Aunque se siga avanzando en la actividad de cosecha en los Estados Unidos y el mercado comience a concentrarse en los factores que podrían demorar o atrasar esta etapa, la plaza se encuentra imposibilitada de dejar de medir los impactos que podrían tener los acontecimientos de Nueva York en los precios, en el mediano y corto plazo. Además, resulta bastante difícil justificar subas con escasa demanda y con la actividad de recolección avanzando rápidamente. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) informó que ya se recolectó 13% del maíz, contra 9% de la semana anterior y 14% del promedio habitual. En soja, ya se cosechó 6% del área total, contra 3% de la semana anterior y 10% del promedio. El año pasado, la actividad de cosecha se encontraba mucho más adelantada: ya se había cosechado 24% del área correspondiente a maíz y 18% de la soja. El informe también consignaba una desmejora de dos puntos en los cultivos de soja; los cultivos en situación buena a excelente alcanzaban 53%. El maíz bueno a excelente permanece sin cambios en 56% de los cultivos. Se encuentra ya sembrado 32% de los cultivos correspondientes a trigo de invierno, contra 19% de la semana anterior y 27% del promedio. Los mercados de granos, al igual que la totalidad de las plazas, deberán asumir y adaptarse a los nuevos acontecimientos mundiales, que plantea un escenario con muchas novedades, la mayoría de ellas inéditas. Cabe siempre tener en cuenta que los mercados no son muy amigos de la incertidumbre y a esta altura de los acontecimientos, es posible que vivamos largos períodos sin conocer exactamente qué acontece en el escenario bélico internacional. Los fondos han venido manteniendo en general, posiciones largas de futuros de granos y el avance de la cosecha atenta contra el rédito a obtener en ellas.
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También languidece la posibilidad de una helada temprana con el correr de los días, algo de lo que se hablaba como una posibilidad en los estados del Norte, aunque a ella sería vulnerable solamente la soja. En el caso del maíz, un episodio climático de esta naturaleza afectaría la calidad pero no necesariamente la cantidad. Muchos se siguen desilusionando con los números del USDA del mes anterior y no terminan de digerir el impacto del informe que resultó ser bajista y algunos se resignan a pensar que las cifras de producción a revelar en el próximo informe no diferirán mayormente de las expresadas en setiembre.
Con las cosechas de trigo completadas en los EE.UU. el país se apresta a conseguir destinos para su mercadería. El trigo ha sido el producto que con menos fuerza se plegó a los movimientos alcistas de la soja y del maíz y aquél que con mayor virulencia reaccionó ante hechos negativos. Le queda, entonces, a EE.UU. la posibilidad de exportar con cierta holgura hasta fin de año, momento en el cual se comienza a hacer sentir la oferta estacional del hemisferio sur. La administración del presidente Bush determinó enviar 10 mil toneladas de este producto a los refugiados afganos, a través de la ONU, y con destino a las fronteras de Pakistán e Irán. También se donaron esta semana 17 mil toneladas de trigo a Bosnia. Durante las últimas dos semanas, la actividad de exportación a Egipto resultó activa, con compras por alrededor de un millón de toneladas, de las cuales la mayoría resultó ser de los EE.UU. Este país importa anualmente unos 6 millones de toneladas.
Circulaban rumores que China estaría sugiriendo a los importadores de ese país la disminución en el ritmo de compras de ese país, lo que asociado a los problemas con los materiales transgénicos, disminuirán seguramente el ritmo de los negocios.
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