2 de junio 2004 - 00:00

La demanda china sigue siendo un interrogante

La caída en el precio de la soja ocurrida en los últimosdías abre varios interrogantes acerca de sus causas. Son más de uno los motivos que determinan el valor actual de la soja, pero la actitud que en el futuro pueda adoptar China -uno de los principales mercados importadores y productores-genera la mayor incertidumbre. Sucede que los números (y las distorsiones) de China son tan considerables, que se dice que cuando allí aletean las mariposas, un terremoto se avecina del otro lado del mundo.

El potencial crecimiento del mercado chino de aceites vegetales es inmenso. Su consumo actual ronda los 17 kg/hab./año, mientras en los países industrializados es de 40 kg/hab./ año.

Pero en los últimos cinco años, y al compás del espectacular crecimiento de la economía, el consumo se incrementó a razón de 1 kg/hab./ año, cifra que representa un consumo de nada menos que 1.200.000 toneladas adicionales anuales.
Para producir semejante cantidad hacen falta 6,5 millones de toneladas de soja y, a modo de referencia, basta cotejarla con la producción anual de la India, el quinto productor mundial, con 6 millones de toneladas.

Pero con las limitaciones estructuralesde su sector agrario, los chinos no pueden hacer frente a la mayor demanda por sí solos, situación que los lleva hacia un camino sin salida. Su economía crece y la población tiene más poder adquisitivo, pero la tierra no es capaz de satisfacer estos nuevos requerimientos. Además, su población se incrementa a razón de: ¡11 millones por año!

Se debe tener en cuenta que su producción agraria descansa en unidades productivas de carácter familiar, que no sobrepasan un promedio de 4 hectáreas, pues dificultades de índole jurídica obstaculizan la constitución de unidades de mayor tamaño y la inversión en equipo mecanizado.

Este dato lleva a suponer (y solamente suponer, ya que con los chinos nunca se sabe nada con certeza), que será muy difícil el aumento de la productividad agraria en los próximos años, por lo menos en la escala requerida. Sobre todo, si a esto se suma la escasa disponibilidad de agua dulce, que es el problema más difícil de solucionar.

Otro dato significativo es que China posee alrededor de 22% de la población mundial (1.284 millones de habitantes), pero solamente 7% de la superficie arable del planeta.
Las estadísticas oficiales muestran que cuenta con 10 personas por hectárea arable para alimentar mientras en el mundo el promedio está situado en 4,4 personas por hectárea. Debido a esta importante carencia, China dejó de ser autosuficiente en la producción de alimentos e importa cantidades crecientes de commodities. Tal situación impulsó el desmesurado encarecimiento de los fletes marítimos, porque en el mundo no hay barcos suficientes para transportar todas las materias primas requeridas por la industria China.

China
, con una producción que en los últimos años se estabilizó en alrededor de los 15 millones de toneladas, se convirtió en el mayor importador mundial de soja. La Argentina es un proveedor relevante de porotos de soja ya que en el año 2003 se exportaron con ese destino 5,9 millones de toneladas, y 1,6 millón de aceite. Si se considera que nuestro país exporta un total de 8,6 millones de toneladas de porotos de soja, se torna evidente nuestra « chinadependencia», ya que 67% de las exportaciones totales de los granos de soja y 25% del complejo oleaginoso tienen ese destino.

• Déficit

Por otra parte, debe advertirseque China tiene déficit tanto de trigo, que en el transcurso del año pasado no alcanzó para el consumo -faltaron 19 millones de toneladas-como de arroz, pues le faltan nada menos que 20 millones de toneladas, cuando en el mundo las exportaciones totales de ese grano no alcanzan a 26 millones. Y otro tanto ocurre con el maíz. Sin embargo, nada induce a pensar que automáticamente China vaya a suplir sus faltantes con mayores importaciones.

Ahora, y sobre la posición de la Argentina, los esfuerzos deberían centrarse en la colocación en China de productos con mayor valor agregado, a pesar de que la ambición de los asiáticoses reservarse la constitución de las agroindustrias. Y esta política se está desarrollando aceleradamente al amparo de la fuerte radicación de capitales extranjeros y de niveles salariales únicos en el planeta por lo bajos.

Un amplio estudio efectuado por el
CARI (Consejo Argentino sobre las Relaciones Internacionales) señala que en el mediano plazo China sostendría «una política orientada a proteger su sector agrícola mediante la aplicación combinada de aranceles diferenciales respecto de las materias primas y productos elaborados a fin de privilegiar el desarrollo de sus industrias de procesamiento, adquiriendo en el mercado internacional los insumos necesarios».

Las oscilaciones en los precios de las materias primas y últimamente en los precios de la soja -que tan preocupados tiene a los agricultores y al gobierno argentinos-deberían ser un toque de alerta para acelerar la concreción de convenios a más largo plazo, diversificar la producción y las exportaciones y, fundamentalmente, fomentar por todos los medios las asociaciones internacionales para la elaboración de manufacturas alimenticias.

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