Impulso para los orgánicos
Se calcula que el sector alimentario cerró el balance del pasado año con un volumen de negocios de 127.000 millones de euros, de los que 3.000 millones correspondieron a productos «bio», es decir 500 millones más que en el año 2000.
«En el mercado hay unos 1.300 productos alimenticios ecológicos, pero los consumidores quieren más y el gobierno central, con la ayuda de las autoridades regionales, tiene la obligación de atender esa demanda», señaló Künast, quien a pesar del entusiasmo con el que afronta su reforma cuenta con la oposición del sector y de algunos estados federados gobernados por la oposición cristianodemócrata.
«No necesitamos una agricultura de museo, sino una reforma que cree puestos de trabajo y permita productos de calidad a precios al alcance de todos, lo que no es el caso de los alimentos 'bio', declaró el responsable de Agricultura de Sajonia, Steffen Flath. A juicio de Flath, la reforma de Künast supondría la muerte de la agricultura como sector productivo, pues además de incrementar los controles a la producción pretende modificar el sistema de ayudas a los agricultores y explotaciones ganaderas hasta desmantelarlo, así como pretende de cara al futuro Bruselas.
Contradicciones
El presidente de la Confederación Alemana de Agricultores, Gerd Sonnleitner, coincide con Flath y, aunque está dispuesto a colaborar con la ministra, lo acusó de intentar imponer su «ideología política» -Künast es del partido de los verdes-y lo exhortó a no crear frentes entre las explotaciones ecológicas y las tradicionales. En contrapartida, para el presidente de la Oficina Federal para el Medio Ambiente (UBA), Andreas Troge, la reforma propuesta por Künast se queda corta en cuanto al uso de químicos y fertilizantes en las cosechas y de antibióticos en los establos.
Además de con el apoyo de los ecologistas, la ministra cuenta con el respaldo del comisario europeo de Agricultura, Franz Fischler, quien a su paso por la Semana Verde aplaudió los planes de Künast y animó a los agricultores a aprovechar el potencial «bio». El comisario re-cordó que los Estados miembros de la Unión Europea tienen la posibilidad de acceder a subvenciones de Bruselas de hasta 20 por ciento para proyectos ecológicos, posibilidad que, a diferencia de Francia o Reino Unido, Alemania apenas ha aprovechado.


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