10 de abril 2001 - 00:00

Hay dudas en Europa sobre la aplicación de la vacuna

Algunos ministros están a favor de vacunar a los animales para evitar el espectáculo de la incineración masiva de reses
Algunos ministros están a favor de vacunar a los animales para evitar el "espectáculo" de la incineración masiva de reses
Oestersund, Suecia (EFE) --La política contra la fiebre aftosa en la Unión Europea no sería modificada al menos hasta que quede erradicado el actual rebrote de la enfermedad.

La crisis de la fiebre aftosa, reaparecida en la Unión Europea después de veinte años, centró la atención de los ministros agrícolas europeos, quienes participaron en un encuentro informal convocado por la titular sueca, Margareta Winberg, para hablar de la seguridad alimentaria.

La mejor estrategia para afrontar esta epizootia, que está causando graves pérdidas económicas, es una cuestión que no fue abordada aún a puerta cerrada por los quince ministros, pero en sus declaraciones a la prensa hasta los más críticos respecto de la política actual de no vacunación se mostraron hoy inclinados a abrir la reflexión sólo después de que pase la crisis.

Cambios

La ministra alemana Renate Künast abogó por un cambio fundamental de la estrategia comunitaria, pero no ahora. Alemania empezó a hacer causa común con Holanda, por razones «éticas», en favor de una vuelta a la vacunación preventiva de los animales sensibles para evitar en sus países el espectáculo de la incineración masiva de reses como ocurre en el Reino Unido desde que aparecieron los primeros focos.

Volver a una política de vacunación generalizada significaría para la UE perder el status de zona libre de fiebre que atribuye la Oficina Internacional de Epizootias (OIE), distinción que sólo un tercio del planeta posee y que permite la exportación de ganado sin limitaciones.

Bruselas autorizó por el momento sólo una vacunación de emergencia muy limitada para el ganado bovino británico de los condados más afectados (Cumbria y Devon), así como de la cabaña holandesa más expuesta al virus mientras espera el sacrificio en los mataderos.

Pero el titular holandés,
Laurens-Jan Brinkhorst, querría más, y aguarda de sus colegas europeos que acepten la posibilidad de no sacrificar a esos animales vacunados.

Estos permanecerían en sus zonas de origen durante al menos un año, y ni su carne ni su leche serían exportadas, sino que se consumirían en el mercado doméstico después de ser tratadas contra el virus.

El comisario europeo de Protección de los Consumidores,
David Byrne, volvió a expresar su opinión de que el éxito de la vacunación contra la fiebre aftosa es en el fondo «una lotería», porque existen más de siete serotipos distintos del mal.

A su juicio, la política seguida por los Quince, en coordinación con la Comisión Europea, comienza a dar sus frutos y empieza a «verse la luz al final del túnel».

Dicha política sólo contempla la vacunación de emergencia de los animales situados alrededor de un foco de la enfermedad, reses que han de ser posteriormente destruidas.

En la misma idea insistió el ministro español
Miguel Arias Cañete, «no creo que estemos en un escenario en el que la vacunación generalizada constituya una medida razonable», declaró. Ahora bien, después del rebrote actual, los Quince «tendremos que hacer una reflexión sobre la manera de afrontar crisis graves como ésta.

Deberemos establecer reglas generales aplicables a cada Estado miembro», indicó Arias Cañete.

Su colega belga,
Jaak Gabriels, también se refirió a la conveniencia de abordar el problema de la vacunación «en el futuro», cuando pase la crisis. «Hay que evitar hacerlo bajo un clima de pánico», dijo.

Gabriels abogó además por el diálogo y la persuasión con los países terceros que han interrumpido sus importaciones de carne y ganado de la UE y por «democratizar» la OIE, para que sus decisiones, especialmente graves cuando conllevan la prohibición de exportar, puedan ser revocadas más fácilmente.