16 de enero 2002 - 00:00

Impulso para los orgánicos

La ministra alemana de Agricultura y Protección del Consumidor, Renate Künast, destinará 7,5 millones de euros a la promoción y fomento de la producción ecológica, como parte de una estrategia encaminada a lograr que 20 por ciento de los productos agropecuarios alemanes sea «bio» de aquí al año 2010. Künast declaró que el objetivo de esa campaña, que comenzará el próximo 18 con anuncios en televisión y carteles, es incentivar la producción y el consumo de los productos ecológicos.

Según datos del Ministerio de Agricultura, sólo 3 por ciento de los productos agropecuarios alemanes lleva el sello verde «bio», proporción que la ministra quiere aumentar hasta 20 por ciento de aquí a 2010 para igualarla a la de otros países vecinos.

En Austria casi 10 por ciento de la producción agropecuaria es ecológico, mientras que en Suecia esa proporción alcanza en la actualidad 25 por ciento.

Künast invertirá en su apuesta por los productos ecológicos unos 35 millones de euros, cifra que los profesionales consideran «irrisoria», pero es la máxima que se puede permitir Agricultura ante los fuertes recortes presupuestarios impuestos por su colega de Hacienda, Hans Eichel.

«Es un objetivo muy ambicioso pero realista», dijo Künast, que estos días utiliza la feria internacional de la alimentación y la agroindustria que se celebra en Berlín, la Semana Verde, como caja de resonancia de una reforma que, a su juicio, «es más que necesaria tras la crisis de la 'vaca loca'».

Künast señaló que, a raíz de esa crisis, la demanda de productos ecológicos aumentó en Alemania un tercio, lo que se tradujo para el sector de la alimentación «bio» en un mayor volumen de negocios y nuevas perspectivas.

Se calcula que el sector alimentario cerró el balance del pasado año con un volumen de negocios de 127.000 millones de euros, de los que 3.000 millones correspondieron a productos «bio», es decir 500 millones más que en el año 2000.

«En el mercado hay unos 1.300 productos alimenticios ecológicos, pero los consumidores quieren más y el gobierno central, con la ayuda de las autoridades regionales, tiene la obligación de atender esa demanda», señaló Künast, quien a pesar del entusiasmo con el que afronta su reforma cuenta con la oposición del sector y de algunos estados federados gobernados por la oposición cristianodemócrata.

«No necesitamos una agricultura de museo, sino una reforma que cree puestos de trabajo y permita productos de calidad a precios al alcance de todos, lo que no es el caso de los alimentos 'bio', declaró el responsable de Agricultura de Sajonia, Steffen Flath. A juicio de Flath, la reforma de Künast supondría la muerte de la agricultura como sector productivo, pues además de incrementar los controles a la producción pretende modificar el sistema de ayudas a los agricultores y explotaciones ganaderas hasta desmantelarlo, así como pretende de cara al futuro Bruselas.

Contradicciones

El presidente de la Confederación Alemana de Agricultores, Gerd Sonnleitner, coincide con Flath y, aunque está dispuesto a colaborar con la ministra, lo acusó de intentar imponer su «ideología política» -Künast es del partido de los verdes-y lo exhortó a no crear frentes entre las explotaciones ecológicas y las tradicionales. En contrapartida, para el presidente de la Oficina Federal para el Medio Ambiente (UBA), Andreas Troge, la reforma propuesta por Künast se queda corta en cuanto al uso de químicos y fertilizantes en las cosechas y de antibióticos en los establos.

Además de con el apoyo de los ecologistas, la ministra cuenta con el respaldo del comisario europeo de Agricultura, Franz Fischler, quien a su paso por la Semana Verde aplaudió los planes de Künast y animó a los agricultores a aprovechar el potencial «bio». El comisario re-cordó que los Estados miembros de la Unión Europea tienen la posibilidad de acceder a subvenciones de Bruselas de hasta 20 por ciento para proyectos ecológicos, posibilidad que, a diferencia de Francia o Reino Unido, Alemania apenas ha aprovechado.

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