28 de marzo 2006 - 00:00

La trazabilidad garantiza la calidad de los vinos

La trazabilidad, información sobre los pasos seguidos en cada una de las etapas de elaboración de los alimentos, aplicada a los vinos argentinos dará garantías de calidad a los consumidores y mejorará la competitividad del producto que proyecta sumar exportaciones por 2.000 millones de dólares estadounidenses anuales, destacaron los representantes del sector.

"La trazabilidad perfecciona constantemente la calidad de elaboración, da seguridad al consumidor y aumenta la competitividad del producto" señaló Marcela Gimeno autora de la primera "Guía de identificación y trazabilidad de vinos argentinos" presentada en la sede del Instituto Nacional de Vitivinicultura (IVN).

El concepto de informar "sobre los procesos realizados y los insumos utilizados en toda la cadena de producción" en la elaboración de vinos esta muy difundido entre los países productores del mundo e imprime "competitividad internacional al producto", destacó la especialista.

En Argentina recién se están dando los primeros pasos pero la trazabilidad será imprescindible para cumplir las metas del Programa de Alimentos Argentinos" de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (SAGPyA) de llegar a una exportación anual de 2.000 millones de dólares en vinos, agregó.

"El proceso puede ser paulatino pero sostenido porque más que un gasto es una inversión a largo plazo" insistió.

En el caso de los vinos la trazabilidad debe garantizar la calidad de las uvas, las condiciones ambientales de las zonas donde están implantadas las viñas, la presencia de contaminantes en las aguas de riego, el manejo de los agroquímicos y los sistemas de cosecha.

Asimismo debe informar sobre los sistemas de "crianza y añejamiento" del vino, el tipo de "vasija" utilizada y el tiempo de tratamiento.

"Estos factores son muy importantes y su descripción figura en las etiquetas de los vinos más cuidados, pero lo importante es que los productores tengan los elementos para probar, frente a eventuales consultas de los consumidores que esa información es correcta" apuntó Gimeno.

La autora indicó que la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por su sigla en inglés) de las Naciones Unidas definió "los riesgos de intoxicación" que puede provocar el vino por la presencia de "micotooxinas peligrosas para la salud humana".

Los procesos de producción deben "despejar toda duda sobre estos riesgos" que constituyen "cargas adicionales" para la comptencia del producto en los mercados internacionales.

Por su parte, Natalia Bonvini apuntó que desde hace dos años la SAGPyA desarrolla cursos sobre "Buenas práctcas de manufactura", "Control de calidad y puntos de riesgo y Trazabilidad" en las zonas vitivinícolas de las provincias de Mendoza, San Juan y Salta para capacitar a los técnicos de las bodegas.

Los cursos tienen buena receptividad "porque aportan conocimientos últiles para mejorar las condiciones de producción pero todavía queda un largo camino por recorrer" señaló la especialista.

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