Las miradas puestas en el trigo
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a) El grupo de países exportadores tradicionales disminuye su producción en algo más de 15 mill. de t. La disminución en la producción de la Unión Europea luego de la supercosecha del año pasado, y una baja estimada en la producción de la Argentina de 2,5 mill. de t explican el cambio señalado.
b) Dentro del grupo de países exportadores no tradicionales (ex URSS e India) se estima un aumento cercano a los 4 mill. de t, de donde la baja neta para el conjunto de países exportadores sería del orden de los 10 mill. de toneladas.
c) China, que durante la campaña pasada llegó a importar 7 mill. de t, este año aumenta su producción en 4 mill. de t, de donde se proyecta que las importaciones de este año van a bajar en proporción.
d) Brasil, principal importador en el nivel mundial, disminuye su producción en un millón de toneladas, aunque de acuerdo con informes recientes, la calidad de este año resultaría muy superior a la del año pasado. En este caso, se estima que va a importar una cantidad similar a la del año anterior, 5,2 mill. de toneladas.
e) En base a una estimación para la Argentina de 13,5 mill. de t (que puede ser menor), se proyecta un saldo exportable de 8 mill. de t vs. casi 11 de este año.
f) En cuanto a los stocks finales mundiales, se proyecta una disminución del orden de los 7 mill. de t, lo cual contrasta con el incremento de casi 18 mill. de t de la campaña.
Conclusión: a pesar de la reducción de stocks, el panorama del trigo no difiere demasiado del que presentó la campaña anterior.
En el caso de la Argentina, de resultar la producción como la estimada por el USDA, nuestro país debería colocar cerca de 3 millones de toneladas a países distintos de Brasil y resto de Sudamérica, debiendo competir en este caso con el resto de los países exportadores. El año pasado el saldo extra SA superó los 5 mill. de t de donde el esfuerzo de venta de este año en condiciones de competencia sería menor.
El problema por el momento es que la expectativa de una producción bastante menor a la del año pasado le está restando liquidez al mercado. El productor no vende (disponible y forward) bajo el supuesto de que la cosecha va a ser chica y el trigo debería valer, con lo cual el exportador no tiene demasiadas municiones para competir con eficacia en destinos extra Sudamérica. Esto no es bueno para el mercado en la medida en que puede significar llegar a la cosecha con pocas ventas de exportación. Para el más largo plazo y una vez colocado el citado saldo, el mercado seguramente, y como pasa todos los años, se convierte en un juego entre el molinero brasileño y el productor local, teniendo como telón de fondo las perspectivas de producción en el Hemisferio Norte para la cosecha 2006.



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