Italia (especial) - Fuera del circuito europeo de las grandes exposiciones alimentarias, que componen Anuga, París y Barcelona, la Feria de Rimini se ha posicionado como una interesante alternativa para los ávidos compradores del Viejo Continente. Recientemente, tuvo lugar en la ciudad balnearia del Mar Adriático la 33ª edición de MIA (Mostra Internazionale dell'Alimentazione) que cuenta con 45 mil metros cuadrados de superficie cubierta y 900 expositores.
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Cuando hace un par de años las autoridades de la Feria convocaron a las cámaras italianas de la región, creyeron que los países del Cono Sur de América latina tenían mucho que ofrecer al competitivo mercado alimentario europeo. La Cámara Italiana de Comercio en la República Argentina, con sede en Buenos Aires, fue la que tomó la iniciativa. Y por eso no debe extrañar que la última Feria MIA tuviera una fuerte presencia de los empresarios de nuestro país.
• Emprendedores
Claudio Farabola, responsable de la asistencia a emprendedores de la Cámara, lo sintetiza así: «Primero realizamos un trabajo destinado a que las autoridades de la Feria de Rimini conocieran en profundidad cuál es el potencial del sector agroalimentario argentino, y cuando nos dieron vía libre para comenzar a trabajar en tal sentido, convocamos a los empresarios que afortunadamente entendieron que se les abría una posibilidad interesante». Como dice el dicho: «El que pega primero, pega dos veces».
La Feria moviliza durante cinco días a casi 50 mil personas, la mayoría de los cuales son profesionales a la búsqueda de nuevos negocios y de productos exóticos poco conocidos en Europa. El mercado de la comida «fuori casa», según la consultora AC Nielsen, factura sólo en Italia la friolera de 36 millardos de euros. En este país no prevalece el fast-food, sino que por el contrario las pizzerías son los lugares de comida más concurridos. Además, existen alrededor de 70 mil restoranes distribuidos en la península. Los italianos hacen un culto de la buena mesa y se muestran siempre dispuestos a probar nuevos productos, aunque no disimulen su fanatismo por la culinaria local.
El estudio de AC Nielsen indica que los consumidores italianos hoy están dispuestos a probar nuevos productos, pero también a «consumar» una experiencia distinta.
Es el caso del té verde, que se difundió sobre todo el último año y se convirtió en un boom por su capacidad de ser mucho más que una simple bebida, sino que constituye una respuesta a la necesidad de bienestar. La oferta de alimentos nacionales se basó fundamentalmente en carnes y frutas frescas.
• Gestiones
Por su parte, La Cámara de Comercio Exterior de Cuyo ocupó un stand donde se ofreció información sobre la gama de frutas mendocinas, chivito malargüino y demás alternativas que ofrece la región. El gerente de la Cámara, Mario Bustos Carra, señaló que están muy adelantadas las gestiones con la empresa Clerici, de Génova, líder en logística y movimiento de cargas en Italia.
El gerente comercial de este grupo, Stefano De Paolo, destacó que son especialistas en productos frutihortícolas, ya que 95% de la operatoria corresponde a este tipo de mercadería. Y agregó que están muy avanzadas las gestiones para que la Cámara cuyana pueda instalar una oficina en el puerto de Génova, con lo cual se podrá fortalecer el acuerdo estratégico destinado a incrementar los envíos de fruta argentina.
Un nicho de producción al que se debe prestar cada vez más atención es el de los productos orgánicos. Es un mercado en continua expansión y por el gran poder adquisitivo de los consumidores europeos, se abren posibilidades concretas de negocios para las empresas argentinas. Este tipo de productos tuvo un papel relevante en la Feria MIA, tanto a nivel de expositores como de eventos colaterales.
En Italia existen más de 60 mil establecimientos con producción biológica, 20% por encima de los niveles que se registraban en 2000. Pero como siempre se dice: «La mujer del César no sólo debe ser honesta, sino que también debe parecerlo». A nuestros sistema de producción, que son naturales por tradición, es indispensable sumarles aspectos vitales como la trazabilidad y la certificación.
En síntesis, la Feria de Rimini resultó un escenario adecuado para esta primera incursión de empresas alimentarias argentinas. Por los resultados obtenidos, en la Cámara de Comercio Italiana de Buenos Aires son optimistas respecto de lo que puede ocurrir en las próximas ediciones.
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