La demanda china sigue siendo un interrogante
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Pero en los últimos cinco años, y al compás del espectacular crecimiento de la economía, el consumo se incrementó a razón de 1 kg/hab./ año, cifra que representa un consumo de nada menos que 1.200.000 toneladas adicionales anuales. Para producir semejante cantidad hacen falta 6,5 millones de toneladas de soja y, a modo de referencia, basta cotejarla con la producción anual de la India, el quinto productor mundial, con 6 millones de toneladas.
Otro dato significativo es que China posee alrededor de 22% de la población mundial (1.284 millones de habitantes), pero solamente 7% de la superficie arable del planeta. Las estadísticas oficiales muestran que cuenta con 10 personas por hectárea arable para alimentar mientras en el mundo el promedio está situado en 4,4 personas por hectárea. Debido a esta importante carencia, China dejó de ser autosuficiente en la producción de alimentos e importa cantidades crecientes de commodities. Tal situación impulsó el desmesurado encarecimiento de los fletes marítimos, porque en el mundo no hay barcos suficientes para transportar todas las materias primas requeridas por la industria China.
China, con una producción que en los últimos años se estabilizó en alrededor de los 15 millones de toneladas, se convirtió en el mayor importador mundial de soja. La Argentina es un proveedor relevante de porotos de soja ya que en el año 2003 se exportaron con ese destino 5,9 millones de toneladas, y 1,6 millón de aceite. Si se considera que nuestro país exporta un total de 8,6 millones de toneladas de porotos de soja, se torna evidente nuestra « chinadependencia», ya que 67% de las exportaciones totales de los granos de soja y 25% del complejo oleaginoso tienen ese destino.
Por otra parte, debe advertirseque China tiene déficit tanto de trigo, que en el transcurso del año pasado no alcanzó para el consumo -faltaron 19 millones de toneladas-como de arroz, pues le faltan nada menos que 20 millones de toneladas, cuando en el mundo las exportaciones totales de ese grano no alcanzan a 26 millones. Y otro tanto ocurre con el maíz. Sin embargo, nada induce a pensar que automáticamente China vaya a suplir sus faltantes con mayores importaciones.
Ahora, y sobre la posición de la Argentina, los esfuerzos deberían centrarse en la colocación en China de productos con mayor valor agregado, a pesar de que la ambición de los asiáticoses reservarse la constitución de las agroindustrias. Y esta política se está desarrollando aceleradamente al amparo de la fuerte radicación de capitales extranjeros y de niveles salariales únicos en el planeta por lo bajos.
Un amplio estudio efectuado por el CARI (Consejo Argentino sobre las Relaciones Internacionales) señala que en el mediano plazo China sostendría «una política orientada a proteger su sector agrícola mediante la aplicación combinada de aranceles diferenciales respecto de las materias primas y productos elaborados a fin de privilegiar el desarrollo de sus industrias de procesamiento, adquiriendo en el mercado internacional los insumos necesarios».
Las oscilaciones en los precios de las materias primas y últimamente en los precios de la soja -que tan preocupados tiene a los agricultores y al gobierno argentinos-deberían ser un toque de alerta para acelerar la concreción de convenios a más largo plazo, diversificar la producción y las exportaciones y, fundamentalmente, fomentar por todos los medios las asociaciones internacionales para la elaboración de manufacturas alimenticias.


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