales enfermos de maedi visna.
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