Expertos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) implementaron un sistema de seguimiento satelital de hacienda ovina, en Santa Cruz, para precisar el número de animales que pastan en una superficie y así evitar el proceso de desertificación que origina el sobrepastoreo en la Patagonia, que ahora se convirtió en la tercera región del mundo que cuenta con esa moderna tecnología.
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El objetivo del proyecto, que llevan adelante en forma con-junta autoridades del gobierno santacruceño y expertos del INTA, apunta a detener el proceso de desertificación que origina el sobrepastoreo, mediante la observación satelital de ovinos. La Patagonia, y fundamentalmente la provincia de Santa Cruz, se convirtió así en el tercer lugar del mundo en donde funciona ese sistema tecnológico que permite determinar cuál es el número de animales que pastan en una determinada superficie.
El seguimiento satelital de hacienda ya funciona con éxito en praderas de Estados Unidos y Escocia, y no se descarta que también se implemente en las Islas Malvinas, donde existe una importante cantidad de cabezas ovinas, informaron a la agencia «Télam» técnicos del INTA. «Este sistema será una buena herramienta para combatir la desertificación que produce el sobrepastoreo en la Patagonia», dijo Guillermo Clifton, técnico del INTA-Santa Cruz. Agregó que el proyecto, cuyo director es Andrés Cibils, se desarrolla en Potro Aike -en el sur de Santa Cruz-, con el apoyo de la Fundación Internacional para la Ciencia (IFS), de Suecia.
En la iniciativa trabajan además Amanda Manero y Pablo Rial, otros dos expertos del INTA-Santa Cruz, comentó Guillermo Clifton, quien dijo que «por ahora y a modo experimental, sólo dos ovejas cuentan con un collar y un posicionador satelital (GPS)». El técnico precisó que «los collares están dotados de un GPS con capacidad para almacenar la ubicación de los animales cada 15 minutos, por un período de aproximadamente 25 días».
El escaso número de esos aparatos «se debe a una cuestión económica», apuntó Clifton, ya que cada collar «tiene un costo de alrededor de 7.500 dólares, y a esto hay que sumarle un equipo portátil, más las computadoras de alta complejidad para decodificar los datos».
Explicó que «el collar es una computadora que almacena información mientras el animal pasta en el campo. Podemos saber si comen o no de noche, determinar su peso, dónde se qué lugares prefiere, está durmiendo, comiendo o caminando». Clifton manifestó el sistema permite determinar además qué carga efectiva reciben los sectores más pastoreados de un potrero, con qué frecuencia va una oveja al bebedero, y si un animal esquilado camina mucho más que otra con lana.
El técnico santacruceño indicó que «fundamentalmente, el sistema permite determinar cuáles son los lugares del campo donde pasan más tiempo las ovejas, puesto que hay sectores que reciben mucha carga de animales provocando el sobrepastoreo, una de las causas que originan la desertificación en la Patagonia». Señaló que actual-mente se están estudiando los patrones de distribución de pastoreo y de actividad de un grupo de ovejas Corriedale en las cuatro estaciones del año, en un potrero de mil hectáreas, con la asistencia de técnicos del Laboratorio de Teledetección y Sistema de Información Geográfica del INTA. Los collares poseen sensores de temperatura y de actividad, que pueden ser programados para almacenar datos en la memoria del GPS, con la misma frecuencia con la que se almacenan las coordenadas de ubicación de los animales, sostuvo Clifton. «Una vez finalizado el período de muestreo, los collares se retiran de las ovejas y los datos almacenados son bajados a una computadora personal para su posterior procesamiento», concluyó.
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