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"Ya dicté una medida provisional (legalización temporal a la espera de la ley definitiva) en las dos cosechas anteriores, creo que ahora es el Congreso el que tiene que votar", declaró Lula en una entrevista divulgada este martes por el diario O Estado de Sao Paulo.
Lula, cuyo Partido de los Trabajadores tradicionalmente se opuso a legalizar los organismos genéticamente modificados sin exhaustivos controles científicos, aceptó tras llegar al poder en 2003 autorizar por decreto la comercialización de soja transgénica de las dos últimas cosechas, para evitar pérdidas a los agricultores del sur que contrabandearon el grano de Argentina.
Las autorizaciones presidenciales se hicieron a la espera de que el Congreso aprobara la polémica ley de Bioseguridad, que al parecer del propio redactor y senador Osmar Dias, no tiene posibilidades de aprobación antes de la próxima cosecha, en octubre.
El gobierno y parte del Senado ya aceptan uno de los más polémicos aspectos de la ley, el uso científico de células tronco (de embriones congelados) para fines terapéuticos, pero todavía se debate sobre el tema de los transgénicos.
Brasil recolectó 4,1 millones de toneladas de soja transgénica en su cosecha del 2003-2004 (8,2% de la producción nacional, valorizada en cerca de 900 millones de dólares), según el Ministerio de Agricultura.
El 88,1% de la cosecha de soja transgénica se recolectó en el estado de Rio Grande do Sul (limítrofe con Uruguay y Argentina).
Brasil se convirtió en 2003 en el primer exportador mundial de soja, según el ministerio, sumando 8.125 Millones de dólares (31% más que en 2002) y 35,9 millones de toneladas; en los primeros seis meses de 2004 sumaron 18,9 millones de toneladas y 5.460 Millones de dólares.
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