15 de agosto 2002 - 00:00

Impacto de la siembra directa

Aapresid, una asociación que promueve la siembra directa y una de las dos entidades que salió a mediar a favor de las empresas proveedoras de insumos durante la polémica desatada entre productores y compañías por la dolarización de semillas, fertilizantes y herbicidas, realiza su congreso anual de promoción de la actividad y recoge las opiniones de especialistas del sector.

«El deterioro del medio ambiente no es inevitable, al contrario, nuevas tecnologías como la siembra directa pueden mitigar y hasta reducir esos impactos», aseguró Otto Solbrig, biólogo e investigador de la Universidad de Harvard, en el marco del «X Congreso Nacional de Aapresid». que se desarrolla en Rosario.

Al respecto, Solbrig indicó que «es imperioso que se adopten estas nuevas modalidades de producir -no sólo porque son positivas en sí- sino porque constituyen un muy buen negocio». En este sentido, apuntó que «los mercados en los países desarrollados están empezando a exigir productos elaborados de manera no contaminante y pronto veremos la aparición de barreras no-arancelarias en este sentido».

«Los próximos años van a ser cruciales»
, dijo Solbrig. «Los mercados van a exigir métodos sustentables de producción, mientras que el calentamiento climático va a crear variaciones muy grandes en la producción y la gran incógnita es la actitud del gobierno y del país frente a los dilemas del agro», agregó. En este punto fue taxativo: «Si la actitud del gobierno es de comprensión de los problemas y sus políticas son dirigidas a aumentar la producción el futuro es muy prometedor. Si en cambio se sigue viendo al agro sólo como una fuente de ingresos para el fisco, entonces el futuro es mucho más incierto».

A la hora de hacer un repaso sobre la agricultura argentina, Solbrig indicó que ésta está convergiendo muy rápidamente con la agricultura de altos insumos que se practica en el Norte y que tuvo un impacto ambiental negativo. «Aumentó el uso de fertilizantes y de ciertos herbicidas, especialmente el glifosato, pero el uso de agroquímicos en general todavía es bajo comparado con otros países».

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