16 de enero 2006 - 00:00

La lluvia benefició a la soja pero llegó tarde para el maíz

Las lluvias caídas en los últimos días en la pampa húmeda mejoraron el rendimiento de los cultivos de soja pero fueron tardías para el maíz, cuya cosecha sufrirá una fuerte merma, según coincidieron distintos especialistas.

El agua caída el fin de semana hizo recuperar los cultivos de soja que estaban fuertemente afectados por la sequía y su producción será cercana a 37 millones de toneladas, según estimaciones de consultores.

Respecto del maíz, el agua llegó pero en forma tardía para recuperar los cultivos y como consecuencia de la seca se prevé una pérdida cercana a 400 millones de dólares estadounidenses.

Luciano Miguens, titular de la Sociedad Rural Argentina (SRA), afirmó que "en el maíz hay algunas zonas en las que las pérdidas son irreversibles porque es uno de los cultivos más sensibles, y afecta más la falta de agua en el momento de la siembra".

"La soja aguantó más la seca porque su recolección es posterior", sostuvo Miguens, quien analizó que el aumento en el costo del maíz no va a impactar en el precio de la carne.

Por su parte, Mario Llambias, presidente de Confederaciones Rurales Argentina (CRA), afirmó que "la soja está, a partir de la sequía, con poco desarrollo".

"La soja es mucho más estable que el maíz y puede recuperarse, pero igualmente va a haber alguna afectación porque hubo una floración que no se pudo concretar", concluyó Llambias.

Fernando Negri, titular de los Grupos CREA (Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola) de la Zona Oeste Bonaerense, dijo que en Trenque Lauquen, Pellegrini, Guaminí y Henderson la lluvia hizo que la soja "cambiara rotundamente para bien".

"No estamos tan comprometidos con el rendimiento; no nacieron plantas nuevas, pero dejaron de morir", graficó.

En cuanto al girasol, comentó que la sequía "nos agarró saliendo del período crítico; la lluvia llegó tarde y no compensa la pérdida de rendimiento porque ahora está terminando la floración".

Parecido panorama dio respecto del maíz, al decir que el agua caída "ayuda a que no se siga acelerando la seca, pero ya es un poco tarde".

En contrapartida, Negri comentó que la lluvia originó una "explosión de la producción de los tambos", dado que el agua hizo crecer el pasto que alimenta al ganado vacuno y los chacareros no se vieron obligados a alimetarlos con maíz y forrajes.

"Con la lluvia nos sacamos un salvoconducto hasta fines de enero o principios de febrero, pero si no vuelve a llover volveremos a la situación de antes, porque el suelo acumula agua pero luego se necesitan más lluvias", advirtió.

Alex Humbert Maguire, presidente de los Grupos CREA de la zona de Pergamino, Salto, Rojas, Colón y Arrecifes, afirmó que en la última semana cayeron más de 170 milímetros de agua.

Explicó que el cultivo de maíz en esa zona "ya pasó su momento", pero reconoció que la lluvia "vino bien para la soja y las pasturas".

Maguire dijo que el crecimiento de los pastos que alimentan al ganado "hacen que no se resientan el celo ni la preñez de los vientres, dado que es en esta época en que las vacas quedan preñadas y no se afectaría la futura producción de terneros".

Eduardo Bussi, el presidente de la Federación Agraria Argentina, culpó la falta de producción a las fuertes retenciones que sufre el sector y que desincentiva las inversiones en la actividad.

"Para más siembra de maíz o cría de ganado se necesitan más subsidios", dijo Bussi, en declaraciones a radio América.

En Entre Ríos, el secretario de la Producción provincial, Daniel Welschen, dijo hoy que que el gobierno aún no ha pedido la declaración de la emergencia agropecuaria a causa de la sequía porque no se ha llegado al 50 por ciento de las pérdidas en la totalidad de los cultivos.

Weslchen dijo que el tema de la sequía fue analizado hoy en la habitual reunión de los lunes del gabinete entrerriano y anticipó que la provincia seguirá sin pedir la emergencia agropecuaria al poder ejecutivo nacional porque "todavía no se llegó al 50 por ciento de pérdidas en la totalidad de los cultivos".

"Lo que se ha hecho es ir evaluando la situación", agregó el funcionario al tiempo que anticipó que "se seguirá evaluando el estado de los cultivos en cada uno de los departamentos.

Welschen reveló que Entre Ríos posee 1,8 millones de hectáreas cultivadas, de las cuales 1,2 corresponden a sembradíos de soja y observó que "con las últimas lluvias, el cultivo podrá ser recuperado en gran parte".

Respecto del maíz admitió que el más perjudicado "es el que se sembró después del 16 de setiembre, en una época no recomendada para hacerlo", concluyó.

En el caso de la provincia de Santa Fe, las lluvias caídas desde el miércoles pasado hasta hoy "revirtieron fundamentalmente la situación de la soja, que va a tener buenos rendimientos", según expresó el director general de Análisis de la Producción Agropecuaria de Santa Fe, Modesto Malvasio.

El funcionario dijo que los registros de lluvias fueron variados y que beneficiaron especialmente al sur provincial, donde comenzó a llover el miércoles, pero también a la región central de la provincia y una parte del norte.

Esas lluvias permitirán "buenos rindes en la soja, aunque no excepcionales como en las campañas donde el cultivo es acompañado por lluvias más regulares", agregó Malvasio.

En La Pampa, el presidente de la Asociación Agrícola Ganadera, Pedro González Gomila sostuvo que pese a las lluvias caídas en los últimos días "lo que está perdido no se recupera, si bien las pasturas mejoran", y sostuvo que el panorama como consecuencia de la sequía "es sombrío".

" Lo que está perdido está perdido y no hay manera ni lluvia que permita su recuperación, porque para la siembra gruesa, como girasol y maíz, el agua que llega ahora es tarde porque las plantas cumplen su ciclo", declaró el dirigente agropecuario.

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