"No hay que confundir a consumidores con subas"

Campo

La dirigencia del país no debe seguir confundiendo a los consumidores sobre cuáles son los verdaderos motivos de las subas en el precio de los alimentos. Tampoco la dirigencia agropecuaria puede compartir propuestas coyunturales sabiendo que está recorriendo el camino equivocado que este gobierno insiste en recorrer. Con estas actitudes se profundizan el desconocimiento y la mala imagen que tiene el sector en la opinión pública: tenemos la obligación y la necesidad de modificarla si queremos ser parte en la planificación de las políticas futuras para conformar un gran proyecto de desarrollo nacional.

Aunque puede haber un motivo coyuntural -como el caso de las inundaciones-, el verdadero motivo de lo que está ocurriendo con la suba y el faltante de los alimentos (especialmente para los más necesitados) es la falta de una política de producción que satisfaga el aumento de la demanda actual.

Mientras el gobierno -con su política de control de precios-subsidia a 38 millones de habitantes, 15% de éstos no pueden consumir carne, a pesar de dichas políticas. Este sistema produce una gran exclusión social porque agranda la brecha entre pobres y ricos, limitando al mismo tiempo los alimentos indispensables a los más necesitados.

A esta política -y a su manera de instrumentarla-se opuso CARBAP en solitario, convocando a un paro de 15 días para defender la libertad de sus productores para producir y comercializar sus producciones. De ninguna manera es responsable de la suba de los precios de la carne en los últimos días.

Tenemos la obligación, como dirigentes, de decirle a la sociedad que los precios aumentan (y continuarán haciéndolo) si no se modifica diametralmente la política del gobierno de incentivar la inflación con decisiones monetarias, cambiarias e impositivas.

  • Reclamo

    La sociedad tiene que saber que lo que estamos pidiendo quienes creemos en la libertad del mercado y la subsidiariedad del Estado es volver a la situación que tenían el productor y la cadena de ganado y carne hasta octubre de 2005, fecha en que el gobierno empezó a intervenir en el mercado. Hasta esa fecha funcionóel mercado que permitió exportar casi 800.000 toneladas y ganar nuevamente mercados con las políticas de este mismo gobierno, luego de la recuperación de la cadena ganadera en tiempos de crisis de la aftosa y de la debacle de 2001. Si se hubiera mantenido esa política hoy podríamos estar abasteciendo el mercado interno de manera suficiente y manteniendo ese nivel de exportación, con el cual aportaríamos divisas fundamentales al país.

    Hay que aprovechar la actual situación para comunicar a la sociedad que el sector no necesita subsidios de ningún tipo. Hoy, con los precios de la carne de la cuota Hilton a 13.000 dólares la tonelada, la suba de otros cortes fuera de cuota en el mercado internacional, la posibilidad de abrir los mercados de Canadá, EE.UU. y México -ya que somos un país libre de aftosa con vacunación-y la gran demanda de carne que se proyecta en el futuro, la mejor política para poder atender el mercado interno en forma permanente y a valores razonables es aumentar nuestras exportaciones con mayor cantidad de carnes y a valores promedio más altos: es la única manera de que el Estado cuente con recursos suficientes para hacer las políticas sociales indelegables que le corresponden.

  • Presión equivocada

    Hay que terminar con la idea de que el país no puede tomar los precios internacionales como guía, y por ello hay que instrumentar políticas para independizarlos a través del sistema de subsidios cruzados. Si hay que subsidiar a alguien hay que hacerlo en forma directa con un importe mensual en pesos a los más necesitados. Seguir presionando como dirigentes por más subsidios cruzados es promover la implantación de más retenciones a la exportación que aplica este gobierno.

    Debemos dar a conocer a la sociedad que el sector no tiene un dólar alto, como quieren instalar el gobierno y otros sectores interesados; que para exportar carne tenemos un dólar de $ 2,5 y para exportar soja es de $ 2,2, mientras que para comprar los insumos el dólar es de 3,30 por el arancel de 10% a todo productoimportado. El sector agropecuario en sus propuestas debe tomar una decisión fundamental: si está de acuerdo con esta política cambiaria con retenciones a la exportación o prefiere una política de dólar flotante para exportar e importar, transformando al país en uno mucho más competitivo en todos los sectores.

    Tenemos que comunicar a nuestros consumidores que, más allá de recuperar todas las libertades para producir y comercializar en el mercado interno y externo, es fundamental hacer y apoyar todas las campañas necesarias para cambiar el hábito de consumo de carne vacuna en el país. Al fijar precios máximos a la carne vacuna se le puso un techo al precio de las carnes de pollo, de cerdo y ovina, motivo por el cual no pueden seguir creciendo a pesar de los subsidios cruzados que están recibiendo.

    La carne vacuna debe valer más para que el consumidor pueda optar por cualquiera de ellas, cubriendo las necesidades nutricionales necesarias y a un precio más razonable que la carne vacuna. Es la única veda positiva para solucionar el alto consumo de carne vacuna que tiene el país: tener la alternativa de reemplazarla por otras carnes del mismo valor proteico pero a otro precio.

    Tenemos que asumir y comunicar como dirigentes que es posible revertir esta situación en poco tiempo si existe una decisión política para hacerlo. Va a ser muy difícil lograr resultados si seguimos con un accionar gremial tan atomizado entre todas las entidades. De esa forma le seguimos dando argumentos al gobierno para que continúe con sus políticas, ya que no tenemos -como sector-un proyecto alternativo.

    Aprendamos del ejemplo de Brasil, que tuvo la capacidad de unir a todas las entidades en la Confederación Nacional de Entidades, con el objetivo de proponer políticas sectoriales y al mismo tiempo promover la participación de sus dirigentes en la acción política -sin que importe la ideología a la cual adhierany formar un bloque sectorial en el Parlamento nacional.
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