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de empresas y
productores en el
seminario.
Para darle sentido a esta paradojal pregunta, resaltó que «el sector agrícola lleva años de crecimiento sostenido y ha sufrido fuertes restricciones motivadas por el propósito de mantener los niveles de precios internos y otros objetivos fiscales; sin que haya sido posible establecer una discusión madura sobrela existencia de otras alternativas para resolver tales problemas sin perturbar el desarrollo de una actividad que es fundamental para el país».
Tras recordar que «las cadenas agroindustriales argentinas contribuyen con 44% de los recursos fiscales, aseguren 56% de las exportaciones y generen 36% del empleo», Tomás puso sobre el tapete que «la agricultura argentina ya no es el 'gigante dormido' de los años sesenta; es una actividad que aplica, como pocas en el mundo, un herramental tecnológico y organizativo que permite al país posicionarse en niveles de liderazgo mundial».
Pero enseguida advirtió que el potencial de crecimiento del campo no está incluido «en ninguna de las agendas de las fuerzas políticas actuantes».
Con el espíritu de acercar posiciones, el presidente de la Federación de Acopiadores dijo que la entidad comparte el eslogan oficial de «Argentina, un país en serio». Sin embargo, opinó que «para que tal invocación tenga sentido es imperioso que un sector como el agroindustrial cuente con reglas de juego estables en el mediano plazo, de la misma manera que nuestros competidores extranjeros las disponen, asegurándose la posibilidad de pensar con confianza en el futuro».
Enfatizó Tomás que «en un país en serio, las decisiones públicas son tomadas con un efectivo conocimiento de la realidad y, como debe ser en toda comunidad organizada y democrática, con la participación de todos los sectores involucrados. Asimismo no se debe permitir, por ejemplo, que sea la violencia impune el mecanismo de solución de los reclamos gremiales».
Y, por último, convencido de que «la Argentina será un país en serio cuando el consenso, no la crispación o el desconocimiento, sea la base de las decisiones», abogó para que Agrotendencias 2007 sea «una contribución a ese camino de conocimiento y consenso, para así tener la estabilidad y la seguridad que nos permitan dar respuestas a las necesidades de nuestros compatriotas y a lo que el mundo nos reclama».


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