17 de enero 2002 - 00:00

Manejo de Pasturas y Pastizales luego de las Inundaciones

En aquellas regiones más planas de la geografía regional, donde la evacuación natural de las aguas es lenta, la contingencia se prolongará más allá del período de lluvias excesivas que se atraviesa. Para quienes disponían de reservas forrajeras, principalmente rollos y/o fardos, probablemente los hayan utilizado durante el período de la inclemencia climática.

Por lo tanto, debido a los movimientos de hacienda que se hicieron, una vez que estas condiciones se tornen más favorables, una proporción considerable de la región dispondrá de excedentes de forraje, el cual tendrá pocas oportunidades de ser cosechado, al menos en lo inmediato, por dificultades en el acceso a las pasturas y en la oferta de maquinarias.

Este panorama hace prever que la alimentación de los animales retenidos en los establecimientos se realizará, fundamentalmente, en base al pastoreo directo de una proporción restringida del área disponible de pasturas sembradas y pastizales naturales. Por tal razón, estos recursos se verán necesariamente sometidos a una alta presión de pastoreo, es decir habrá una mayor cantidad de animales en una menor superficie de pastoreo.

¿Cuál será el estado de los recursos forrajeros luego de que cesen las lluvias excesivas?

Las pasturas perennes, dominadas por especies "rústicas" como agropiro alargado o festuca alta, es de esperar que no sufran efectos negativos marcados por la inundación en sí misma.

En cambio, si las aguas alcanzaron terrenos más altos, donde normalmente se implantan especies que requieren suelos más profundos, por ejemplo: pasto ovillo, cebadilla criolla, falaris bulbosa, trébol rojo o alfalfa, es probable que ocurran pérdidas importantes en la cantidad de plantas y por lo tanto las pasturas sufrirán un fuerte deterioro difícilmente reversible a través del manejo.

Daños semejantes pueden producirse en las áreas menos afectadas por la inundación, debido a las excesivas cargas que deben soportar.

En lo que se refiere a pastizales naturales, éstos constituyen un recurso dominado por especies forrajeras mejor adaptadas para sobrevivir frente a condiciones de anegamiento. Por tal razón, existen menores riesgos de que se deterioren ante esta contingencia.

Por otro lado, es posible aseverar que puede mejorar su aptitud forrajera, ya que a diferencia de las especies nativas, períodos prolongados de inundación, disminuyen la cantidad de malezas.

¿Cómo hacer una buena utilización de los recursos forrajeros mejorando su capacidad, para sostener la alimentación del ganado en el período inmediato a las inundaciones?

En principio, sería adecuado sistematizar la superficie en función del grado de anegamiento, del tipo de recurso forrajero y de su estado. Para ello pueden considerarse los siguientes aspectos:
1. De ser posible, ubicar áreas centrales, topográficamente altas para concentrar animales, las que servirán de distribuidor hacia pasturas sembradas o pastizales naturales cuya utilización se realizará durante el día.
2. El tiempo de permanencia se ajustará de acuerdo al grado de encharcamiento, recurso forrajero disponible y número de animales a pastorear, teniendo como indicador que la superficie sea utilizada en forma pareja y sin producir un pisoteo excesivo.
3. Se podrá flexibilizar el ajuste del tiempo de permanencia, previendo áreas "pulmón" de libre acceso para los animales.
4. Las áreas "pulmón" podrán ubicarse en aquellos suelos que aún bajo agua presentan buen piso, por ejemplo: pasturas de festuca alta, o potreros que hubiesen sido destinados para realizar agricultura y que no pudieron sembrarse.
5. Las pasturas más deterioradas serán más adecuadas como áreas de concentración, dado que en ellas no importará que se sacrifique su futuro forrajero.

Dejá tu comentario