16 de junio 2005 - 00:00

Márgenes con altos costos

Márgenes con altos costos
Los primeros cálculos de los márgenes brutos esperados para el maíz de la campaña 2005/'06 no son favorables, a pesar del aumento de precios futuros respecto del último ciclo.

La primera barrera por sortear es el alto costo de implantación, que duplica al de la soja de primera en el norte de Buenos Aires. La segunda es el menor margen bruto proyectado. Cálculos presentados en el CREA Seguí-La Oriental, en el norte de Buenos Aires, para el caso de campo propio, muestran que los resultados económicos esperados de la soja de primera son 60% superiores a los del cereal, cuando se consideran rindes medios y los precios del Mercado a Término disponibles a mediados de juniopara la época de cosecha (75 u$s/t para maíz y 170 u$s/t para soja).

El aumento de los precios del nitrógeno en sus diferentes formas torna complicados los números y la decisión en fertilización nitrogenada del maíz.
Si se desarrolla un cultivo con la expectativa de precio de venta citado y se pagan 370 dólares por tonelada de urea, sólo se podría aplicar nitrógeno en dosis que aseguren una respuesta unitaria superior a 23 kilos de maíz por cada kilogramo de nitrógeno aplicado.

En el cuadro 1 se presentan las cantidades de maíz necesarias para pagar un kilo de nitrógeno aplicado e incorporado con tres precios posibles del grano.

Los datos de la última fila representan la respuesta física por obtener para pagar el costo de la fertilización nitrogenada. La respuesta requerida para cubrir costos, con precios de maíz de 65 y 75 u$s/t -del orden de 23 a 28 kg de maíz por kilo de nitrógeno aplicado en números redondos-es superior a la respuesta unitaria esperable de 20 a 25 kg promedio, en condiciones de producción, en la mayoría de los años. Esta respuesta media es la que marcan los modelos de simulación empleados en la zona norte de Buenos Aires para la toma de decisiones en el cultivo y los numerosos ensayos de fertilización realizados en los últimos años por el CREA y la zona norte de Buenos Aires.

Este punto es el tercer escollo por sortear. Tener resultado económico en la fertilización nitrogenada en este contexto implica usar dosis muy bajas del nutriente para que la respuesta unitaria sea alta y supere el alto costo, pero supone, también, aspirar a rendimientos igualmente bajos.

Como los precios del nitrógeno fueron subiendo durante lo que va del año, quien no tomó posición temprana en ese insumo se las verá en figurillas para generar una respuesta económica rentable.


En el cuadro se presentan los márgenes brutos esperados del maíz 2005/'06, de acuerdo con ofertas crecientes de nitrógeno y con tres precios esperados del cereal según los rendimientos físicos del modelo mencionado.

El comportamiento de las curvas muestra que, de cumplirse los supuestos de respuesta al fertilizante, en la campaña 2005/'06 no convendría sobrepasar las dosis bajas de nitrógeno, sobre todo ante precios esperados de 7,5 u$s/qq.


Si las premisas expuestas se cumplen, no convendría intensificar el planteo de producción de maíz. Con estos valores no habría respuesta en el margen ante el aumento de la dosis. A mayor intensificación en nitrógeno, mayor riesgo de pérdida económica, sobre todo con precios esperados bajos para el maíz.

Otro enfoque del mismo análisis en el CREA Seguí-La Oriental, pero que refuerza los conceptos anteriores, es la determinación del beneficio marginal por la aplicación de
nitrógeno, es decir, qué beneficio económico se obtiene en la medida en que se añadan cantidades crecientes de nitrógeno y, por ende, de costo. Permite determinar la dosis máxima económica (cuando el beneficio marginal es igual a cero).

El análisis muestra que, con el precio de 6,5 u$s/qq, el beneficio marginal de la aplicación de nitrógeno se hace cero en ofertas muy bajas del nutriente. Es decir que en esa dosis se gasta lo mismo que ingresa y a partir de ese punto se pierde plata. Si el precio por obtener para el maíz es 6,5 u$s/qq, no se ve con claridad la ventaja de fertilizar.

Con un precio esperado de maíz de 7,5 u$s/qq, capturable por el MAT hoy, el beneficio marginal que produce la fertilización (en dosis de 100-110 kg de nitrógeno por hectárea) es muy escaso, con resultados negativos a dosis mayores.

El presente análisis está exclusivamente enfocado en la asignación de recursos para lograr el mejor resultado económico posible en el cultivo de maíz (hasta dónde invertir en fertilización) y no tiene en cuenta otros aspectos, como la participación del maíz en la rotación y la secuencia de cultivos y su impacto en los resultados globales.

• Perspectiva

Limitados por ese marco, los resultados expuestos muestran una perspectiva preocupante para el cereal de la campaña 2005/'06, si no se modifican las variables consideradas (principalmente, costo del fertilizante y precio del grano de maíz). Y fuertes interrogantes por resolver.

El maíz representa una mayor inversión que el cultivo de soja y un menor resultado económico esperado en un escenario de precios relativos maíz: soja desfavorable. Pero también se agrega una muy deteriorada relación nitrógeno: maíz que implica un fuerte estímulo en contra para mantener la intensificación ya lograda del cultivo en zona núcleo. Son fuertes obstáculos por resolver. Estos aspectos empeoran si se considera la agricultura en campos alquilados y en zonas con mayores distancias a puerto, donde el costo del flete erosiona fuertemente los resultados.

En el contexto del escenario planteado, surgen algunos interrogantes por resolver: ¿sería conveniente apuntar a lograr altos rendimientos en maíz intensificando la fertilización nitrogenada? Si las dosis de nitrógeno más convenientes serían las menores, ¿tendría sentido mantener un cultivo de maíz de baja producción? Si la relación nitrógeno-maíz es tan desfavorable, ¿qué impacto tiene en los resultados una rebaja del IVA en los fertilizantes?

En ese contexto, puede fortalecerse aún más la extrema tendencia a la sojización de la agricultura argentina, al menos en la campaña 2005/'06.

Mayores costos de implantación, menores márgenes y más riesgo para los productores maiceros generan demasiados interrogantes técnicos y empresariales para la agricultura argentina.


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