21 de julio 2001 - 00:00

Mercado de granos sigue expectante por el clima

El mercado, con las idas y venidas de las últimas semanas, ha dispuesto determinar la posibilidad de rendimientos más bajos a los inicialmente esperados en el cinturón sojero y maicero de los EE.UU. Este tramo semanal resultó realmente frenético, con muy fuertes bajas y subas alternadas, tanto en Chicago como en el MAT, que desorientaron a todos los participantes de estos mercados.

A medida que el maíz fue entrando en el período crítico de la polinización, el clima complicó ligeramente la perspectiva que el mercado tenía con respecto a la presente campaña agrícola americana. Además, se evidenció un fuerte cambio en la tónica que los fondos de materias primas que operan en Chicago mantenían con respecto al mercado de granos, y éstos se dispusieron a pasar de posiciones vendidas a compradas por primera vez en mucho tiempo, lo que equivalió a echar nafta al fuego.

Monitoreo

Mientras tanto, los potenciales vendedores de este mercado esperan el momento más propicio para realizar transacciones, monitoreando la marcha del clima y esperando el momento en que la plaza marque un techo.

El USDA informaba que el estado de los cultivos de maíz y soja han sufrido un deterioro durante la semana anterior; 65% de los de maíz se encuentran buenos a excelentes, contra 69% de la semana anterior. Los correspondientes a soja, se encuentran en esta situación en 57% contra 61% de la semana anterior. Este reporte constituyó la primera sorpresa de la semana: si bien el mercado aguardaba un recorte en el estado de los cultivos no lo imaginaba tan amplio y esta circunstancia se hizo evidente en la sesión nocturna del lunes y en la de piso del martes en Chicago.

El informe consignaba, además, que ya se recolectó 74% del trigo de invierno, contra 67% de la semana anterior y 73% del promedio habitual a esta altura del año. El trigo de primavera se encontraba bueno a excelente en 66% contra 68% de la semana anterior.

El uso final doméstico que proyecta el USDA en su último informe dependerá de la marcha de los precios y del clima en los EE.UU. para que se materialice.
Los niveles de precios aún distan de determinar algún grado de racionamiento, pero los actuales costos del maíz y el buen estado de las pasturas, además de un abultado volumen de trigo forrajero, podría determinar un menor uso doméstico. Otro factor que determinó mejoras en el consumo doméstico y que no podría tal vez estar presente con la misma intensidad durante esta campaña es el destinado a combustibles, como el etanol, a la luz de la flojedad relativa del mercado internacional del petróleo de las últimas semanas. El máximo nivel que pueda alcanzar el mercado de granos dependerá fundamentalmente de la marcha del clima durante lo que resta de este mes y agosto. Muchos afirmaban esta se-mana, sin embargo, que general-mente el mercado de la soja realiza su pico máximo estacional del nivel de precios durante este mes y no durante agosto.

China

Las exportaciones de maíz, en general, dependerán de la actitud del mercado asiático, dentro del cual China posee un predicamento muy marcado. China cuenta con disponibilidades físicas de maíz, pero ha estado presente en el mercado internacional por razones logísticas.

Las industrias que más consumen maíz se encuentran ubicadas en el sur del país, en tanto la mayor parte de la producción se encuentra ubicada en el norte. Cuando las disponibilidades de la industria escasean, los precios internos comienzan a subir en el país y esta mejora relativa deter-mina muchas veces la ventaja de importar granos hacia el sur del país en lugar de autoabastecerse con mercadería del norte, por resultar incluso esta alternativa más ventajosa. Podríamos entonces ver durante esta campaña una marcada actividad china en la importación de maíz sin que por ello se estén comprometiendo los niveles de reservas totales de este país.

En trigo asistimos a una plaza que actúa más por los fundamentos de otros mercados que por los propios.
No ha surgido aún la demanda de mercadería norteamericana, en plena oferta estacional. Tampoco afecta a la plaza internacional el hecho que otros países, como Australia o Canadá, estén atravesando una etapa no muy feliz en sus cultivos. Se hablaba esta semana que la sequía que atraviesa el oeste de Australia es la peor que se registra en los últimos 80 años.

La harina de soja es muy sensible a la marcha de las cotizaciones del poroto de soja, que provee al mundo prácticamente la mitad de las proteínas vegetales que lo abastecen. El ritmo de crecimiento en la demanda determina la necesidad de contar con una abultada provisión de porotos mundial, por lo que la plaza seguirá con atención los acontecimientos climáticos esperanzados en lograr al menos 77,5 millones de toneladas de soja en los
EE.UU., el nivel mínimo necesario para cumplir con los números de consumo doméstico y stocks finales proyectados. Los precios de harina seguirán entonces influenciados por el clima y vulnerables a un «selloff» en caso de que nada ocurra desde lo climático.

La situación particular del cultivo de la canola determina preocupación por el modo en que pueda repercutir en la plaza de aceites vegetales.


O. World estima que las exportaciones combinadas del Brasil y la Argentina en el período enero/junio han crecido 25% por encima del año anterior.

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